4 de febrero de 2008

Vuelvo a Telluón

De momento he decidido dejarme de cuentos y de historias. Desde que nació Moisés no he podido dedicarme a mis cosas como es debido, además a mis tareas diarias he añadido a modo de suicidio la elaboración de todos estos blogs y la redacción deportiva de un periódico... me he pasado estos meses escribiendo cuentos para concursos y rollos (es lo que tiene ganar un concurso o dos, que te pones como un loco a escribir para ganar más). Pero todo esto tiene un fallo grave, que puedo llegar a aburrirme de escribir. No me malinterpretéis, me encanta escribir y si pudiera dedicaría toda mi jornada laboral a hacerlo, pero a fuerza de buscar cosas y temas que les guste a la mayoría he dejado de escribir sobre aquello que me divierte.
El éxito de crítica y ventas (al menos en el nivel en el que me manejo aún) ha sido espectacular, superando con creces a lo conseguido con El caballero andante y aunque la historia me encanta y disfruté escribiendo ese libro (aunque hubo momentos en los que lo pasé realmente mal), no fue nada en comparación con lo bien que me lo pasé con las aventuras de mi caballero favorito; cabe destacar llegados a este punto que tengo a Galraím perdido por el Infierno, a sus amigos luchando por sebrevivir en Telluón y a Nerao a punto de salir de sus dominios... todo en ascuas y mientras tanto la pobre Johanna dormida ante el hechizo lanzado por Roar. Sí, una amalgama de personajes y situaciones, sumadas a las que sé que gustarán a más personas... así que he decidido que, de momento, regresaré a Telluón, olvidaré mis otros proyectos (aunque los blogs seguirán funcionando como hasta ahora y el periódico también) y me dedicaré a escribir la segunda parte de El caballero Andante (En busca del dragón Multicolor) y en cuanto la acabe me enfrascaré en la tercera de El Árbol de los Sueños (Las puertas del Infierno).
Lo siento por todos los que esperan leer rápido algo nuevo, de momento no lo habrá (espero que alguno de vosotros llore por esta falta tan atroz para contra la legión de seguidores que tengo, jeje).
Por cierto, para todos aquellos que leáis algo de este mundo tan extravagante que llena mis sueños de escritor, Telluón se lee Teluón (con una ele, porque la palabra viene del latín Tellum, -i, que significa tierra, qué original ¿no?)