11 de febrero de 2008

Un mes para las elecciones

No suelo hablar mucho de política si puedo evitarlo, aunque soy criticón de nacimiento y me gusta como el que más discutir con mis amigos acerca de aquello que muchas veces queda fuera de mi comprensión (como las cosas de la política o los sueldos de los políticos, por ejemplo). No me gusta el poder y no ansío poseerlo. La política sólo me interesa el día en que hay que acudir a las urnas para votar (considero que demasiada gente ha muerto defendiendo que yo pueda votar como para no ir a hacerlo). Así que nunca me suelo meter en cosas de política, sin embargo, como si fuese una peste o una plaga no puedo evitar que la gente me encasille en uno u otro partido político. Algunos creen que soy de derechas porque mantengo que la iglesia tiene cosas buenas y porque creo que los ricos manejan mejor el dinero que los pobres -será por eso de la costumbre, pero prefiero que me guarde los ahorros un rico antes que un pobre-; otros en cambio me consideran rojo como la grana porque tengo algunas ideas libertarias o porque me junto con gente que las tiene... no se le puede hacer nada, todos creen que debo estar en uno de los dos grandes "bandos", menos mal que no hay una guerra entre los dos porque ambos vendrían a pedirme cuentas o ayuda, pues los dos creerían que mi voluntad les pertenece.
Pues no es así. No tengo ideas preconcebidas acerca de la política, más allá de creer que la democracia, con sus fallos y sus irregularidades e injusticias, es la menos mala de las opciones para ser gobernado.
Para mí sería más que suficiente el ser gobernado por un gobierno -perdón por la redundancia- que cumpliera un mínimo de derechos básicos fundamentales para todos los ciudadanos, con toda la población mundial. Un mínimo de justicia igualitaria y menos injusticias sociales... aunque siempre manteniendo unas leyes, claro, también claras para todos.
Pero no, se empeñan en volvernos locos con mil y una ideas que al final suelen acabar en el momento en el que son elegidos para desempeñar su puesto.
No soy apolítico, pero tampoco quiero que me encasillen en ningún partido ni en una idea concreta. Cambio de chaqueta en cada nueva elección, tan pronto los voto a los unos como a los otros, según me convenga, ¿por qué me encasillan entonces?
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Aunque no me guste demasiado el tema, esta semana la dedicaré a hablar de mis "ideas políticas", repasaré el "socialismo de los artistas" y el "sectarismo de algunas personas", espero que nadie me critique por expresar lo que pienso (aunque suelen hacerlo demasiado)

2 comentarios :

Cohen dijo...

-No hay que desear unos mínimos.
-Hay que aspirar a lo máximo, a todos los derechos, a por todo.

Nancy Salas dijo...

"Que leer es lo mejor que le puede suceder a un hombre a un niño, y cambiar el mundo tan solo leyendo"