9 de junio de 2008

Los buenos libreros

Siempre he creído que para que alguien lea de mayor tiene que cogerle el gusto desde muy pequeño. Yo tuve suerte, porque me crie devorando tebeos de Mortadelo y Filemón, de Zipi y Zape, de Superlópez... después me pasé a los libros pequeños y a los tebeos de la Marvel y por último a los libros más gordos, a los que llegué de la mano de Ende.
No tenía a nadie que me indicara qué leer y también he sido un poco vago, por eso me perdí a muchos de los grandes, lo que hoy trato de solventar leyéndolos a marchas forzadas, aunque he de tener una empatía especial con los escritos, porque sin haberlos leído sé más o menos quien es Sandokán, tengo mucha simpatía por Sherlock Holmes, me encantaría visitar la Isla del Tesoro... y mil cosas más que ahora me leo sin parar (el último de estos grandes clásicos ha sido Drácula).
Po eso creo que la figura del librero es esencial para que los nuevos lectores cojan el gusto a la lectura. También me sirve el maestro que obliga a leer, por favor escojan libros amenos e interesantes que no aburran a los niños, si un niño se aburre de pequeño no leerá de mayor. Con esto último me pasa algo curioso, simpre había creído que el bueno de Don Julián, mi profe del colegio Juan de Austria de Leganés, me había "colocado" un tocho la primera vez que fui a la biblioteca del colegio. Fíjense qué equivocado estaba, mi profesor me había puesto en las manos Ivanhoe, que ahora me muero por leer. Ahora sé que Don Julián había acertado, había elegido el libro perfecto para un amante de la edad media como yo y sin embargo nunca he leído ese libro (aún).
Eso es lo que quiero decir, que un buen "aconsejador" es esencial para los nuevos lectores. Si a los chicos les encanta leer a Harry Potter, démosles Harry Potter, así leerán lo que les pidamos (imagínense que el curso que viene a sus hijos les encomiendan la terrible labor de leerse los siete capítulos de Potter en un sólo curso... no creo que protestase ninguno por ello).
Los libreros, los buenos libreros, saben qué libro les gustará a sus clientes y no les conviene aburrirlos, porque de ello depende su negocio. Así que, hagan caso a su librero a la hora de leer, es saludable.