#MalditaGuerra

Porque la Guerra es una mierda, se mire como se mire

"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

Microrrelatos en 3 Capítulos

Disfruta de más de cien historias cortas

La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

26 de octubre de 2007

La sonrisa de Moisés

Dedicado a mi chiquitín.

Moisés siempre sonríe. Apenas hace tres meses que llegó a este mundo y aún no sabe lo que es sufrir más allá de tener hinchada la tripita a causa de los gases o de comer un poco fuera de hora. Moisés siempre sonríe. Y no hay un instante en el que me sienta más feliz, en el que mi corazón se sienta más dichoso que cuando su pequeña boquita se ensancha alegre, sus enormes ojitos castaños se entrecierran revoltosos y su garganta emite un pequeño gritito de satisfacción. Es entonces cuando su naricilla se arruga ligeramente y sus mofletes regordetes se inflan, es entonces cuando sus pupilas relucen más de lo común y todo su ser siente la felicidad extrema, es entonces cuando yo me siento el hombre más dichoso sobre la faz de la tierra.
Cuando le veo sonreír olvido cualquier pena o gloria, cualquier mal, propio o ajeno, olvido el mundo en el que estamos... pero son sólo unos segundos... cuando le veo sonreír, tan feliz e ignorante del lugar al que ha venido, pido a dios o a quien quiera escucharme que mi pequeño Moisés siga siendo tan feliz cuando los años hayan endurecido su piel suave, cuando sus ojos acumulen el saber del paso del tiempo, cuando su cuerpo haya sufrido los rigores del calor y el frío; cuando haya visto de cerca la tristeza y la congoja... espero que entonces continúe siendo capaz de reír con ganas, de sentirse, simplemente, feliz.
Moisés siempre sonríe.
Ahora es feliz, no hay ninguna duda, siente el amor que su padre y su madre le tienen, siente el cariño cercano de todos cuantos se le acercan, siente los mimos y arrumacos de sus semejantes... ojalá dentro de un tiempo siga sintiendo sólo eso de los hombres, amor.
Moisés siempre sonríe.
Y yo, sólo pido y espero que siempre siga sonriendo.

