#MalditaGuerra

Porque la Guerra es una mierda, se mire como se mire

"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

Microrrelatos en 3 Capítulos

Disfruta de más de cien historias cortas

La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

28 de diciembre de 2007

Despido así el 2007, ¿cómo mejor?

Con este soneto de Francisco de Quevedo despido el blog en este 2007, espero que os guste tanto como a mí. Y espero haber hecho bien los cortes de los versos.

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado
.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo,
enfermedad que crece si es curada.
.
Este es el niño Amor, éste es tu abismo.
¡Mirad cual amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

Francisco de Quevedo

26 de diciembre de 2007

No creo que nunca me den el Nobel

No, no creas que aspiro a un premio semejante. No soy un buen escritor. Puede que alguna de mis historias pueda resultar interesante o, incluso, amena; pero cada vez que leo un buen libro me doy cuenta de todo lo que flojea mi narrativa. Además tengo un montón de faltas de ortografía y cometo bastantes errores gramaticales. en ocasiones recurro al corrector de Windows y hasta a los sinónimos y antónimos para no repetirme... claro que en blog eso sería un rollo, así que si ves alguna faltita espero que podrás perdonarme.
Sé que para ser un buen escritor debería leer y escribir mucho más de lo que lo hago, sé que tendría que esforzarme mucho más, sé que tendría que ser menos vago de lo que soy... quizá realizar algún taller literario o recibir alguna clase magistral. El problema es que, en mis errores y en mis fallos, me gusta cómo soy y cómo escribo, entonces ¿para qué esforzarme en cambiar? Claro, procuro aprender de mis faltas para no cometerlas de nuevo, procuro describir mejor, aprender algo de aquello sobre lo que voy a escribir...
Aun así, ahora mismo, seamos sinceros, el Nobel aparte, no me encuentro nivel real para competir con ningún autor consagrado, aún no.
.
PD. Amigos, familiares y colegas. Absteneros de realizar alguna aportación del tipo: "Pues a mí me gusta lo que haces" o "realmente sí escribes bien"..., el párrafo anterior es una reflexión sincera, no quiero que parezca algo falsamente modesto destinado a despertar los elogios o apoyos de aquellos que me quieren. Un saludo.

25 de diciembre de 2007

¿Cuánto vale un pensamiento?

Suelo divagar demasiado y sobre demasiadas cosas, lo que me hace en ocasiones llegar a callejones sin salida edificados por mis propios pensamientos. A veces soy capaz de tirarme todo un día pensando en algo mientras hago mis rutinas y trabajo diarios; y otras de cambiar de tema un millón de veces en medio de una fracción de segundo. Si me diesen un céntimo cada vez que tengo una idea (que no tienen ni por qué ser buenas ni honestas) tendría una cámara acorazada repleta de esas miserables monedas de color cobre. El problema que tengo es que son tan rápidos, tan fugaces,tan esquivos y, en ocasiones, tan descabelladas, que la mayoría de ellas se pierden en el maremagno de mi cerebro no bien han aparecido. Muchas de mis ideas se diluyen sin más como cucharadas de sal de mesa esparcidas en el centro de un océano. Claro que, de tanto en tanto, soy capaz de llevar alguna de ellas a cabo (últimamente lo hago demasiado, lo que me da demasiado trabajo). De ahí lo de los blogs, los cuentos, los vídeos... y en vez de conformarme con lo que tengo cada vez quiero abarcar más. Da igual que nadie lea los blogs o que los libros se pudran en las estanterías virtuales de lulu, yo sigo a lo mío.
Sé que nunca haré algo bien del todo, porque cuando empiezo a aprender a hacer algo lo dejo de lado para hacer sitio a la novedad, como el niño que aparta el regalo de Papá Noel para coger el de los Reyes Magos.
¿Tienen precio los pensamientos? No lo sé. Sólo sé que la próxima vez que tenga uno que cosidere bueno intentaré hacerme caso. Volviendo al asunto de Papá Noel, el año pasado, viendo tantos Papás Noeles colgados de las ventanas, imaginé que en España tendrían buena acogida unos reyes magos del mismo tipo. Por unos segundos incluso me imaginé patentando la idea... el caso es que no lo hice, con el resultado de que este año alguien se ha sacado una pasta con los reyecitos de plástico de las narices. ¡Mira que soy idiota!
Todos tenemos ideas geniales, ideas y proyectos que podrían convertirnos en millonarios o estrellas... o que podrían llevarnos a la ruina (y en mi caso, a veces, a la cárcel), el problema es que no todos tenemos el valor de llevarlas adelante.
No sé si los pensamientos tendrán un valor económico. Sólo sé que en una idea está la clave de todo, desde el principio.

22 de diciembre de 2007

Me cago en el "Gordo" de la lotería.

Llevo un montón de tiempo viendo al calvo de la lotería y ahora resulta que es un gordo. No entiendo nada. Lo único que sé es que cada año me pasa lo mismo. Me levanto y empiezo a pensar en todo lo que voy a hacer con el dinero que me toque en la lotería de navidad y cuando llega el mediodía me acuerdo de toda la pasta que me he gastado en impuestos para el estado. No pasa nada, porque como tengo salud... eso de la salud seguro que se lo inventó un rico. "El dinero no da la felicidad", suelen decir los ricachones desde sus mansiones. Y yo aquí, en el Super, tan pringao como siempre, pensando que tienen razón, que no da la felicidad, pero que ayuda bastante. Como todos los años he escuchado los topicazos de siempre, estos son: ha estado muy repartido, voy a tapar agujeros, ha tocado a gente que lo necesitaba de verdad... y cientos de frases semejantes que todos sabemos de memoría, pero que nos vuelven a contar año tras año como si fuesen nuevas.
Dentro de unos días me olvidaré y empezaré a pensar en la lotería del año que viene, en qué me gastaré el dinero que me toque. Mientras llega me consolaré jugando a la Euromillones y a la Quiniela, como dice mi hermano Carlos: "Algún día me tiene que tocar algo, seguro, lo que pasa es que todavía no sé cuando."

