6 de noviembre de 2008

Crónicas de la Dragonlance


Hasta ahora hemos tratado libros de literatura fantástica de modo individual, pero hoy vamos a hablar de un tema muy común en esto de las sagas fantásticas, las series de libros sobre un mismo mundo o universo. La literatura fantástica es un excelente caldo de cultivo para atraer adeptos o seguidores a esto de la lectura, además, su prosa sencilla y sus aventuras son perfectos para atraer un tipo de público especial, el juvenil. Una vez que has logrado captar a un adolescente en uno de estos universos fantásticos, es muy fácil que lo mantengas para siempre si sabes darle lo que quiere. Por eso es muy común encontrar algunas editoriales especializadas que explotan un mundo o un universo en concreto.

Hay muchas sagas literarias de este tipo, la editorial que mejor explota este tipo de best sellers juveniles es TIMUN MAS, aunque la editorial Minotauro también es una excelente explotadora de títulos fantásticos y ahora que está de moda, han surgido muchas otras. Vamos a enumerar unas series de libros que tienen bastante éxito en todo el mundo, especialmente en Europa y en América, la lista de títulos de algunas de estas series que tratan sobre un mundo en concreto puede superar los cien libros y los seguidores de las mismas, suelen ser capaces de leerse todos los libros pertenecientes a su colección favorita, lo que es todo un mérito en los tiempos que corren.

Enumerando a vuelapluma, tenemos Los Reinos Olvidados, Dragones y Mazmorras, la serie Warhamer y Warhamer 40000, La rueda del tiempo, Shanara, Sol oscuro, La espada de Joram o la Dragonlance, de la que extraeremos hoy su título de origen, El retorno de los dragones, de la trilogía Crónicas de la Dragonlace, publicada hace más de veinte años y con miles de seguidores en todo el mundo. Es muy común en literatura fantástica esto de escribir trilogías de libros, creo que todos los que escribimos Fantasía procuramos emular de algún modo la trilogía fantástica por excelencia, El Señor de los Anillos, descendiente a su vez, de las sagas escandinavas y del ciclo artúrico.

Las Crónicas de la Dragonlance es una trilogía que trata sobre un grupo de compañeros de varias razas diferentes que trata por todos los medios a su alcance de encontrar alguna señal que les muestre que los dioses verdaderos existieron realmente en Krynn; además de un modo de lograr derrotar al mal que acecha su mundo, un ejército de criaturas oscuras encabezado por una raza que algunos consideraban poco menos que mitológica, los dragones del mal. Este ejército se muestra imparable ante la débil resistencia que pugna por librar a Krynn de la esclavitud y sólo una ayuda divina o hallar a los dragones del bien, sería capaz de equilibrar la balanza en la batalla. Una muestra en toda regla de la eterna lucha entre el bien y el mal, con el aliciente de contar, con grandes dosis de referencias a las mitologías clásicas, con la participación de los dioses de uno y otro bando en la lucha cuerpo a cuerpo por el destino de Krynn. La guerra está narrada bajo el seguimiento realizado a sus personajes principales, que serán los encargados de luchar por la libertad de su mundo.

Está escrita a cuatro manos por dos genios en esto de la literatura fantástica actual, poseedores de una amplia lista de títulos de gran éxito de crítica y público, Margaret Weis y Tracy Hickman. Creadores de mundos y personajes por excelencia, entre sus títulos están varios de la propia Dragonlance, Pozo de oscuridad, El ciclo de la puerta de la muerte, La espada de Shannara, La espada de Joram... imprescindibles todos ellos para cualquier amante de la Fantasía.

La trilogía que nos ocupa hoy surgió de una partida de rol, así, como suena. Y tiene entre sus filas a personajes inolvidables, algunos de la talla de los grandes personajes literarios de los genios de la literatura. Uno de sus primeros personajes, uno de los héroes de ficción más completos y conocidos, es un mago capaz de abandonarlo todo por su amor a la magia, Raistlin Majere, un ser tan ambiguo y completo como el mejor personaje de cualquier clásico de la literatura de todos los tiempos.

