6 de noviembre de 2007

Dragonlance

Aún recuerdo el sabor de mi primer libro de la Dragonlance, "Los caballeros de Takhisis", perteneciente a "El Ocaso de los Dragones". Su impacto en mí fue tan grande que nunca he podido olvidar a los protagonistas de tamaña aventura. Palin Majere, Usha, Steel Brightblade... Tas, siempre el irreductible Tas, uno de mis personajes favoritos de la saga impulsada por dos de los mejores escritores (para mi gusto) de Fantasía de los últimos tiempos: Margaret Weis y Tracy Hickman, dos escritores capaces de hacerte vivir las más intensas aventuras sin abandonar el sillón de tu casa.
He atravesado Thorbardin en compañía de Flint Fireforge, he visto Palanthas con Tanis, he contemplado la inmensidad de las llanuras de Abasinia con Riverwind y Goldmoon, he rezado a Paladine de las manos con Elistan, he viajado al mismísimo Abismo en compañía de Crysania, he temido a los espectros de el bosque de Wayreth junto a Caramon o me he encarado a los mismísimos dioses a través de los ojos con forma de reloj de arena de Raistlin, he compartido unas patatas picantes en El Último Hogar con Tika y he sufrido un juicio injusto armado con la armadura solamnica de Sturm, he viajado a lomos de Sky, un dragón azul, sujeto a la cintura de Kitiara e incluso he derrotado a Caos con la pequeña daga Cazaconejos de Tassllehoff Burfoot.
Todo eso y mucho más es lo que ofrece la Dragonlance... ¿te lo vas a perder?
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Hay tres escritores especiales dentro de la Dragonlance que me conmueven especialmente. Los ya mencionados Margaret Weis y Tracy Hickman y Richard A. Knaak, el gran sabio sobre todo lo referente a los minotauros. Douglas Nyles tampoco es malo, lo que sucede es que las historias sobre enanos suelen ser tan oscuras y tristes que me cansan, me agobian tanto como si estuviese en el interior de una de sus galerías excavadas en la roca.