25 de octubre de 2007

Un ejército para Hans

A falta de algo nuevo que escribir, aunque tengo ya un textito en el portátil, voy a poner aquí lo que dije en la presentación de Un ejército para Hans, espero que os guste. Cuando lo edite pondré también un pequeño vídeo que tengo de ese momento. Ni que decir tiene que recomiendo a los lectores de este blog que se hagan con un ejemplar de la novela, si os gusta como escribo os encantará.
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Esta novela surgió de una única palabra. Un nombre propio perdido en un océano de otros nombres y apellidos. Nombres anotados en las páginas de un abultado libro de registro de un campo de concentración.
No recuerdo qué nombre era, tampoco la edad de su poseedor… ni el sexo, sólo sé que era el nombre de una persona condenada por el mero hecho de ser diferente. Posiblemente, el dueño de aquel nombre olvidado murió a manos de sus captores. Aquellos que habían decidido arrebatarle la libertad, estimaron cuándo debían devolvérsela. Su libertad perdida fue recobrada cuando su cuerpo se tornó brisas y cenizas...
¿Alguna vez habéis pensado en las cosas que se pierden en una guerra? La libertad, la cordura, la misma vida… se pierde la razón, el conocimiento. Se pierde la esperanza. Lo primero que pierde Hans, el protagonista de mi novela, cuando los nazis deciden ocupar Holanda, es a sus padres.Así, queda huérfano en los primeros compases de la II Guerra Mundial. Es un niño de cinco años arrancado de cuajo de su niñez, obligado a ser un adulto prematuro. Malvive en las calles de Ámsterdam, sin libertad, sin seguridad, sin infancia… ocultándose siempre de soldados y soplones.A medida que transcurre su historia, va topándose con más y más injusticias a su alrededor.Pero, a pesar de las penurias, logra adaptarse. Es increíble a lo que somos capaces de adaptarnos los humanos. Hans pasa hambre, frío y todo tipo de necesidades… aunque eso es soportable. Lo peor es ver que hay amigos, conocidos y vecinos que desaparecen de pronto sin dejar rastro.Ver que hay trenes que parten llenos de la estación central de Ámsterdam y regresan vacíos, siempre vacíos…
Pero hay algo que Hans no está dispuesto a perder y lucha con todas sus fuerzas para mantener su esperanza, su inocencia… ¡Qué pocas veces pensamos en la inocencia perdida de los niños!Sobre todo en naciones sacudidas por las guerras. Este libro pretende ser un alegato en defensa de esa inocencia y de la igualdad entre las diversas culturas y credos.
Durante el tiempo que empleé en escribirlo, leí muchos datos referentes a los campos de concentración. Datos que empequeñecieron cualquier imagen anterior que tuviera de ellos.A veces fue duro continuar la lectura de algunos párrafos.La maldad humana es turbadora.A pesar de todo, éste es un libro para todas las edades. Puede ser leído desde el prisma de un niño sin malicia o desde el de un adulto experimentado. Habla de la maldad, de la locura y de la muerte. Pero también del amor, de la amistad y del respeto, del heroísmo verdadero.
Hasta ahora, lo que sorprende a todas las personas que han leído “Un ejército para Hans” no es la maldad descrita en él, tampoco la valentía.Es el cambio radical que se da en la mitad del libro. Comienza con un tono realista, veraz… una narración que podría relatar una vida real. Y luego, de golpe, el lector es sacudido sin previo aviso por una oleada ingente de fantasía.Nadie espera lo que se encuentra. Bicicletas que andan solas y parecen incluso hablar, un niño capaz de derrotar a los soldados… e incluso surge, de pronto, un ejército de osos de peluche. Todo el mundo me comenta que se sorprende mucho al toparse con algo tan irreal en una historia tan, aparentemente, realista. Y yo no puedo dejar de preguntarme el por qué de su sorpresa en ese punto concreto.
¿Por qué nadie se sorprende del comportamiento de los nazis? ¿Por qué nadie me pregunta sobre su crueldad? ¿Por qué no es “eso” lo que nos asombra?

23 de octubre de 2007

Telluón

Hay ocasiones en las que se sabe que se tiene algo grande entre las manos. Esa sensación es la que sentí al ver el mapa que había garabateado durante mi clase de matemáticas hace ya diez años, desde entonces no he parado de añadir nuevos y fantásticos horizontes a ese mundo llamado Telluón del que tengo llena la cabeza.Puede que guste o puede que no, pero este es mi humilde homenaje a la mejor literatura, la que nos abre a mundos diversos y culturas extraordinarias, la de los dioses anónimos que son capaces de volar y viajar sin despegarse de su silla, para llevarnos con ellos hasta donde nuestra imaginación nos deje.

19 de octubre de 2007

A quien pueda interesarle

Esto lo escribí en noviembre de 1998 y me valió un concurso de carta del instituto, espero que os guste. Toda la historia es ficticia y no está bien escrita, pero es que casi hace diez años que la escribí. Bueno, a ver qué os parece...

A quien pueda interesarle.

