24 de octubre de 2008

El Hobbit

Pues bien, El Hobbit ha sido el segundo libro comentado en mi intervención semanal de El Bosque de las Palabras, el programa radiofónico literario de mi amigo, el escritor Francisco Legaz.

Además, como Francisco es un crack, ha preparado un vídeo con mi intervención que podéis escuchar abajo del todo, espero que os guste (aunque se me oiga a través del teléfono). Un saludo a todos.
Por cierto, estoy buscando ahora mismo en Google, una versión original de El Hobbit, para leer la primera frase del libro en el programa del martes que viene en versión original... no os riáis mucho de este pobre iluso...






El Hobbit

El otro día, cuando hablábamos un poquito de literatura fantástica, mencionamos lo bien que venían de vez en cuando a los escritores de este género los dragones sacados a tiempo, como recurso literario. Pues bien, hoy vamos a hablar de uno de los dragones más famosos de la literatura en un clásico moderno, aunque no es el protagonista de la novela que tengo en las manos y tampoco es un recurso extraído de la manga, es uno de los personajes secundarios más importantes de la Fantasía escrita, Smaug, uno de los primeros personajes ideados por un filólogo capaz de crear un mundo, varias razas e incluso un idioma propios y fascinar a millones de lectores desde hace más de setenta años.

Preparad un buen hato de viaje y coged algunas viandas, porque iniciaremos un viaje por la Tierra Media de Tolkien en busca de un dragón, bueno... en realidad no vamos en busca de un dragón, sino de su tesoro, aunque para lograr hacerse con el tesoro de un dragón antes hay que acabar con él.

Todo buen aficionado a la literatura fantástica sabe que a los dragones les encanta acumular tesoros y riquezas en sus guaridas y claro, es de prever que siempre haya alguien dispuesto a enfrentarse con uno de estos gigantescos lagartos sólo por hacerse con sus tesoros, lo que da mucho juego para crear historias.


Hoy vamos a hablar de un cuento para niños que se convirtió en una novela, que a su vez fue el preludio de una de las mejores novelas de literatura fantástica de todos los tiempos y que nos enseñaba esa Tierra Media que tan famosa es en el mundo para cualquier aficionado a la lectura, te guste la fantasía o no.

Así es, porque cuando Tolkien escribió El Hobbit empezó a fraguar una de las sagas literarias más impresionantes en el género fantástico gracias a sus nociones sobre mitología escandinava, a un poema en inglés arcaico y a un examen en blanco de uno de sus alumnos de literatura.

Pero me estoy enrollando y hoy quiero ir al grano, conseguir que muchos de tus oyentes (al menos los que aún no lo hayan leído) cojan hoy mismo un ejemplar de El Hobbit y vuelvan a ser niños por unos días, disfrutando de la compañía de un mediano convertido en salteador experto de buenas a primeras, unos enanos deseosos de hacerse con un tesoro robado a sus ancestros y un gran mago que empieza a preocuparse por síntomas y señales en los que adivina una guerra cercana. Aunque si queremos, El Hobbit puede ser simplemente un hermoso cuento sobre un hombre común que decide (casi a la fuerza) irse de aventuras.


Pero espera, antes de seguir quiero leerte unas palabras que no les sonarán a muchos de tus oyentes, pero que a los británicos de cierta edad les suenan tanto como las primeras del Quijote a todo español lector que se precie. Pues hubo un tiempo en el que todos los niños de Inglaterra conocían de carrerilla el inicio de la primera obra fantástica de Tolkien, ahí van...



En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero hobbit y eso significa comodidad.


El protagonista de El Hobbit es Bilbo Bolsón, que podría equivaler a un londinense medio, un hombre normal y corriente. Bilbo es un hobbit, una raza de hombres medianos que acostumbran a vivir en paz y tranquilidad durante toda su vida y que nunca se meten en los problemas del resto del mundo.

Sin embargo, la vida de nuestro hobbit dará un giro radical cuando comparezcan en la puerta de Bolsón Cerrado, su casa, un buen número de enanos que buscan contratar los servicios de un salteador, un experto capaz de ayudarles en su empresa de arrebatar los tesoros robados a su linaje a Smaug, el dragón del libro, que como muchos otros, es uno de los últimos (si no el último) de su raza... ni que decir tiene que los enanos no acuden a la casa de este personaje por casualidad, sino que siguen la recomendación de un mago, Gandalf, un mago capital en la historia de la lectura y bueno, también del cine.


Así comienza El hobbit, en el que Bilbo comenzará, como la mayoría de los héroes fantásticos, un viaje iniciático en el terminará demostrando que Gandalf no se equivocó al escogerlo. En esta novela hay aventuras, peligros, monstruos, batallas, en fin, que no va a defraudar a nadie.
Al ser un cuento para niños, el Hobbit es para todo tipo de públicos, además de gozar de una prosa ligera (aunque salpicada por la genialidad de un filólogo escritor) y de una temática muy amena.

Si lees el Hobbit tendrás diversión a raudales y aventuras de todo tipo, incluso leerás un capítulo repleto de adivinanzas que te presentará a un personaje muy importante en la obra capital de este escritor británico, un personaje que perderá un objeto en una apuesta que cambiará para siempre el curso de la historia en la Tierra Media, por otro lado, un mundo fantástico repleto de alusiones al pasado, por el que el autor parece guardar una tierna añoranza.


Os recomiendo este libro, tengáis la edad que tengáis y si ya lo habéis leído emprended una nueva lectura, pues dicen que los buenos libros son aquellos que soportan una segunda lectura y sin duda El hobbit es uno de ellos, veréis que con el paso de los años no ha perdido ni un ápice de su novedad editorial. Pero buscad un buen cobijo para leerlo, uno nunca sabe cuando un dragón puede regresar en busca de su tesoro.



Gandalf saluda a Bilbo en la puerta de su hogar, Bolsón Cerrado

In a hole in the ground there lived a hobbit. Not a nasty, dirty, wet filled with the ends of worms and an oozy smell, nor yet a dry, bare, sandy hole with nothing in it and that means comfort.

Aquí arriba tenéis la dichosa frase que tengo que leer y abajo, el en lace al vídeo