25 de octubre de 2007

Un ejército para Hans

A falta de algo nuevo que escribir, aunque tengo ya un textito en el portátil, voy a poner aquí lo que dije en la presentación de Un ejército para Hans, espero que os guste. Cuando lo edite pondré también un pequeño vídeo que tengo de ese momento. Ni que decir tiene que recomiendo a los lectores de este blog que se hagan con un ejemplar de la novela, si os gusta como escribo os encantará.
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Esta novela surgió de una única palabra. Un nombre propio perdido en un océano de otros nombres y apellidos. Nombres anotados en las páginas de un abultado libro de registro de un campo de concentración.
No recuerdo qué nombre era, tampoco la edad de su poseedor… ni el sexo, sólo sé que era el nombre de una persona condenada por el mero hecho de ser diferente. Posiblemente, el dueño de aquel nombre olvidado murió a manos de sus captores. Aquellos que habían decidido arrebatarle la libertad, estimaron cuándo debían devolvérsela. Su libertad perdida fue recobrada cuando su cuerpo se tornó brisas y cenizas...
¿Alguna vez habéis pensado en las cosas que se pierden en una guerra? La libertad, la cordura, la misma vida… se pierde la razón, el conocimiento. Se pierde la esperanza. Lo primero que pierde Hans, el protagonista de mi novela, cuando los nazis deciden ocupar Holanda, es a sus padres.Así, queda huérfano en los primeros compases de la II Guerra Mundial. Es un niño de cinco años arrancado de cuajo de su niñez, obligado a ser un adulto prematuro. Malvive en las calles de Ámsterdam, sin libertad, sin seguridad, sin infancia… ocultándose siempre de soldados y soplones.A medida que transcurre su historia, va topándose con más y más injusticias a su alrededor.Pero, a pesar de las penurias, logra adaptarse. Es increíble a lo que somos capaces de adaptarnos los humanos. Hans pasa hambre, frío y todo tipo de necesidades… aunque eso es soportable. Lo peor es ver que hay amigos, conocidos y vecinos que desaparecen de pronto sin dejar rastro.Ver que hay trenes que parten llenos de la estación central de Ámsterdam y regresan vacíos, siempre vacíos…
Pero hay algo que Hans no está dispuesto a perder y lucha con todas sus fuerzas para mantener su esperanza, su inocencia… ¡Qué pocas veces pensamos en la inocencia perdida de los niños!Sobre todo en naciones sacudidas por las guerras. Este libro pretende ser un alegato en defensa de esa inocencia y de la igualdad entre las diversas culturas y credos.
Durante el tiempo que empleé en escribirlo, leí muchos datos referentes a los campos de concentración. Datos que empequeñecieron cualquier imagen anterior que tuviera de ellos.A veces fue duro continuar la lectura de algunos párrafos.La maldad humana es turbadora.A pesar de todo, éste es un libro para todas las edades. Puede ser leído desde el prisma de un niño sin malicia o desde el de un adulto experimentado. Habla de la maldad, de la locura y de la muerte. Pero también del amor, de la amistad y del respeto, del heroísmo verdadero.
Hasta ahora, lo que sorprende a todas las personas que han leído “Un ejército para Hans” no es la maldad descrita en él, tampoco la valentía.Es el cambio radical que se da en la mitad del libro. Comienza con un tono realista, veraz… una narración que podría relatar una vida real. Y luego, de golpe, el lector es sacudido sin previo aviso por una oleada ingente de fantasía.Nadie espera lo que se encuentra. Bicicletas que andan solas y parecen incluso hablar, un niño capaz de derrotar a los soldados… e incluso surge, de pronto, un ejército de osos de peluche. Todo el mundo me comenta que se sorprende mucho al toparse con algo tan irreal en una historia tan, aparentemente, realista. Y yo no puedo dejar de preguntarme el por qué de su sorpresa en ese punto concreto.
¿Por qué nadie se sorprende del comportamiento de los nazis? ¿Por qué nadie me pregunta sobre su crueldad? ¿Por qué no es “eso” lo que nos asombra?

2 comentarios :

Silvia. dijo...

Bueno Javi, puedo decir que yo sí he leido este libro ( con los otros sabes que voy mucho más lento) y sólo puedo decirte cómo lo harian los franceses que "chapeau", vamos, que me quito el sombrero, has escrito algo que al menos a mí me ha hecho pensar demasiado.
Tienes razón, es sorprendente que a todos nos asombre la parte más fantástica de la historia, será que por desgracia el ser humano está ya acostumbrado a los actos de maldad que sólo el mismo puede cometer, pero es increible como por un momento prefieres creer en bicis que pueden hablar o incluso volar, con tal de no puensar que todo ese sufrimiento existió.
De modo, que sí, te confieso que en un principio cuando lees la historia y llegas a ese momento, tienes una sensación extraña, pero después,al terminar de leer, te descubres a tí mismo deseando que toda aquella fantasía fuese real, esperando con todas tus fuerzas que ese derroche de ilusión consiga vencer lo que para muchos sería su final.

sr.stromboli dijo...

Algún día haré un comentario acerca de lo que me parece Un ejército para Hans, ahora no porque me llevaría todo 1 mes, créeme jeje.

Ni que decir tiene que quien se haya asombrado más por la parte fantástica del libro que por las brutalidades ejercidas por los nazis en esta historia debe hacer autocrítica, por supuesto.

PD: Donde coñe está ese vídeo que yo no lo he visto y muy posiblemente hasta me vea?? xDD