12 de julio de 2008

¡Cuidado con las carteras! Boda a la vista.

Últimamente ir de boda se está convirtiendo en una auténtica faena. Siempre, como tradición, se han hecho regalos a los contrayentes de un matrimonio, para contribuir a que su vida en común sea próspera y comience de la mejor manera posible, pero ahora todos los regalos son económicos y si no es así, los novios no suelen mirarte demasiado bien... ahora, las tarjetas de invitación ya incluyen una bonita línea impresa con el número de cuenta para que les ingreses a los futuros casados tu "regalo" lo antes posible.

Y es que, con crisis económica o sin ella, la pela es la pela y la mayoría de los matrimonios empiezan su vida de casados hipotecados hasta las cejas hasta casi jubilarse (algunos más) y con una deuda enooorme con el salón de bodas donde celebran su casamiento, ése en el que deciden "invitar" a sus amigos y familiares en el día de su Boda.

Y no está mal eso de hacer un regalo, lo que ocurre es que ya sólo falta que el camarero de turno se pase con la cuenta de mesa en mesa después de los postres, esperando a que cada uno se pague su plato y a la propina correspondiente.

Ir a una boda de esas que se llaman "de compromiso" puede valer unos doscientos euros por pareja (sin contar viaje, trajes varios y gastos diversos) ya, que, unido a la subida del Euribor, el precio de los alimentos y la gasolina, la subida de las tarifas de la luz y otras cosas como la inflacción y la desaceleración económica pueden suponer un lastre demasiado pesado para lo que queda de mes y si encima tienes la desgracia de encontrarte con dos bodas en un mismo mes ya puedes ir rezando a todos los santos para no caer al infierno de los números rojos o los impagos.

En fin. Yo este año he tenido dos bodas en el mes de julio (sí, amigos, podéis llorar conmigo), pero es que, además, para más inri, una era de una prima hermana mía... ¡qué felicidad!

Pero no acaban ahí mis penurias "bodariles", no. En un par de semanas tengo otra boda y muy chula, me pilla en el culo de Madrid a las 10.00 de la noche... qué bien para alguien que se levanta de lunes a domingo a las 8.00 de la mañana y trabaja en verano como un burro tirando de una noria casi seca en un día soleado.

Aun así estoy contento, prefiero ir a mil bodas, aunque lo sufra gravemente mi economía, antes que a un único entierro. De momento estoy con bautizos y similares.