17 de marzo de 2008

Invasión 3

Con los Megas será algo diferente. Ellos han venido, nos han hablado de paz y enseñado nuevas tecnologías, han sanado muchas de nuestras nuevas enfermedades y de forma misteriosa han conseguido incluso que vuelva a llover en la Tierra, sí, una lluvia sucia y embarrada, pero lluvia al fin y al cabo... según sus informes el mundo aún tardará un siglo en recuperarse del todo, en recuperar su esplendor... demasiado para el Poder y sus compinches, demasiado para mí... había que hacer algo ya, la humanidad ansiaba una nueva guerra, una nueva conquista...
Dejamos que los Megas nos ofrecieran todo lo que tenían y comenzamos los preparativos de guerra a escondidas de sus embajadores, de nuestros amigos... los tomamos por estúpidos, quizás por sus cuerpecitos menudos y sus caras de niños... he de decir que ellos descubrieron nuestros propósitos muy pronto, que podrían habernos detenido o incluso atacado, disponían de una tecnología que habría arrasado la Tierra por completo en unas horas, podrían haberse quedado con todo... pero desconocían qué era hacer la guerra. Sí, nos habían estudiado y sabían lo que era, sabían que nosotros comenzaríamos una y que iríamos a su planeta con la intención de quedárnoslo... pobres, no hicieron nada. ¿Por qué no lo hicieron? Si lo hubieran hecho yo no estaría esperando al Comandante para dar la orden de ataque. Los miles de híbridos guerreros creados para la ocasión no estarían aguardando el sonido marcial de mi voz indicando el inicio de la fechoría... no me sentiría tan culpable...
Ya entran... el Poder llegará hasta aquí y pondrá su guante blanco encima de mi hombro derecho, indicándome que tengo su aprobación para cometer el mayor crimen de la humanidad. No abrirá la boca, nunca habla, al menos delante de mí, según dicen nunca lo hace, porque no quiere que se mueva ni un pelo de su pulcro bigote... dicen que su imagen es clavada a la de ese otro Poder de la antigüedad, a ese otro hombre que puso el mundo patas arriba... no lo sé, aquí no quedaron archivos fotográficos después de las Tres Guerras, todos los libros ardieron en una pira mundial, todos excepto los que yo guardo en mi sótano... espero que no me pillen... aunque qué más da, yo tengo el control, los híbridos sólo se detendrán ante mi voz, me tomé muchas molestias para que eso fuese así... de no ser por ese ligero detalle que se escapó incluso a los controles psíquicos de la Nueva Gestapo probablemente ya estaría muerto. El Poder quiere detentar el control sobre todo lo que acontece en este mundo... y lo tiene, todo excepto ése pequeño detalle. Me río de mi suerte. Yo, un viejo sin futuro, alguien que jamás verá con sus propios ojos el planeta de los Megas, soy el único capaz de organizar la invasión más importante de la historia. ¡Qué ironía! Yo, que siempre me consideré un vitalista, que fui incapaz de matar en la Guerra y que sólo sobreviví merced a la fortuna y a mis estudios de biología y clonación... yo, que pasé la mitad de la Guerra en las trincheras de África, disparando al aire y viendo cómo morían mis compañeros a mi alrededor... no maté a nadie... pero hoy llenaré mi existencia de pecados, nadie podrá reprocharme ya que no sea un hombre. Voy a comenzar la aniquilación de toda una raza y nadie puede impedírmelo, ni siquiera Él.