Bien, no voy a ponerme aquí a contaros todo lo que ocurre en las Crónicas de la Dragonlance o en los más de cien títulos relacionados con el devenir de la historia o los personajes de Krynn, eso os lo dejo a los que decidáis leer alguno de sus títulos, pero os recomiendo encarecidamente que, si os gusta la literatura fantástica, os internéis en las aventuras de este mundo singular, que tiene entre sus escritores a algunos de los más importantes en cuanto a literatura fantástica actual se refiere: Douglas Nyles, Richard A. Knaak, Terry William, los ya mencionados Margaret Weys y Tracy Hickman...

Pero haré algo mejor hoy que contaros de qué van las Crónicas de la Dragonlance, por lo menos más de lo que lo he hecho ya, os voy a narrar el comienzo de las mismas para ver si os atrapo en las redes de la que, para mí, es la mejor serie de literatura fantástica.

¿Recordáis que la semana pasada os decía que me iba a comer unas patatas picantes al calor de un buen fuego? Pues bien, aquí estoy, en la posada El último hogar, servido por Tika, una hermosa pelirroja de pelo rizado y rostro pecoso, detrás de la barra del cálido lugar, iluminado por unas teas y por el propio fuego gobernante en la gran chimenea central, se encuentra Otik, el gigantesco posadero, un tonel andante con cara de bonachón y brazos tan gruesos como troncos de árboles. Para llegar a la posada, he tenido que venir hasta Solace y subir por una escalera de caracol hasta la copa de un árbol, un wallenwood, un árbol enorme que pertenece a una arboleda semejante que alberga una toda ciudad colgante que está a punto de ser arrasada por el ejército de los dragones.

A mi lado, en la mesa más oscura de toda la posada, oculto por las sombras, se sienta un viejo de lo más estrafalario y risueño, cuyos ojos despiden el brillo de una inteligencia muy bien disimulada. En una mesa algo más alejada, se reúne un grupo de lo más variopinto, compuesto por un mago, un hombre que parece un bárbaro, un enano, un caballero de Solamnia, un semielfo y un kender. Yo ya los conozco, he leído mucho sobre todos ellos, así que os diré sus nombres y os advierto que si los conocéis, muy pocos lograréis olvidarlos. Se trata de Raistlin y su hermano Caramon, Flint, Sturm, Tanis y Tas. Más conocidos como los héroes de la lanza...

A ellos, en su aventura, se unirán Tika, la hermosa camarera y dos refugiados indios perseguidos por aportar pruebas de la existencia de los dioses desaparecidos, Riverwind y Goldmoon. Juntos, esos personajes comenzarán una odisea que les llevará a lo largo y ancho de Krynn en busca de los dioses verdaderos y de la existencia de los temibles dragones. La guerra de la lanza ha comenzado y esta extraña mezcla de seres será la encargada de intentar ganarla. Aunque enfrente tendrán a Takhissis, la terrible diosa del mal, que ha reunido a un gran ejército de criaturas perversas y ha despertado a parte de esos dragones...

Bueno, aquí os dejo por esta semana, pero os recomiendo encarecidamente que leáis, al menos, las Crónicas de la Dragonlance, una gran aventura con la que adentraros en el maravilloso mundo de la literatura fantástica.

Si quieres escuchar mi intervención en El bosque de las palabras hablando de la Dragonlance, sólo tienes que pinchar en este enlace.


2 comentarios :

___________________ dijo...

Una de mis sagas favoritas, sin duda alguna. Incluso cuando la he releido no ha perdido su encanto (aunque de estos mismos autores me quedo con "El ciclo de la puerta de la muerte")


Un saludo,


Pedro.

Javi dijo...

Tienes toda la razón, ese Haplo sin alma... es la leche.