1 de diciembre de 2008

Carta de despedida a George W. Bush


Ya os dije el otro día que había ganado el concurso de carta, pero hoy voy a hacer algo mucho mejor, os pongo la carta para que la leáis y opinéis por vosotros mismos, espero que os guste y que me digáis vuestras opiniones (ya pondré también la poesía y el cuento).



Estimado Señor Bush:

Le escribo esta carta para preguntarle si usted duerme bien por las noches, porque yo ya hace mucho tiempo que no lo hago. O si ha conseguido algo de lo que buscaba cuando decidió invadirnos. Al principio de la llegada de los soldados que usted envió a mi país mi papá me decía que venían a ayudarnos y que era por nuestro bien, que teníamos un presidente muy malo que no quería dejar de mandarnos y tenía armas muy peligrosas que podían matar a mucha gente, aunque ahora que lo pienso, usted también tiene armas de esas que matan a mucha gente ¿verdad? ¿Es usted también malo por eso?.

Un poco más tarde, cuando comenzaron a haber bombardeos todos los días y tuvimos que dejar nuestra casa durante la noche... durante muchas noches, bueno, entonces mi papá nos decía a Násher y a mí que las bombas no iban destinadas a asustarnos a nosotros o a destruir nuestras casas, que eran para luchar contra los malos y contra el presidente que tenía las armas que podían matar a mucha gente. Yo empezaba a no creerle, porque en nuestro barrio no había gente mala... y tampoco había armas. Bueno, a lo mejor yo era un poco travieso, mi Papá siempre me lo decía, pero yo pensaba que no era tan malo y que no hacía demasiadas trastadas como para enfadarle a usted, además, yo tampoco tenía armas de esas que podían matar a mucha gente, ni tan siquiera una chiquitita y de juguete. En mi casa tampoco había personas malas, porque mis papás eran muy buenos, y fue una de las primeras que dejó de ser casa y se convirtió en un montón de piedras negras y apiñadas.

Después de abandonar nuestra casa nos tuvimos que cambiar de barrio, porque el nuestro fue destrozado por las bombas de los aviones enviados por usted y muchos de nuestros vecinos se quedaron para siempre a vivir entre las rocas sucias, negras y apiñadas. Papá decía que no los veríamos más por ninguna parte porque habían preferido estar en su barrio de toda la vida para siempre, aunque yo no entendía que alguien quisiera vivir para siempre entre escombros y desperdicios.

Cada vez había más soldados por la calle y yo no entendía que muchos niños se quedaran tumbados y quietos cuando los soldados pasaban o cuando caían las bombas, yo no podría estar tan quieto como ellos, porque las bombas me daban muchísimo miedo. Incluso un día vi cómo un niño pequeño corría lo más rápido que podía entre las explosiones y de pronto, cuando estaba muy cerca de una casa decidió quedarse parado en el suelo, sin moverse, algo que quise preguntar a Papá, pero que se me olvidó.

Un día, de buenas a primeras, Mamá y Násher dejaron de vivir con Papá y conmigo, yo creo que se fueron a vivir con nuestros vecinos a nuestro antiguo barrio, entre los escombros, la basura y las piedras negras, porque Mamá y Násher echaban de menos a sus amigos. Así que Papá y yo nos quedamos solos y nos fuimos cerca de donde estaban los soldados para estar muy atentos a todo lo que pasaba y fue así como nos enteramos de que el museo arqueológico estaba siendo saquedado y Papá se puso muy triste y yo le prometí que me iba a portar muy bien para que usted lo supiera y dejara de bombardear. Papá sonrió y me dijo que, de ser así, seguro que usted dejaba pronto de enviar a sus aviones y sus bombas, pero, aunque fui muy bueno muy bueno, las bombas no dejaron de caer.

Papá siempre encontraba algo rico que comer y yo no entendía que hubiera niños y niñas que no comieran nada en días, eso era porque no tenían un papá tan bueno y valiente como el mío, de todas maneras le di dos galletas a mi amiga Yaiza cuando nos juntamos en un refugio una tarde y ella me dio un beso en la mejilla, se lo cuento a usted para que vea lo bueno que soy y deje de enviar bombas y soldados.

Mi papá salió a por comida para mí, él casi no comía y cada vez estaba más delgado y débil, como si la guerra estuviese acabando con sus fuerzas. La guerra no es una cosa muy buena señor Bush, no sé si usted ha estado alguna vez en una, pero le aseguro que no es nada agradable. El caso es que mi papá me dio un beso y me dijo que le esperara bien escondido. A lo mejor me escondí demasiado bien, porque mi papá no volvió nunca a buscarme. Estuve dos días en mi escondite y sólo salí de allí porque cayó una bomba muy cerca y no supe estarme tan quieto como los niños del otro barrio, ya le dije antes que yo no tenía el valor para hacer eso.

Ahora me tengo que buscar yo sólo la comida y la cama, procuro estar lo más lejos que puedo de los soldados y rezo para que Mamá y Násher se olviden de todo lo que quieren a sus amigos y vuelvan y mi Papá pueda por fin encontrarme. Mientras hago todo eso le he escrito esta carta. Mañana se la daré a un simpático soldado que me da una chocolatina si le limpio las botas. Para que se la dé a usted, espero que la lea y decida contestarme.

Como usted es mucho más listo que yo, le haré una pregunta para la que no tengo respuesta, ¿encontró usted lo que buscaba en mi país? ¿Su mundo es ahora mejor y más seguro? Porque el mío está peor que antes.


Sinceramente.









3 comentarios :

Antonio J. Bazalo dijo...

Te olvidaste la posdata: ¡y no vuelva!

Cohen dijo...

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--Muy bueno, otro para unir en un librito con "juego de niños".
--Me gustaria que las guerras no inspirasen cuentos,que las guerras no existiesen, pero no soy tan inocente para creer que la barbarie desaparecera a medio plazo.
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--Que sepas que aunque no comente, sigo entrando y leyendo...
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Manuel L. Rodrigues dijo...

Ostia Javi!!!

Muchísimas felícidades tio!!! (por los diversos premios, claro).

Haberá que leer eses poemas...

Oye; quisiera hacerme con un ejemplar de tu libro pero, con el follón de LULU, registro, etc... pues es más complicado. ¿Cabe la posibilidad de que me lo envies tu mismo? Me dices precio y gastos y miramos el modo de pagarte (contrareemboloso, giro, ingreso: me dá igual)

Un saludo.

Lo de Bush no tiene desperdicio.