30 de mayo de 2008

El Buscador de Colores

Lik se despertó sobresaltado al escuchar el amortiguado crujir de una puerta al cerrarse, su padre se marchaba a trabajar en el campo, del mismo modo que lo hacía todos los días; a veces Lik lo acompañaba, los pequeños callos incipientes de sus suaves manos así lo atestiguaban, pero ese día su padre había resuelto dejarlo dormir y Lik decidió que se dedicaría a pasear junto al estanque con sus amigos. Aunque a juzgar por el aire que se colaba por el ventanuco de su choza y que silbaba armonioso a través del orificio abierto en la pared de adobe, esa mañana sería demasiado fresca para ser verano y no podrían bañarse en sus aguas calmosas.
Lik se encogió bajo la suave sábana de esponjoso algodón que lo envolvía y se acurrucó en su mullido colchón de plumas dispuesto a dejarse atrapar por el apacible arrullar del sueño una vez más, no tenía excesiva prisa por levantarse esa mañana.
Sin embargo, el primer rayo de sol diurno no estaba dispuesto a alumbrar la tierra para nada y se coló por entre las cortinas que bailaban al son del viento y fue a irradiar travieso sobre su rostro oscuro y curtido por el sol de la sabana. Lik frunció el ceño, ligeramente molesto por la bienvenida al nuevo día que le dispensaba el astro rey del cielo, el sol. Apenas tardó un segundo en abrir los ojos y levantarse de un ágil salto de su cómoda camita.
Nada más hacerlo, cayó en la cuenta de que algo iba mal.
La luz que penetraba por su ventana apenas iluminaba la estancia pues se trataba de una luz mortecina y gris nada parecida a la habitual energía con la que lucía el sol. Es más, una mirada más detenida le indicó que nada de lo que veía parecía ser como antes de acostarse la noche anterior y tuvo que pensar largo tiempo antes de percatarse de que nada presentaba su color habitual.
Todo era gris o blanco.

2 comentarios :

Yosu Rc! dijo...

Recuerdo este relato. Me agradó especialmente y me arrancó una sonrisa.

Javi dijo...

Si con Lik he conseguido arrancarte aunque sea una sonrisa ya me doy por más que satisfecho. Esa es una de mis intenciones más buscadas.