Hoy por fin me marcho de aquí. Pongo punto y final a un periodo de mi vida que ha durado ya demasiado tiempo. Tengo que irme, volver a casa, intentar olvidar lo que he visto y sentido en este lugar, algo que sé será imposible pues llevo las imágenes grabadas a fuego en mi mente y las reviviré durante el resto de mis días.
Queda una hora para partir y no volver. No debo mirar atrás. Tengo que borrar esto, ¡huir! Lo he intentado en un millar de ocasiones al dormir, siempre con el mismo resultado, despertándome en la noche, víctima de incontables pesadillas.
Ojalá pudiese correr y seguir corriendo hasta perderme para siempre, ojalá pudiese gritar tan alo que hasta el mismo dios me escuchara, pero sé que no puedo y el desasosiego que siento me desespera, me mata.
Allí, en casa, tengo una vida con mi familia, en mi pueblo y lo peor es que sé que jamás volveré a ser el que era. Aquel chico alegre de sonrisa fácil ya no regresará a casa pues no tendrá mas que asomarse a la ventana de sus pensamientos para revivir las terribles experiencias vividas en este lugar olvidado por el mundo.
Siempre escucharé el débil llanto casi mudo de los recién nacidos cubiertos por las apestosas moscas y el de los críos desnutridos que nunca sabrán lo que es jugar, ni crecer... Siempre oiré el gemido de angustia de esa pobre gente muriéndose de hambre con sus esqueléticos cuerpos y sus ojos vidriosos, tristes conocedores de un destino sin futuro.
Siempre los veré en sus tristes chozas, malolientes, mostrando sus demacrados rostros, siempre los veré...
El helicóptero me espera, pero no oso abrir la puerta, la frágil seguridad que me aporta, la frontera que me separa de toda esa podredumbre, de la muerte.
¿Cuántos han muerto e mis brazos? ¿Veinte? ¿Cincuenta? Perdí la cuenta (o quise perderla) cuando aquella cría se murió abrazada a mí, abrazada a una esperanza que no tenía. Cuando llegó a mí parecía que se estaba curando, que mejoraba y en ese preciso momento, cuando mejor estaba, cuando parecía más feliz se desvaneció, se perdió en el abismo.
Jamás podré olvidar su rostro, el más bello que he contemplado: sus ojos estaban hundidos en dos profundas cuencas medio vacías pero aun así destellaban con una luz especial y su pelo no había crecido, la pequeña mandíbula sobresalía amoratada y sus escasos dientes asomaban entre unas labios cortados e hinchados. Pero esa chiquilla aun en el umbral de la muerte, aguardando a la parca me sonrió y en ese mundo de caos y desagracia, aquella sonrisa iluminó todo su rostro, arropándome con su esperanza. Una ilusión que desapareció con ella.
Ya no creo en los hombres, ni en dios, sólo creo en la certeza de la muerte y lo fácil que es dejarse llevar por ella...
Si alzo la cabeza puedo ver un tarro de pastillas para dormir, más que aconsejables en este lugar si quieres descansar, ¡Dios mío, que fácil sería!
Qué sencillo resultaría tomar unas cuantas en mis manos y... ¡demasiado fácil!
Podría dejar de vivir atormentado, podría no volver a casa, podría dejar de ver todos los rostros de la guadaña, ¡qué fácil sería...!
Si alguien lee esta carta pueda que tenga dudas sobre si usaré las patillas o si por el contrario tomaré el helicóptero para regresar a casa. Yo no las tengo.
Ya no...

16 de octubre de 2007

Confieso que he leído... pero poco y mal.

Me gusta leer desde pequeño. Empecé con El Pequeño Nicolás, con Las aventuras del mamut lanudo, con Conrad o el niño que salió de una lata de conservas, además de todo tipo de tebeos... hasta que, por casualidad, leí un libro que me transformaría en un habitante de Fantasía: La historia interminable. Mi primer libro "gordo". Desde entonces ha pasado mucho tiempo pero yo no he dejado de asomarme de tanto en tanto por esa tierra adoptiva.
Claro que no me he dejado llevar por la buena literatura, he seguido mi propio camino. Un camino poco recorrido por aquellos que quieren dedicarse a esto de escribir pero un camino al fin y al cabo. No leí más que de pasada a Verne, ni a Twain y sin embargo crecí con sus historias. Tampoco he leído a los grandes novelistas de obras legendarias hasta ahora. Hasta ahora no me han interesado. No, no he leído a Proust ni a Kafka, ni a los filósofos. Sólo he leído algunas buenas novelas y sólo porque me lo mandaron en el instituto. Ahora me ha dado por leer las mejores novelas del siglo XX (según una colección que tengo de El Mundo) y a decir verdad, aún no me he topado con ninguna que me guste de verdad. Ni la Lolita de Navokov, ni Eugeni Grandet, ni Trópico de Capricornio, ni muchas de esas novelas taaaan buenas (y aburridas). Me gustó mucho Archipiélago Gulag, así como el retrato de Dorian Grey... pero en conjunto me están desilusionando...
Bueno, debe ser que no soy un tío culto. ¿Podré ser buen escritor? No creo, no como todos esos grandes literatos y pensadores.
Continuaré con esto más adelante, ahora he de cerrar el Super e irme a casa. Hasta mañana... o pasado.