20 de diciembre de 2007

Vídeo de Un ejército para Hans

18 de diciembre de 2007

Muchas cosas para tan poca cabeza

No sé bien sobre qué escribir. El caso es que tengo un millón de ideas en la cabeza, un sin fin de artículos, textos, cuentos, novelas... historias que fluyen sin parar como ríos desbocados, pero no sé cómo extraerlas, por lo menos de forma coherente, sin que se entremezclen las unas con las otras. Debe ser que mi cerebro está como este invierno trastocado, confundido y liado. Mis instintos naturales me hacen escribir más y mejor –dentro de mis leves cualidades- con el mal tiempo. El frío, la lluvia, el viento, la niebla son musas que me incitan a crear e imaginar, a escribir sin mesura y a llenar páginas y páginas de todo tipo, tanto de papel como digitales. Sin embargo este año con tanto sol parece que estoy algo más vago que de costumbre. El frío está ahí, eso no lo puedo negar, pero como no va acompañado de sus colegas otoñales parece que sus susurros velados son algo más suaves que de rigor y no entran en mi cabeza como suelen hacerlo en esta época. Claro que imagino que algo tendrá que ver tanto proyecto nuevo y tanto lío como me he buscado yo solito. He empezado varios blogs, sólo por puro aburrimiento y por deseo de hallar más lectores. A éste que leéis hay que sumar el de mi editorial (otro invento), el de mi equipo de fútbol sala (¿quién dijo que el deporte está reñido con la cultura?) y recientemente uno nuevo sobre noticias (Plyngo and Me), donde comento algunas noticias muy de vez en cuando a través de las palabras de dos personajes ficticios: Plyngo, un dinosaurio de peluche rosa con muy mala uva y me (aún no tiene nombre, aunque creo que voy a bautizarle Jonás, por la paciencia), un hombre bastante inocente para ser humano. Ambos conviven en una cueva situada en la costa de una de las Islas Cook y discuten como lo harían dos buenos tertulianos televisivos o radiofónicos.
Bueno, lo dicho, demasiados proyectos, a los que tengo que sumar el escribir en La Almenara, un periódico comarcal (en la sección de deportes), y seguir en contacto con mis amigos de Lulú, así como estar al tanto de Moisés, sobre todo y para mi gusto, estar al tanto de Moisés (ése sí que es un gran proyecto, seguramente el mayor). ¿Alguien da más? Y luego extraña que no tenga tiempo de leer, ni siquiera a los amigos.

14 de diciembre de 2007

Feliz compra, cara Navidad

Cuando era pequeño adoraba la Navidad. Esperaba con ilusión desmedida que llegara esta fecha en la que todo el mundo hablaba de paz, de amor, de armonía. Me ponía morado de turrón y de polvorones, pedía el aguinaldo, cantaba a viva voz las resabidas letras de los villancicos, veía cien –o más- películas típicamente navideñas y me insuflaba del maravilloso espíritu navideño. La ignorancia es una de las madres de la felicidad. Ahora, según crezco, veo la realidad de la Navidad y me siento cada año más arrepentido de mi amor por ella. No es que me disguste del todo. Aún sigo tragando como un poseso turrones y polvorones varios –ahora con tal cantidad de variedades que se hace una misión ímproba el elegir cuál-, continuo escuchando las voces estridentes de los villancicos, sigo viendo películas de Papá Noel... aunque ahora sean es su mayoría un poco gamberras, me siguen gustando las luces que adornan casas y calles –ahora parece que cada cual tenga su propio Corte Inglés, Alcampo o Carrefour que mostrar a los demás-... en fin que me siguen gustando las mismas cosas que de pequeño. El problema es que ahora me doy cuenta de lo necios que somos al pensar que la Navidad sirve para algo más que para llenar los bolsillos de los comerciantes (sobre todo de los mayoristas o de los grandes centros). Las compañías eléctricas deben forrarse en estas fechas –todavía más-, los jugueteros hacen su agosto aunque estemos en diciembre, incluso el Vaticano recibe más donativos de los habituales. Todo el que tiene algo que vender afila sus garras en Navidad. Pocos son los que recuerdan qué se conmemora en estos días y si lo hacemos es sólo de pasada. A muy pocos nos importa la paz en el mundo, la armonía, el amor o estupideces semejantes, que haya gente muriendo de hambre o frío mientras nosotros glotoneamos o gastamos más de la cuenta. Hemos aprendido que la Navidad significa en realidad gastos salvajes más allá de nuestras posibilidades, créditos rápidos, comidas apabullantes, despilfarro general, regalos, tarjetas de crédito... eso es lo que significa la Navidad. Y como las cosas cada vez están más caras pues la Navidad también y como mi cuenta cada vez aguanta menos tanta presión, mi gusto por estas fechas cada vez es más escaso. Espero que la llegada de Moisés sea un estímulo positivo, creo que sí, este año incluso me ha dado por montar un Belén en mi terraza. Un Belén precioso que destila paz y belleza... y pensar que allí están continuamente en guerra...
No creas que voy a dejar de hacer todo eso que hacemos en Navidad, no, no. A mí me han educado para gastar sin control y sin preocuparme de las penas de los demás. De todos modos pongo mis pensamientos, que no mis actos en recordar a todas esas gentes tan necesitadas. Quizá en otra vida y con otra actitud diferente seré capaz de ser solidario de verdad y no piense que con comprar cuatro bolígrafos y un par de tarjetas de UNICEF baste para sentirme bien conmigo mismo.

