19 de diciembre de 2008

La que yo soñaba sin sentido...


No me suelo prodigar demasiado en eso de la Poesía, más que nada, porque sé que hay mucha gente que sufre con la Poesía, tiene muchísimo talento y se la toma muy, pero que muy en serio. Así que, yo que soy descreído por naturaleza, prefiero mantenerme al margen, aunque de vez en cuando me salga algún pinito como este de aquí abajo. Espero que os guste una poesía hecha por un escritor que nunca aspiró a ser poeta, pero que de vez en cuando intenta arrebatar algún leve susurro de las Musas a los poetas de verdad.

Una cosa más, también sé que la mayoría de los poetas se basan en sus propias experiencias o vidas para escribir... yo no. Bueno, a veces sí, pero en otras (como la que nos ocupa), sólo me pongo a imaginar, casi como lo haría ante un nuevo cuento. Así que, además de poesía, ahí tenéis una nueva historia, espero que os guste y no me recriminéis esta injusta incursión mía a territorio aliado sin consentimiento.

Otra cosa más, espero que el dueño de la excelente foto de la rosa que os coloco no se me enfade, es que me ha parecido una fotografía espectacular.


Mujer,
eres tú la que yo soñaba
y se tornaba dichosa en mis brazos,
aunque, pasado un tiempo,
aprendí
que no hay amor
sin llanto,
sin lamentos amargos.

Que no hay amor
sin sueño.

Mujer, yo soñaba
que eras
princesa de todos mis cuentos,
diosa de mis firmamentos,
reina en todos mis sueños.

Así eras Amor,
anhelo, locura y tormento.

Eras mujer infinita,
bellísima ensoñación
te colabas por mis venas
rasgándolas de pasión.

Matándome poco a poco
ahogándome con tu ardor.

Endiabladamente hermosa,
eras deseo y calor,
la luz hiriente de tus ojos
abrasaba mi corazón,
tiznando de hollín mi alma,
quemando cordura
y razón.

Mujer,
te pedí que fueras mía
y tú, sólo supiste reír,
mientras de desembarazadas de mí.

Dame un instante en tus besos,
dame un segundo en tu voz,
sosiega mi llanto naciente,
Ámame.

Eras anhelo en mis manos
locura en mi corazón,
eras tormento malsano
y muerte helada
y dolor...

Te pedí que fueras mía
y tú respondiste no.
Ahora que muerto me veo
Sé que tendrás por siempre
un hueco en mi corazón.

Y aunque tú no lo quieras,
Estará allí reservado.

Por siempre…


3 comentarios :

MaRiLu dijo...

Hola Javi!
Por fín puedo leerte en un poema!

Bueno... yo también escribo como tú bien lo sabes sin pretender herir a nadie y menos de dármela de poeta, pero es lindo hacerlo... a veces de la propia experiencia y otras no... pero en fín... salen.

Lo tuyo amigo me gusta, es un sueño con pizquitas reales...
y de verdad creo que tienes madera para hacerlo... yo como mujer me siento halagada y encantada con tus versos...

Sigue escribiendo!
Un abrazo!

Plyngo and Me dijo...

Marilú, no se lo digas mucho que se lo creerá al final...

kharla dijo...

¡¡¡Bello poema!!!me encanto
un abrazo
kharla