15 de octubre de 2007

El ladrón de naranjas

En mi primer mensaje en este blog me referí a esos cuentos extraños capaces de conmovernos y de grabarse en nuestros corazones para siempre. Bien, pues uno de esos cuentos es "El ladrón de naranjas" de Isabel Mª Abellán, publicado en el libro de Ediciones Irreverentes "13 para el 21", una antología de escritores poco conocidos pero muy buenos.
Espero que leáis a esta joven escritora, pues hasta ahora estoy encantado con todo lo que encuentro de ella. De verdad. Ese cuentito es una joya que incluso consiguió humedecerme los ojos levemente.

12 de octubre de 2007

Eres tú la que hace
Que corra la sangre en mis venas,
Cobijadas por mi piel,
Apenas su ardor disimulado.
Heroína incierta de
Rebeldes fantasías lujuriosas,
Invasoras de largas noches insomnes
E inmisericordes albores desvelados.
Conspiradora musa de
Inoportunos deslices provocados
Por tu esencia turgente,
Voluptuosa presencia, que
Incita a amarte sin mesura.
Duermevela de carnes encontradas,
Diosa renacida de espíritu rebelde
Y desolado
Que endulza la eterna amargura
De la deslumbrante llama en tu mirada.
Ojos negros como noche oscura,
Infinitos pozos opacos
De luz apagada y albas perdidas
En los que jamás dejaré de caer
Y abandonarme a tu caprichoso antojo.
Muerte venidera,
Sueño futuro que jamás se cumplirá,
Profecía no cumplida,
Temor lloroso...
¡ Nunca escucharás mi alarido suplicante !
Jamás tendré tu amor...
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No penséis mal, está dedicado a la escritura, espero que os guste. Éste es uno de los pocos poemas que he escrito que me atrevo a enseñar.

"Semos" unos cuantos

Desde que entré en lulu por primera vez hubo una cosa que me llamó la atención sobre todas las otras cosas: hay un montón de gente a la que le gusta escribir. Y no sólo eso, también hay un puñado de buenos escritores que no encuentran quien les publique novelas que bien podrían estar entre las más vendidas o premiadas. Claro que también somos muchos los que, a falta de talento, ponemos toda nuestra ilusión en poner a la venta todo tipo de historias, los que queremos enseñar al mundo que también existimos. He tenido la oportunidad de conocer a través de internet a buenos escritores obligados a publicar por sí mismos y sin embargo he leído libros con mucha fama que no se merecerían ni pasar a las manos de los lectores. Pero creo que esto es como todo, estar en el momento justo y en el lugar adecuado...
Por eso voy a utilizar este blog para dar los nombres de algunos de esos buenos escritores, teniendo por seguro que hay un sin fin de personas por ahí que nadie conocerá nunca. Talentos y genialidades que se quedarán en el anonimato. Personas que no alcanzarán jamás (quizás porque así lo quieren ellos) la condición de inmortales.
Iré poniendo aquí (según vaya leyendo sus libros) el nombre de todos esos autores anónimos, porque me he propuesto combinar mis lecturas favoritas con las de esos grandes escritores.

6 de octubre de 2007

¿Qué es un cuento?

Un momento, eso suele ser un cuento para un lector. Con suerte, media hora de diversión y sin ella, una prolongada hora tediosa y aburrida. Su esencia apenas perdura más que el sabor de una buena comida o un fugaz aperitivo. Aunque si lo que se lee es realmente bueno puede quedarse grabado en nosotros eternamente… de forma parecida a como lo hace el sabor de las galletas que desayunábamos de niños o el del olor de la casa de nuestros abuelos. Es muy difícil encontrar un cuento así y aún más el escribirlo, pero si buscas mucho es probable que acabes encontrando aquel capaz de conmoverte, emocionarte y hacerte reír sinceramente o llorar.
Nunca digas que un cuento es malo o aburrido pues aquel que lo ha escrito ha impreso en él parte de su voluntad, de su alma. No hay cuentos buenos o malos… hay lectores más o menos comprensivos.