4 de diciembre de 2007

Carta de Moisés a mamá antes de nacer.

Bueno, no gané el concurso de carta, pero al menos puedo ponerla aquí para que la lea todo el mundo. En cuanto al cuento "¿Tú me habrías disparado?", que sí obtuvo premio, será publicado en lulu en próximos días. Avisaré.
.
Querida Mamá.

Cuando leas esta carta probablemente yo ya no esté aquí. Este hogar es a cada instante más estrecho y oscuro, sus paredes me aprisionan, me ahogo con su aire escaso. He de salir ahí fuera, ver por mí mismo todas esas maravillas de las que siempre me estás hablando. He de sentir las cosas por mí mismo.
Sé que me quieres con toda tu alma y que llorarás cuando me aleje y sé que, si de tu voluntad dependiera, no abandonaría nunca el calor de tu regazo, tu abrazo. Estoy protegido y feliz contigo desde el principio, no lo olvides. Yo prometo no olvidar tu cariño sin fisuras y tu amor extremo. ¡Pero tengo que ver por mí mismo!
Quiero saber qué son todas esas cosas que me cuentas, sentir el sol ardiente sobre mi piel desnuda y el frescor de la hierba húmeda bajo las plantas de mis pies, el arrullo de la brisa de una primavera lluviosa y el olor de la paja mojada. Ver las estrellas en un firmamento despejado y la inmensidad de las montañas. Quiero sentir todo eso por mí mismo, ver con mis propios ojos... el mar, sobre todas las otras cosas quiero contemplar la vastedad del mar, ver si es cierto que es azul...
No quiero que sientas tristeza, no llores, no temas. Nunca olvidaré todo lo que me quieres porque es un sentimiento inviolable; nunca se romperá nuestro lazo, así el cirujano lo cercene con una guadaña de metal reluciente.
La vida que me has ofrecido es maravillosa, única, ¡quiero vivirla!
Papá piensa que ahí fuera no todo es hermoso. No lo dice nunca en voz alta pero puedo adivinarlo en su entonación al hablar. Sé que piensa que hay mil injusticias que me harían creer en la inhumanidad de los hombres y aun así, tanto él como yo mismo, mantenemos la esperanza de estar equivocados, de que la Tierra que heredaré es un buen lugar para vivir.
El cobijo que me has regalado, la energía con la que alimentaste el sueño de una nueva vida, tu amor, han servido para formarme y transformarme en la persona que soy hoy.
No sé si llegaré algún día a ser el hombre más justo, ni el más inteligente, tampoco el más sabio o erudito, ni el más hermoso, ni el más famoso, no sé si seré generoso y culto, no sé si seré buena o mala persona... sólo sé que intentaré ser el mejor que pueda. Por ti.
Hoy viajaré allá fuera, me separaré de ti para siempre y sin embargo estaremos más cerca de lo que nunca antes lo hayamos estado, pues hoy por fin nos veremos las caras, podremos mirarnos a los ojos frente a frente. No te preocupes, seguro que estás más allá de todas mis expectativas. Te quiero aún sin conocerte o quizás por conocerte mejor que ningún otro. No temas, continuaré queriéndote ocurra lo que ocurra. No lo olvides nunca.
Tengo que dejarte ya, quizás no volvamos a hablar tan abiertamente hasta dentro de muchos años, cuando ya sea un hombre. O quizás jamás vuelva a decirte esto que te digo hoy. De todos modos, no lo olvides.
La luz me llama cada vez más intensamente. No es la primera vez que intento alcanzarla, pero sé que ésta será la ocasión en la que la alcance al fin, sé que hoy es el día. Por fin veré el mundo por mí.
No te asustes si me ves sucio o pequeño, arrugado o con los ojitos entrecerrados, no te asustes si parezco un poco perdido e inacabado. Me convertiré en un hombre fuerte y sano, robusto. Seguro que hasta me hago más alto que tú.
Te quiero Mamá, no lo olvides nunca, ni siquiera cuando no te lo diga.

Moisés

26 de noviembre de 2007

Mi cuento favorito.

Había una vez un cuento que estaba escrito en mi libro de lengua... eso fue el siglo pasado, cuando iba a tercero o cuarto de EGB, cuando aún no existía la primaria. Recuerdo como si lo estuviera viendo ahora un dibujo de El Príncipe Feliz, llorando y pidiendo a una golondrina que le arrancara los ojos. El otro día, escondido en un libro de relatos de Óscar Wilde, editado por El País, encontré este cuento y lo volví a leer. Me gustó todavía más que entonces, porque ahora soy capaz de ver lo mordaz de la presunta inocencia de aquel cuento. Un bonito cuento, muy corto pero muy bello. Os recomiendo a todos la lectura de "El príncipe féliz", aunque dudo que haya alguien que no lo haya hecho ya.

23 de noviembre de 2007

El caso Guli


Cuando inicias la lectura de "El caso Guli", de Rodolfo Spillman, crees que te estás adentrando en la típica historia policiaca, pero a medida que te sumerges en la locura y desenfreno del asesino en el que crees estar metido al cabo de las páginas, ves que no es así. Apenas tienes aire para respirar y te encuentras acorralado, sin aliento, incapaz de detener la lectura aun cuando sabes que debes detenerte. Identificarse con un loco homicida (o no tan loco) es algo inusual, pero llega un punto en la novela en el que te alías con el psicópata para intentar escapar de la carcel del modo más sorprendente que recuerdo (otra cosa es si consigue escapar, eso lo dejo en el aire). Una locura a la que contribuye el aparente desorden estructural de la novela. Tengo un colega al que le gusta leer más que a mí y que suele ser el mayor crítico con todo lo que escribo. Para él , el primer comprador del libro en el Supermercado, eran necesarias una serie de separaciones entre algunos párrafos, separaciones que permitan al lector digerir lo que ha leído hasta ahora y ahondar más en la trama... para mí ese es el secreto de "El caso Guli", que nunca sabes dónde te encuentras, es un pozo sin fondo del que no ves las paredes hasta que te golpeas con ellas o cuando, sin previo aviso, acaba drásticamente, de golpe.

