24 de enero de 2008

Las musas trabajan cuando quieren

Así me lo han demostrado en más de una ocasión. Esas ninfas de los sueños o sirenas de las nubes, esas diosas capaces de encumbrar o hundir al más pintado de los artistas rehusaron acudir a mí cuando las necesité el otro día. Encontré un hueco para escribir unos cuentos que quiero presentar a un par de concursos y no hubo forma humana de escribir algo bueno de verdad, o al menos algo que me llenara del todo. Debe ser que Ellas estaban distraídas en busca de algún dios hermoso o tras algún querubín travieso... pero como te asisten en el momento más inoportuno, bastó que no necesitara de su susurro para que llegaran y poblaran mi cabeza de ideas infinitas. Ahora busco tiempo para escribir los tres cuentos que me han murmurado al oído las más bellas de las diosas. Si no fuera por ellas...

1 comentarios :

Cohen dijo...

-Esas malditas y adorables habitantes del Parnaso.
-Siempre tan juguetonas y poco dadas a trabajar.
-Frivolas que se divierten tentándote y luego dejándote de lado.