19 de agosto de 2008

Yo gané a Rafa Nadal

Diario de un repartidor de pan

Me gustaría comenzar este comentario diciendo que sí, que gané a Rafa Nadal en alguno de esos partidos que tuvo que jugar antes de ser este joven sorprendente capaz de asombrar al mundo con su juego, su coraje y su pasión por la victoria. Me gustaría ser uno de esos pocos elegidos en todo el mundo que pudiesen contar a sus nietos que, una vez, en una pista perdida de Mallorca o de España, o de Europa, o de el Mundo, derrotó a Rafael Nadal en un partido de tenis. Pero sólo he jugado al tenis un par de veces en mi vida y no creo que ganara a este chico ni en un partido de fútbol en la Play Station, mi espíritu competitivo no es tan luchador como para pretender guerrear contra un coloso semejante. Sin embargo, el otro día, mientras repartía, comenzó el partido de tenis en el que el bueno de Rafa se jugaba ser el primer Oro Olímpico español en tenis de la historia y, mientras repartía auguré que el partido acabaría antes de que yo repartiera mi última barra de pan del día... pues bien, no fue así, acabé antes que él y pude disfrutar en la televisión del Super de su último punto, ése que le alzó, un poco más si cabe, en el podio histórico del deporte nacional español.

He comentado muchas veces que este chico es un monstruo dentro y fuera de las pistas, es una sensación que compartimos mucha gente que no le conocemos en persona y que creo no llegaremos a conocerle nunca, pero es un presentimiento que deja entrever con cada nueva victoria, con cada nueva entrevista, trofeo o partido, con cada gesto. Definitivamente ya tengo un modelo con el que enseñar a Moisés cómo se debe ser en la vida. Y creo que mucha gente piensa exactamente igual que yo. Sí, cada uno tiene que ser como es y como la vida le depare, pero con modelos como Rafael Nadal, se hace más fácil ser un buen tipo el día de mañana.