Una gran novela. Imprenscindible para los amantes de Lulú (que ya somos unos cuantos).


El caso Guli. Rodolfo Spillman.
En el margen izquierdo encontrarás el enlace al blog del autor.

22 de noviembre de 2007

El niño del pijama de rayas


Hoy he terminado de leer "El niño del pijama de rayas" y ya me ha dado igual que mis ojos estuviesen húmedos por el triste final -que ya me iba oliendo según se acercaba-. ¡Qué libro tan bueno y tan tremendo! Excelente y recomendable para regalar a cualquier niño en cualquier parte del mundo, aunque los adultos no deberían perdérselo. Sus páginas dicen más por lo que callan que por lo que cuentan. Nunca me había emocionado tanto una novela, he estado a punto de ponerme a llorar como un crío en varios momentos, pero es que... es la mejor novela de nazis que he leído. Natural y cotidiana. Un bombazo a la incomprensión.

20 de noviembre de 2007

Mi primer luluaño

Hoy, a 20 de noviembre de 2007 cumplo mi primer “luluaño”, sí, eso es, mi primer año con los amigos de lulu.com.
En este año me ha pasado de todo. He tenido un hijo, lo que ya de por sí es algo que ha cambiado mi vida para siempre. Pero es que, además, he hecho cosas que nunca había pensado que haría –o simplemente las había soñado-: he publicado gracias a Lulu seis libros y varios cuentos, que han sido leídos por mucha más gente de la que yo pensaba que lo harían; he hecho un montón de amigos nuevos, algunos de lugares tan lejanos como Israel o El Salvador; he hablado en público sobre mis libros, incluso en una presentación conjunta con otros escritores y escritoras; he comenzado un par de blogs, aunque yo prefiero hablar de bitácoras; me he apuntado a una asociación cultural, en ¡Villa del Prado! Llamada las Palabras Escondidas; he ganado un concurso de cuento en Navas del Rey; me han ofrecido escribir en un periódico... la lista es infinita y ¡sólo es un año!
La oportunidad que me ha dado lulu.com de ofrecer mis escritos a la gente es algo que nunca olvidaré. En uno de los post de un foro dije que aunque alguna editorial decidiera algún día publicar lo que escribo (algo difícil por mi escasa calidad), yo seguiría apostando por tener algo en su web. Y lo mantengo. Sé que para ellos es un negocio, un gran negocio por cierto, pero para los escritores noveles como yo es un trampolín para dar a conocer tu obra. En mi caso literaria, pero también gráfica o cualquier otro tipo de expresión artística.
Por eso quiero dar las gracias Lulu, a sus creadores y a su staff por darnos esta oportunidad. También gracias a Rodrigo y a Ignacio por estar siempre ahí cuando uno los necesita, sois unos monstruos.
La efemérides del día habla de la muerte de un dictador, lo que me hace pensar que es una fecha buena para hablar de escritura y libertad, cuántos escritores han muerto en el mundo por el simple hecho de intentar decir lo que pensaban. No es que yo sea muy dado a hablar u opinar de política, pero me alegro de que estemos en una democracia y no en una dictadura, sea del tinte político que sea, así por lo menos, aunque escriba mal, puedo decir lo que me plazca a quien me plazca, siempre y cuando respete al que se lo digo; puedo pensar en voz alta, reunirme con quien yo quiera y expresar todas y cada una de mis opiniones. Vale que vivimos en el consumismo y tal... seguro que un izquierdista acérrimo, de esos que son tan fachas como los ultraderechistas, me diría que la libertad no existe, que es un sentimiento que me hacen creer tener... tonterías. Tan pesados son los unos como los otros. Yo, al menos, aunque tenga que seguir unas leyes y de vez en cuando me enfade por el precio de las viviendas, el gasoil y los impuestos, estoy satisfecho con cómo se vive en mi país.
Si leo la efemérides también es el día en el que comenzó el proceso de Nuremberg y el día en el que más de 200.000 personas se manifestaron por la paz de Vietnam en Washintong, algo que también me llena de orgullo y me hace tener algo de fe en la humanidad, fe que se diluye si miras qué se juzgaba en aquel juicio y por qué es necesario manifestarse por la paz...
Lo que más me alegra de haber empezado un día como hoy con Lulú es que el 20 de noviembre es también el Día Mundial de la Infancia Hasta ahora el libro que he escrito que ha tenido más éxito, con más de 200 ejemplares vendidos es “Un ejército para Hans”, protagonizado y dedicado a los niños. ¿Podría haber elegido mejor día?
En fin, felicidades a mí mismo por este primer luluaño. ¡Y que cumpla muchos más!

13 de noviembre de 2007

Un juguete una ilusión


"Si no hubiese jugado no sería quien soy"


Desde el año 2000, Radio Nacional de España y la fundación Crecer Jugando promueven la campaña navideña "Un juguete una ilusión", con el objetivo de enviar juguetes a zonas desfavorecidas de Asia, África y América latina.

En estos siete años más de 1.500.00 de niños han recibido un juguete de la campaña, y de forma paralela se han dotado cerca de 1.200 ludotecas en colegios, hospitales y centros de atención infantil.


Gracias por colaborar.


