18 de octubre de 2008

La Historia Interminable

Y esta es la continuación, aunque al final quedó algo más corto, porque cambiamos mucha lectura por un diálogo sobre lo que quería decir, aunque concentrando estas palabras que os pongo aquí. ¿Con qué otro libro podía empezar salvo con La Historia Interminable?


Y qué mejor novela para empezar estos comentarios de literatura fantástica que aquélla que amenazó con destruir todas las historias, personajes, mundos y seres de Fantasía, aquella novela publicada en 1979, en alemán, por Michael Ende. No creo que a nadie se le escape ya el título de la obra sobre la que voy a hablar, pero para los pocos que aún no la tengan en mente les diré que su título recoge toda la esencia de esta literatura sobre la que llevo ya un rato habando, sí, pues es una historia que no tiene fin, La Historia Interminable.

Y eso que la Historia Interminable no es el típico libro fantástico en el que se aprecia claramente la eterna lucha entre el bien y el mal, que suele ser la tónica general en este género.

En las 400 páginas exactas de La Historia Interminable, Atreyu, un muchacho de las tribus de las praderas, es enviado por la Emperatriz Infantil en busca de un modo de salvar Fantasía de la Nada, un mal que acecha con destruir todas las historias edificadas por la imaginación de los hombres, por todos aquellos que soñaron alguna vez con un mundo distinto o unos seres que sólo habitaban en su cerebro, un mal colectivo que no se puede endemoniar, porque no existe. A su vez, Bastian, oculto en el desván de su colegio, es el lector indispensable para que la historia pueda seguir su curso.

No os voy a desvelar nada de lo que ocurre en este fabuloso libro de Fantasía, sólo os puedo decir que en él encontraréis seres que os robarán el corazón y que formarán para siempre parte de vuestro imaginario. Por poner esos ejemplos que tanto me gustan, podéis toparos con un caracol de carreras o con un gigante comerrocas, para que os hagáis una idea.

Es una novela indispensable en cualquier librería de cualquier buen aficionado a la lectura, le guste la fantasía o no, y un título a tener en cuenta a la hora de adentrar a un adolescente en la lectura algo más sesuda. Aunque os tengo que advertir que al leer este libro uno tiene que realizar un ejercicio mental notable para ser capaz de imaginar todo lo que leemos.

Al leerlo, uno puede evocar aquellos personajes olvidados de su niñez, o descubrir otros nuevos que jamás podría haberse imaginado, la verdad es que la imaginación del autor es apabullante y la trama logra engancharte de principio a fin. Durante la lectura de este libro, titulado igual que el que está leyendo Bastian en su desván, uno llega a embelesarse tanto con su lectura, que puede incluso que llegue un momento en el que no sepa discernir si es un personaje de la novela más, quizás aquél al que el niño de las praderas busca con tanto ahínco. Llegará un momento en el que todos desearemos ser aquel paladín buscado, aquel jinete de un dragón blanco de la suerte que salve Fantasía.

Un buen libro para cualquier edad, muy ameno y divertido, pero a la vez con un sentimiento tan profundo que consigue cautivar, un libro excelente para leer y para comenzar esta sección de títulos fantásticos, La Historia Interminable.

La versión que tengo ahora mismo en mis manos es de 1983 y sus hojas tienen, después de 25 años, ese color descolorido de las páginas añejas, además está muy ajado ya por el uso continuado y desprende un olor a viejo que lo hace aún más acogedor cada vez que lo robo de la estantería de mi cuarto. La historia interminable fue mi primer libro gordo, la primera novela que leí con más de cien páginas y espero que dentro de unos años muchas personas me agradezcan haber entablado la lectura de esta aventura que aún no ha concluido, pues como su propio nombre indica, es Interminable, crece más y más cada vez que alguien se engancha a sus páginas impresas a dos colores.