12 de abril de 2008

Los tacos también están en el diccionario

Hace unos meses gané un concurso de cuento, sí, aunque parezca mentira, hubo un jurado al que le pareció que mi cuento era el mejor entre casi una treintena de trabajos, una suerte y un orgullo para mí. Aunque no es de eso de lo que quiero hablaros en esta entrada, es de otra cosa relacionada que me ha hecho recordar a mi primer año de instituto, cuando aún vivía en Leganés y cursaba estudios en el IB III o lo que es lo mismo en el Instituto de Bachillerato Butarque 3, el que estaba al lado del cementerio (o más bien del tanatorio, el cementerio quedaba un poco más lejos, aunque se veía desde algunas clases y al que nos acercamos en alguna ocasión por curiosidad).
Lo que me hizo recordar aquellos tiempos fue la cantidad de tacos que incluí en el texto, sí, el cuento llevaba un buen número de palabras malsonantes, aunque claro, son palabras que también están en el diccionario coño, aunque el corrector de Windows se empeñe en marcarlas como puñeteras faltas de ortografía.
Aquel año nuestra profesora de Lengua y Literatura nos mandó la lectura obligada para el primer trimestre de El guardián entre el centeno, hoy no recuerdo mucho de aquel libro (que quiero releer, por cierto), salvo que en él encontré varios tacos y muchas referencias violentas y sexuales, algo que para mí no correspondía con una novela, acostumbrado como estaba a los libros infantiles o con la reciente referencia de mi libro favorito, la Endiana Historia Interminable. Bien, a lo que vamos, que me voy por las ramas como siempre, Esa misma profesora... o puede ser que fuese el de ética, al que no recuerdo nada bien, sí, creo que fue el de ética, nos mandó como tarea la escritura de un relato corto. ¡A saber lo que escribí! Nunca me acordaré de aquel texto. El que sí que recuerdo, aunque la historia tampoco la recordaré jamás, es el que hizo mi compañera Laura, uno que tuvo que repetir y corregir (he de decir, que si me hubiese pillado la misma situación cuatro años después, Laura habría entregado su trabajo tal cual, ya me habría encargado yo de ello, aunque ahí me pilló demasiado pardillo)...
Pero empecemos por el principio ¿no? Laura era una chica que había ido a mi mismo colegio, aunque a una clase colindante (ella había sido de la B desde los cinco años y yo siempre había sido de la A en el cole), en el instituto coincidimos y fue una suerte, porque Laura estaba buenísima. Sí, era una chica de estatura media y muy bien formada, tenia una carita redonda y repleta de traviesas pecas, con unos carrillos que invitaban a la caricia y unos ojos del color de la miel que conjuntaban a la perfección con su cabello castaño recogido habitualmente en una cola de caballo. Bueno, no os daré demasiados detalles más, pero con Laura fue con una de las primeras con las que tuve pensamientos privados poco honestos... Laura también era una chica muy inteligente y estudiosa, seguro que estudió una carrera, que pena no poder volver a saber de ella, ya lo dijo Ana Belén cuando nos despedimos en la puerta del colegio en octavo de EGB mientras lloraba y yo me reía de ella por llorar “una vez que acabe el colegio no volveremos a vernos más”, qué razón tenía, no he vuelto a ver a nadie de entonces, ni a Roberto, ni a Paco, Borja, Yolanda, Susana, Joaquín Gómez (con el que hice el peor trabajo sobre Inglaterra que nunca hizo nadie), Paulino, mi buen amigo Paulino, con el que también coincidí en el insti ¿qué habrá sido de él?
Al caso, que me vuelvo a enrollar, qué serán los recuerdos que nos hacen divagar más y más según los desgranas... Laura, supongo que movida por la inercia de las fechas, hizo un texto en contra de la Guerra del Golfo (para los más jóvenes de mis lectores les diré que fue la primera guerra que Estados Unidos le declaró a Sadam Hussein, o lo que es lo mismo la guerra de Papá Bush contra los moros malos, esa que hace poco decidió continuar su hijo), creo que el texto era cojonudo, pero la influencia de El guardián entre el centeno hizo que poblara su discurso con algún que otro taco... eso propició que el profesor rechazara su texto y la obligara a cambiarlo para no suspenderla. Al principio Laura se quejó y se negó en redondo, aceptando su castigo con valentía. No estoy muy seguro, pero creo que fui uno de los que la aconsejó cambiar los tacos por sinónimos menos sonoros, hoy estoy convencido de que habría apoyado a Laura hasta el propio suspenso, es más, habría poblado mi texto de tacos en solidaridad con ella. Pero el profesor ganó la batalla y Laura cambió las palabras para no suspender...
Hace unos meses me dieron un premio por un texto repleto de tacos y no pude evitar acordarme de Laura y su texto corregio, aunque no volvamos a vernos jamás y no volvamos a saber nunca el uno del otro, quiero dedicar todos y cada uno de esos tacos premiados a Laura, a la chica de primero de BUP del IB III Butarque de Leganés que se atrevió por unos días a desafiar a un profesor por sus ideas.

2 comentarios :

Yosu Rc! dijo...

El diccionario del Word tiene unas palabras básicas, después cada uno tiene que ir metiéndole más.

Pero en los diccionarios, como el de la RAE, la gente suele cree que sólo vienen palabras "bonitas". Es decir, "¿cómo van a venir tacos?" Pero, es que en un diccionario se incluyen las palabras que se usan en el idioma. Si están ahí, es porque las usamos.

En cuanto a las lecturas del cole, siempre me llamó la atención eso: "lee este libro, es obligatorio, es un clásico, es un grande". Pero no te dejan escribir como él.

Yosu Rc! dijo...

Te largué aquí una parrafada y ahora no aparece, no sé dónde va. En fin, que estoy +100% OK contigo.

Y, en cuanto a los diccionarios, no incluyen palabras bonitas, sino usadas. Si se usan tienen que estar ahí. Me recuerda a unos tipos que exigían a la RAE que quitara el significado de "tonto" para "gallego", pero es que en no se qué país es así, y se usa...