Esto no lo he escrito yo pero me parece conveniente incluir en este blog una campaña tan meritoria y exitosa como ésta, sé que apenas es un granito en la arena que habría que mover para dar alguna solución a la pobreza y al hambre, pero, al menos, esos niños que reciben los regalos pueden "disfrutar" de un juguete. ¿No es algo maravilloso ver la cara de ilusión de un niño que recibe un juguete de nada? Sobre todo cuando aquí, en nuestra opulencia, apenas sonreímos al recibir nuestros regalos. Ojalá no tuviese que haber campañas como ésta, pero de momento son necesarias y yo me apunto a "Un juguete una ilusión", como llevo haciéndolo desde la primera vez, primero con las peonzas y ahora con los bolígrafos. ¿Has comprado ya el tuyo? ¿A qué esperas?

6 de noviembre de 2007

Dragonlance

Aún recuerdo el sabor de mi primer libro de la Dragonlance, "Los caballeros de Takhisis", perteneciente a "El Ocaso de los Dragones". Su impacto en mí fue tan grande que nunca he podido olvidar a los protagonistas de tamaña aventura. Palin Majere, Usha, Steel Brightblade... Tas, siempre el irreductible Tas, uno de mis personajes favoritos de la saga impulsada por dos de los mejores escritores (para mi gusto) de Fantasía de los últimos tiempos: Margaret Weis y Tracy Hickman, dos escritores capaces de hacerte vivir las más intensas aventuras sin abandonar el sillón de tu casa.
He atravesado Thorbardin en compañía de Flint Fireforge, he visto Palanthas con Tanis, he contemplado la inmensidad de las llanuras de Abasinia con Riverwind y Goldmoon, he rezado a Paladine de las manos con Elistan, he viajado al mismísimo Abismo en compañía de Crysania, he temido a los espectros de el bosque de Wayreth junto a Caramon o me he encarado a los mismísimos dioses a través de los ojos con forma de reloj de arena de Raistlin, he compartido unas patatas picantes en El Último Hogar con Tika y he sufrido un juicio injusto armado con la armadura solamnica de Sturm, he viajado a lomos de Sky, un dragón azul, sujeto a la cintura de Kitiara e incluso he derrotado a Caos con la pequeña daga Cazaconejos de Tassllehoff Burfoot.
Todo eso y mucho más es lo que ofrece la Dragonlance... ¿te lo vas a perder?
.
Hay tres escritores especiales dentro de la Dragonlance que me conmueven especialmente. Los ya mencionados Margaret Weis y Tracy Hickman y Richard A. Knaak, el gran sabio sobre todo lo referente a los minotauros. Douglas Nyles tampoco es malo, lo que sucede es que las historias sobre enanos suelen ser tan oscuras y tristes que me cansan, me agobian tanto como si estuviese en el interior de una de sus galerías excavadas en la roca.

5 de noviembre de 2007

Un recuerdo más...

Esto lo escribí el 16 de abril de 2004, desde entonces han pasado muchas cosas pero creo que es un buen momento para incluirlo en el blog. Ahora que las radios, las televisiones, las noticias y los tertulianos han vuelto a revivir y hacernos volver a sentir el horror de los atentados del 11-M con la excusa de la sentencia del juicio, es un momento tan bueno como cualquier otro. Espero no resultar muy naif como dice mi colega Rafa Martín.

Un recuerdo más.

Se ha hecho, hablado, comentado y razonado todo lo posible sobre los criminales actos acaecidos el viejo ya, por desgastado, 11 de marzo de 2004.
Ha habido cientos de homenajes, públicos y privados; miles y miles de minutos de silencio, que, sumados, quizás equivalieran a los años robados a tanta juventud masacrada, a tanto talento por llegar, a dos niños que nunca verán la luz; se han derramado millones de lágrimas por más de la mitad de los millones de habitantes que pueblan nuestra casa: la Tierra; se han vertido cientos de litros de tinta oscura sobre periódicos, revistas y todo tipo de soporte empapelado. Millones de dedos temblorosos han escrito agonizantes mensajes de miedo y resquemor al prójimo en teclados imperturbables, que no permiten mostrar las manchas de lágrimas derramadas sobre una carta redactada entre sollozos.
Aplausos, conmemoraciones, recuerdos, monumentos, altares improvisados, un funeral de estado como jamás se ha visto en España por lo sentido de las emociones desatadas por toda la ciudadanía española, así como por nuestros vecinos y amigos recién llegados de fuera... árabes, judíos, cristianos, protestantes, ortodoxos, budistas... y todas las religiones del planeta unidas en una causa común por primera vez desde el terrible día vivido en otro fatídico 11, en Septiembre, en Nueva York. El día en el que todos nos sentimos morir un poco, estuviésemos donde estuviésemos desperdigados por el mundo.
Millones de homenajes dedicados a esas inocentes víctimas que, quizás, algún día hubieran otorgado al mundo el milagro de una existencia gloriosa. Estudiantes que podrían haber llegado a genios en el futuro; trabajadores que, poco a poco, con el sudor de su frente podrían haber conseguido la majestuosidad de una vida tranquila y apacible junto a sus familias; dos pequeños que podrían haber encontrado la cura a una enfermedad incurable, que podrían haber llegado a ser lo que fuera... sólo Dios, Alá, Buda, Geová... sólo Él, pues siempre es el mismo ser con distintos ropajes, podría conocer sus futuros arrancados de cuajo. Futuroa truncados por la inefable guadaña traída por la fuerza, arrebatada a la misma Muerte por unos asesinos desquiciados.
A pesar de las miles de cartas, de los mensajes en los móviles, de los escritos de recuerdo, de las noticias, de los llantos, los e-mails, los carteles, los dibujos de niños, redacciones, sentimientos, a pesar de los recuerdos y homenajes otorgados a aquellos casi dos centenares de víctimas y a los otros cientos que no los acompañaron en su viaje, pero que quedaron marcados para siempre por el atentado. A pesar de todo éso, yo también quiero ofrecerles esta dedicatoria, aunque se pierda en el océano de todo lo anterior.
Porque todos los homenajes son pocos para los caídos en causas que les son ajenas y si ya recibieron millones de dedicatorias antes de ésta, no fueron suficientes, como tampoco lo serán las recibidas después. Pues el único homenaje verdadero que pueden recibir es el final de la violencia en nuestro mundo y éso, desgraciadamente, es sólo una utopía, un sueño que los humanos jamás encontraremos.

