16 de octubre de 2008

Una bonita canción, que no entendía del todo, que agrego a mi lista de canciones favoritas


A veces las prisas, la desatención o la propia torpeza de uno, impiden que nos percatemos de los pequeños detalles que tenemos a nuestro alrededor y disfrutemos de nuestro entorno en toda su grandeza. Hace un mes (o algo así) me compré el último CD de La Oreja de Van Gogh, sí, yo soy de los tontos que suelen comprar aún los discos.

El caso es que no me gustan todas las canciones (como creo que puede llegar a ser lógico), pero hay una que me entusiasma, pues es como un pequeño cuento cantado por la nueva cantante del grupo (para mí, tan buena o mejor que la anterior). Una historia de amor situada en un tren, un drama cotidiano que bien podría darse mañana mismo o pasado, o ayer... cualquier día, en cualquier momento. Se trata de un flechazo entre dos personas que no se conocen más que de verse todos los días en el vagón que les lleva al trabajo, a estudiar... donde sea.

Sólo había un detalle del cuento-canción que no me terminaba de convencer y ése era la fecha elegida para el desenlace... o el inicio, no lo tenía claro del todo, ahora ya sí lo tengo. La fecha escogida era el 11 de marzo, el día en el que la vida de los dos protagonistas del cuento cambiaba para siempre. Como dice la canción, un día especial este 11 de marzo... un día en el que a todos nos cambió la vida un poquito (igual que el 11 de septiembre nos la cambió unos años atrás). A mí, al principio no me quedaba demasiado claro el por qué, de pronto, la canción se acababa, aludiendo al último soplo de corazón de uno de los amantes... o de los dos, quién sabe.

Ya os digo que uno, a causa de las prisas, la desatención o la torpeza, no siempre se percata de los pequeños detalles. Pero ahora que he entendido la canción del todo aún me gusta más. Mi enhorabuena a los miembros del grupo y al letrista, por haber logrado un texto tan bueno y sentido, tan original y diferente, para enviar su propio homenaje a aquellas personas que se dejaron la vida en los trenes de Madrid ese fatídico 11 de marzo de triste recuerdo, ese día tan especial que cambió la vida a muchos y mostró al mundo la solidaridad, la fuerza y el coraje del pueblo madrileño, provengan de donde provengan sus vecinos, pues aquí no hay forasteros, todos somos madrileños, seamos de la nacionalidad o provincia que seamos. La sangre mezclada de todos esos países que fueron víctimas del brutal atentado es buena muestra de ello.

Y no es necesario saber si la pareja del cuento-canción es real o no, pues aunque sea ficticia ya forma parte de mi corazón y para mí es una pareja real, como el resto de las víctimas.

1 comentarios :

Sr. Stromboli dijo...

De hecho la unión no fue del pueblo madrileño exclusivamente, pues sé positivamente que todo el mundo estaba en vilo, y nos mandaba su solidaridad.

Me paso un caso curioso, no del 11-M, si no de los atentados que hubo cierta salida de puente, o vacaciones, no recuerdo, pero que colapsó todas las entradas y salidas de Madrid... Por equivocación recibí una llamada en mi móvil, que para variar no cogí a tiempo jeje, pero sí llamé a dicho número. Cual fue mi sorpresa que habló un catalán que se había equivocado de número al llamar, era un tío muy agradable, que para despedirse utilizó esta frase que nunca se me va a olvidar "Dew... nuestra solidadridad desde Girona por los atentados de Madrid"

Como veis no sólo lo sentimos aquí, sino que cada uno de nosotros, en cada parte del mundo, sentimos esa bomba en algún rincón de nuestro corazoncito.