5 de junio de 2008

El Buscador de Colores 4

Finalmente llegó al pie del comienzo de las ardientes dunas del desierto e impulsado y urgido por la extrañeza con la que le miraba todo el mundo por el ser el único ser vestido de colores no se amilanó por el calor y el sol impetuoso, se internó en el desierto a la busca de la princesa, ya tenía ganas de averiguar que pasaba. Caminó durante seis días con sus noches y finalmente llegó al lugar donde sabía por los cuentos de Pomek que vivía la Eterna Muchacha, la Princesa del Desierto, el mismísimo centro del arenal.
La sed le secó la garganta y se encontró débil a causa del hambre y el calor, la visión se le nubló y delante de sus ojos parecía flotar el más amplio de los mares.. se restregó una vez más los ojos y el sudor se le coló en ellos y le produjo escozor, cuando por fin pudo abrirlos, sus iris oscuros vislumbraron un relampagueante haz de color que pronto fue sustituido por el yermo desierto repleto de dunas.
Lik consiguió ponerse en pie esperanzado por esa fugaz visión.
Estaba tan cansado...