Ahora, a 5 de noviembre de 2007, quiero también dedicar este escrito a todas las víctimas inocentes. También a las de Irak, Afganistán, Pakistán, Somalia, Chad, Etiopía...

26 de octubre de 2007

La sonrisa de Moisés

Dedicado a mi chiquitín.

Moisés siempre sonríe. Apenas hace tres meses que llegó a este mundo y aún no sabe lo que es sufrir más allá de tener hinchada la tripita a causa de los gases o de comer un poco fuera de hora. Moisés siempre sonríe. Y no hay un instante en el que me sienta más feliz, en el que mi corazón se sienta más dichoso que cuando su pequeña boquita se ensancha alegre, sus enormes ojitos castaños se entrecierran revoltosos y su garganta emite un pequeño gritito de satisfacción. Es entonces cuando su naricilla se arruga ligeramente y sus mofletes regordetes se inflan, es entonces cuando sus pupilas relucen más de lo común y todo su ser siente la felicidad extrema, es entonces cuando yo me siento el hombre más dichoso sobre la faz de la tierra.
Cuando le veo sonreír olvido cualquier pena o gloria, cualquier mal, propio o ajeno, olvido el mundo en el que estamos... pero son sólo unos segundos... cuando le veo sonreír, tan feliz e ignorante del lugar al que ha venido, pido a dios o a quien quiera escucharme que mi pequeño Moisés siga siendo tan feliz cuando los años hayan endurecido su piel suave, cuando sus ojos acumulen el saber del paso del tiempo, cuando su cuerpo haya sufrido los rigores del calor y el frío; cuando haya visto de cerca la tristeza y la congoja... espero que entonces continúe siendo capaz de reír con ganas, de sentirse, simplemente, feliz.
Moisés siempre sonríe.
Ahora es feliz, no hay ninguna duda, siente el amor que su padre y su madre le tienen, siente el cariño cercano de todos cuantos se le acercan, siente los mimos y arrumacos de sus semejantes... ojalá dentro de un tiempo siga sintiendo sólo eso de los hombres, amor.
Moisés siempre sonríe.
Y yo, sólo pido y espero que siempre siga sonriendo.

25 de octubre de 2007

Un ejército para Hans

A falta de algo nuevo que escribir, aunque tengo ya un textito en el portátil, voy a poner aquí lo que dije en la presentación de Un ejército para Hans, espero que os guste. Cuando lo edite pondré también un pequeño vídeo que tengo de ese momento. Ni que decir tiene que recomiendo a los lectores de este blog que se hagan con un ejemplar de la novela, si os gusta como escribo os encantará.
.
.
Esta novela surgió de una única palabra. Un nombre propio perdido en un océano de otros nombres y apellidos. Nombres anotados en las páginas de un abultado libro de registro de un campo de concentración.
No recuerdo qué nombre era, tampoco la edad de su poseedor… ni el sexo, sólo sé que era el nombre de una persona condenada por el mero hecho de ser diferente. Posiblemente, el dueño de aquel nombre olvidado murió a manos de sus captores. Aquellos que habían decidido arrebatarle la libertad, estimaron cuándo debían devolvérsela. Su libertad perdida fue recobrada cuando su cuerpo se tornó brisas y cenizas...
¿Alguna vez habéis pensado en las cosas que se pierden en una guerra? La libertad, la cordura, la misma vida… se pierde la razón, el conocimiento. Se pierde la esperanza. Lo primero que pierde Hans, el protagonista de mi novela, cuando los nazis deciden ocupar Holanda, es a sus padres.Así, queda huérfano en los primeros compases de la II Guerra Mundial. Es un niño de cinco años arrancado de cuajo de su niñez, obligado a ser un adulto prematuro. Malvive en las calles de Ámsterdam, sin libertad, sin seguridad, sin infancia… ocultándose siempre de soldados y soplones.A medida que transcurre su historia, va topándose con más y más injusticias a su alrededor.Pero, a pesar de las penurias, logra adaptarse. Es increíble a lo que somos capaces de adaptarnos los humanos. Hans pasa hambre, frío y todo tipo de necesidades… aunque eso es soportable. Lo peor es ver que hay amigos, conocidos y vecinos que desaparecen de pronto sin dejar rastro.Ver que hay trenes que parten llenos de la estación central de Ámsterdam y regresan vacíos, siempre vacíos…
Pero hay algo que Hans no está dispuesto a perder y lucha con todas sus fuerzas para mantener su esperanza, su inocencia… ¡Qué pocas veces pensamos en la inocencia perdida de los niños!Sobre todo en naciones sacudidas por las guerras. Este libro pretende ser un alegato en defensa de esa inocencia y de la igualdad entre las diversas culturas y credos.
Durante el tiempo que empleé en escribirlo, leí muchos datos referentes a los campos de concentración. Datos que empequeñecieron cualquier imagen anterior que tuviera de ellos.A veces fue duro continuar la lectura de algunos párrafos.La maldad humana es turbadora.A pesar de todo, éste es un libro para todas las edades. Puede ser leído desde el prisma de un niño sin malicia o desde el de un adulto experimentado. Habla de la maldad, de la locura y de la muerte. Pero también del amor, de la amistad y del respeto, del heroísmo verdadero.
Hasta ahora, lo que sorprende a todas las personas que han leído “Un ejército para Hans” no es la maldad descrita en él, tampoco la valentía.Es el cambio radical que se da en la mitad del libro. Comienza con un tono realista, veraz… una narración que podría relatar una vida real. Y luego, de golpe, el lector es sacudido sin previo aviso por una oleada ingente de fantasía.Nadie espera lo que se encuentra. Bicicletas que andan solas y parecen incluso hablar, un niño capaz de derrotar a los soldados… e incluso surge, de pronto, un ejército de osos de peluche. Todo el mundo me comenta que se sorprende mucho al toparse con algo tan irreal en una historia tan, aparentemente, realista. Y yo no puedo dejar de preguntarme el por qué de su sorpresa en ese punto concreto.
¿Por qué nadie se sorprende del comportamiento de los nazis? ¿Por qué nadie me pregunta sobre su crueldad? ¿Por qué no es “eso” lo que nos asombra?

23 de octubre de 2007

Telluón

Hay ocasiones en las que se sabe que se tiene algo grande entre las manos. Esa sensación es la que sentí al ver el mapa que había garabateado durante mi clase de matemáticas hace ya diez años, desde entonces no he parado de añadir nuevos y fantásticos horizontes a ese mundo llamado Telluón del que tengo llena la cabeza.Puede que guste o puede que no, pero este es mi humilde homenaje a la mejor literatura, la que nos abre a mundos diversos y culturas extraordinarias, la de los dioses anónimos que son capaces de volar y viajar sin despegarse de su silla, para llevarnos con ellos hasta donde nuestra imaginación nos deje.

19 de octubre de 2007

A quien pueda interesarle

Esto lo escribí en noviembre de 1998 y me valió un concurso de carta del instituto, espero que os guste. Toda la historia es ficticia y no está bien escrita, pero es que casi hace diez años que la escribí. Bueno, a ver qué os parece...

A quien pueda interesarle.

Hoy por fin me marcho de aquí. Pongo punto y final a un periodo de mi vida que ha durado ya demasiado tiempo. Tengo que irme, volver a casa, intentar olvidar lo que he visto y sentido en este lugar, algo que sé será imposible pues llevo las imágenes grabadas a fuego en mi mente y las reviviré durante el resto de mis días.
Queda una hora para partir y no volver. No debo mirar atrás. Tengo que borrar esto, ¡huir! Lo he intentado en un millar de ocasiones al dormir, siempre con el mismo resultado, despertándome en la noche, víctima de incontables pesadillas.
Ojalá pudiese correr y seguir corriendo hasta perderme para siempre, ojalá pudiese gritar tan alo que hasta el mismo dios me escuchara, pero sé que no puedo y el desasosiego que siento me desespera, me mata.
Allí, en casa, tengo una vida con mi familia, en mi pueblo y lo peor es que sé que jamás volveré a ser el que era. Aquel chico alegre de sonrisa fácil ya no regresará a casa pues no tendrá mas que asomarse a la ventana de sus pensamientos para revivir las terribles experiencias vividas en este lugar olvidado por el mundo.
Siempre escucharé el débil llanto casi mudo de los recién nacidos cubiertos por las apestosas moscas y el de los críos desnutridos que nunca sabrán lo que es jugar, ni crecer... Siempre oiré el gemido de angustia de esa pobre gente muriéndose de hambre con sus esqueléticos cuerpos y sus ojos vidriosos, tristes conocedores de un destino sin futuro.
Siempre los veré en sus tristes chozas, malolientes, mostrando sus demacrados rostros, siempre los veré...
El helicóptero me espera, pero no oso abrir la puerta, la frágil seguridad que me aporta, la frontera que me separa de toda esa podredumbre, de la muerte.
¿Cuántos han muerto e mis brazos? ¿Veinte? ¿Cincuenta? Perdí la cuenta (o quise perderla) cuando aquella cría se murió abrazada a mí, abrazada a una esperanza que no tenía. Cuando llegó a mí parecía que se estaba curando, que mejoraba y en ese preciso momento, cuando mejor estaba, cuando parecía más feliz se desvaneció, se perdió en el abismo.
Jamás podré olvidar su rostro, el más bello que he contemplado: sus ojos estaban hundidos en dos profundas cuencas medio vacías pero aun así destellaban con una luz especial y su pelo no había crecido, la pequeña mandíbula sobresalía amoratada y sus escasos dientes asomaban entre unas labios cortados e hinchados. Pero esa chiquilla aun en el umbral de la muerte, aguardando a la parca me sonrió y en ese mundo de caos y desagracia, aquella sonrisa iluminó todo su rostro, arropándome con su esperanza. Una ilusión que desapareció con ella.
Ya no creo en los hombres, ni en dios, sólo creo en la certeza de la muerte y lo fácil que es dejarse llevar por ella...
Si alzo la cabeza puedo ver un tarro de pastillas para dormir, más que aconsejables en este lugar si quieres descansar, ¡Dios mío, que fácil sería!
Qué sencillo resultaría tomar unas cuantas en mis manos y... ¡demasiado fácil!
Podría dejar de vivir atormentado, podría no volver a casa, podría dejar de ver todos los rostros de la guadaña, ¡qué fácil sería...!
Si alguien lee esta carta pueda que tenga dudas sobre si usaré las patillas o si por el contrario tomaré el helicóptero para regresar a casa. Yo no las tengo.
Ya no...

16 de octubre de 2007

Confieso que he leído... pero poco y mal.

Me gusta leer desde pequeño. Empecé con El Pequeño Nicolás, con Las aventuras del mamut lanudo, con Conrad o el niño que salió de una lata de conservas, además de todo tipo de tebeos... hasta que, por casualidad, leí un libro que me transformaría en un habitante de Fantasía: La historia interminable. Mi primer libro "gordo". Desde entonces ha pasado mucho tiempo pero yo no he dejado de asomarme de tanto en tanto por esa tierra adoptiva.
Claro que no me he dejado llevar por la buena literatura, he seguido mi propio camino. Un camino poco recorrido por aquellos que quieren dedicarse a esto de escribir pero un camino al fin y al cabo. No leí más que de pasada a Verne, ni a Twain y sin embargo crecí con sus historias. Tampoco he leído a los grandes novelistas de obras legendarias hasta ahora. Hasta ahora no me han interesado. No, no he leído a Proust ni a Kafka, ni a los filósofos. Sólo he leído algunas buenas novelas y sólo porque me lo mandaron en el instituto. Ahora me ha dado por leer las mejores novelas del siglo XX (según una colección que tengo de El Mundo) y a decir verdad, aún no me he topado con ninguna que me guste de verdad. Ni la Lolita de Navokov, ni Eugeni Grandet, ni Trópico de Capricornio, ni muchas de esas novelas taaaan buenas (y aburridas). Me gustó mucho Archipiélago Gulag, así como el retrato de Dorian Grey... pero en conjunto me están desilusionando...
Bueno, debe ser que no soy un tío culto. ¿Podré ser buen escritor? No creo, no como todos esos grandes literatos y pensadores.
Continuaré con esto más adelante, ahora he de cerrar el Super e irme a casa. Hasta mañana... o pasado.

15 de octubre de 2007

El ladrón de naranjas

En mi primer mensaje en este blog me referí a esos cuentos extraños capaces de conmovernos y de grabarse en nuestros corazones para siempre. Bien, pues uno de esos cuentos es "El ladrón de naranjas" de Isabel Mª Abellán, publicado en el libro de Ediciones Irreverentes "13 para el 21", una antología de escritores poco conocidos pero muy buenos.
Espero que leáis a esta joven escritora, pues hasta ahora estoy encantado con todo lo que encuentro de ella. De verdad. Ese cuentito es una joya que incluso consiguió humedecerme los ojos levemente.

12 de octubre de 2007

Eres tú la que hace
Que corra la sangre en mis venas,
Cobijadas por mi piel,
Apenas su ardor disimulado.
Heroína incierta de
Rebeldes fantasías lujuriosas,
Invasoras de largas noches insomnes
E inmisericordes albores desvelados.
Conspiradora musa de
Inoportunos deslices provocados
Por tu esencia turgente,
Voluptuosa presencia, que
Incita a amarte sin mesura.
Duermevela de carnes encontradas,
Diosa renacida de espíritu rebelde
Y desolado
Que endulza la eterna amargura
De la deslumbrante llama en tu mirada.
Ojos negros como noche oscura,
Infinitos pozos opacos
De luz apagada y albas perdidas
En los que jamás dejaré de caer
Y abandonarme a tu caprichoso antojo.
Muerte venidera,
Sueño futuro que jamás se cumplirá,
Profecía no cumplida,
Temor lloroso...
¡ Nunca escucharás mi alarido suplicante !
Jamás tendré tu amor...
.
No penséis mal, está dedicado a la escritura, espero que os guste. Éste es uno de los pocos poemas que he escrito que me atrevo a enseñar.

"Semos" unos cuantos

Desde que entré en lulu por primera vez hubo una cosa que me llamó la atención sobre todas las otras cosas: hay un montón de gente a la que le gusta escribir. Y no sólo eso, también hay un puñado de buenos escritores que no encuentran quien les publique novelas que bien podrían estar entre las más vendidas o premiadas. Claro que también somos muchos los que, a falta de talento, ponemos toda nuestra ilusión en poner a la venta todo tipo de historias, los que queremos enseñar al mundo que también existimos. He tenido la oportunidad de conocer a través de internet a buenos escritores obligados a publicar por sí mismos y sin embargo he leído libros con mucha fama que no se merecerían ni pasar a las manos de los lectores. Pero creo que esto es como todo, estar en el momento justo y en el lugar adecuado...
Por eso voy a utilizar este blog para dar los nombres de algunos de esos buenos escritores, teniendo por seguro que hay un sin fin de personas por ahí que nadie conocerá nunca. Talentos y genialidades que se quedarán en el anonimato. Personas que no alcanzarán jamás (quizás porque así lo quieren ellos) la condición de inmortales.
Iré poniendo aquí (según vaya leyendo sus libros) el nombre de todos esos autores anónimos, porque me he propuesto combinar mis lecturas favoritas con las de esos grandes escritores.

6 de octubre de 2007

¿Qué es un cuento?

Un momento, eso suele ser un cuento para un lector. Con suerte, media hora de diversión y sin ella, una prolongada hora tediosa y aburrida. Su esencia apenas perdura más que el sabor de una buena comida o un fugaz aperitivo. Aunque si lo que se lee es realmente bueno puede quedarse grabado en nosotros eternamente… de forma parecida a como lo hace el sabor de las galletas que desayunábamos de niños o el del olor de la casa de nuestros abuelos. Es muy difícil encontrar un cuento así y aún más el escribirlo, pero si buscas mucho es probable que acabes encontrando aquel capaz de conmoverte, emocionarte y hacerte reír sinceramente o llorar.
Nunca digas que un cuento es malo o aburrido pues aquel que lo ha escrito ha impreso en él parte de su voluntad, de su alma. No hay cuentos buenos o malos… hay lectores más o menos comprensivos.