#MalditaGuerra

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"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

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La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

29 de julio de 2008

No te salves

Creo haber contado por aquí que hice la mili en Melilla. Algunos de vosotros ni siquiera sabréis qué es eso de la "mili". Bueno, pues es el servicio militar obligatorio que se realizaba en España hasta hace unos ocho o nueve años... el caso es que yo vivía en un pueblo de Madrid (en Villa del Prado) y me tocó irme hasta el continente africano a pasarme nueve meses, que aunque ahora recuerdo como una buena experiencia, entonces me parecieron un terrible castigo. Tuve que incorporarme un 21 de mayo de 1997, que para alguien que por entonces cursaba 3º de BUP, significaba dejar el curso casi a medias y examinarme antes de tiempo (de ahí que aún me queden las tres asignaturas que suspendí)... bueno, a lo que vamos. Mi tutora era Sulma, una profesora argentina que me trae muy buenos recuerdos de mis clases de literatura, a ella se le ocurrió que toda la clase me dedicase un poema y para ello eligió un enorme poema de Mario Benedetti, ahí os lo pongo para que lo disfrutéis tanto como lo hago yo cada vez que quiero y con el recuerdo del cariño demostrado entonces por todos mis compañeros de clase.


NO TE SALVES
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No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
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No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
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Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Y para aquellos que hayáis disfrutado con el genial poema de Benedetti os ofrezco otro regalo, un vídeo de apenas dos minutos en el que (creo) el propio autor lee su poema con música, un placer para cualquiera. Un consejo, cerrad los ojos y visualizad vuestra propio poema.


26 de julio de 2008

Un poco de narrativa poética


¿No te has despertado nunca con la sensación de haber gritado su nombre en sueños? Sí, ese nombre que tienes totalmente vetado y además de tener aún impregnado el aroma de su piel en tus labios, de saber que, aunque está prohibida para ti, es la fruta que más ansías probar, de sentir aún el embrujo de sus ojos azotando tus pensamientos, zarandeando los cimientos de tu alma...

Y tu mente te dice que no debes, que no puedes siquiera pensar en ella... y sin embargo, tu corazón y tu sangre sólo anhelan el momento de sentirla cerca, de rozarla suavemente, de amarla. Y aunque te dices que no, sabes que los sueños son libres y que en ellos sólo podrás estar con ella y con nadie más.

¿No has soñado nunca con beber un almibar venenoso? ¿Un brebaje que puede llevarte a la muerte pero que sabes será más sabroso que cualquier néctar que hayas probado anteriormente? Todos los poros de tu piel, tu sangre, tu propia alma saben que será tu última cena, tu error más certero y tu final seguro... pero todo te indica que, tarde o temprano, acabarás rozando sus labios, besando su cuerpo, amando su rostro, soñando. Y, de no hacerlo, te arrepentirás de ello por siempre.

¿Nunca has soñado que volabas por los cielos? ¿Y que cuándo se lo quieres mostrar a los demás resulta totalmente inútil el intentarlo? Así es como se siente tu alma acomplejada, tu espíritu rebelde, aunque aún un tanto timorato.

Ahora, alúmbrate con sus iris ardientes que han quedado grabados en tus propias retinas eternamente, siente el tacto de su piel aunque nunca lo hayas sentido en realidad y siente remordimientos por el error que sabes que cometerías sólo con proponértelo o con que ella te lo propusiera. Hazlo aunque no lo hagas nunca, por que tú sabes que ya estás perdido, aunque nunca te llegues a perder.


Sí, está muy bien eso de escribiros sobre todo lo que me ocurre, pero ya tenía ganas de darle un poco a la prosa algo más elevada, sé que, como soy yo el que escribo, tampoco es que sea como para tirar cohetes, pero al menos es algo más especial que hablaros sobre mi fin de semana, espero que os guste. Un saludo.

18 de julio de 2008

Una librería "de viejo" para niños


El lunes pasado me acerqué con Jose a la librería El Dragón Lector, situada en la calle Españoleto 4 de Madrid. La verdad es que, en materia literaria, no sé qué haría si el bueno del Pepelu, que me acompaña a saraos y sitios varios. Aunque temía que al entrar no se acordarían de nosotros por allí, la verdad es que Pilar, la dueña de la librería, nos reconoció al instante y desde el mismo momento en el que entramos en aquel pequeño baluarte de la magia y la literatura infantil, logramos sentirnos como en casa. En esa casa a la que sólo los adeptos a la literatura más pura y fantasiosa pueden entrar.

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Al adentrarnos en los dominios de El Dragón Lector me sentí trasladado a una de esas librerías "de viejo" de las que sólo he oído hablar. Sí, porque estaba todo atestado de magia, libros, autores e imaginación. Incluso pude ver algún resquicio en el que se ocultaban hadas y musas, apretujadas entre las páginas que cualquier niño debería poder tocar, ver o leer. El ordenado desorden de la pequeña librería es muy seductor y, al escuchar que allí se reúnen muchos niños y niñas cada fin de semana para escuchar los cuentos que salen del baúl de Leo (el dragón), a uno se le expande el pecho de orgullo por pertenecer a una estirpe de narradores y contadores de historias, aunque sea sólo un mero aprendiz de tales dones.

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Por medio de Pilar nos enteramos de que su acogedor negocio es tema de estudio en una universidad de Perú y de que su librería es muy conocida en toda sudamérica, por lo que me quedó claro que las paredes que enmarcan su espacio no cortan la expansión de su oferta literaria y cultural.

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Una librería en la que los niños aprendan a tocar y apreciar los cuentos y los libros, a la que acudan escritores de literatura infantil y juvenil de tanto en tanto y en la que se celebren eventos literarios de toda condición es lo que se necesita para que en este país se lea. Para que haya muchos adultos lectores ha tenido que haber antes muchos más niños lectores.

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Enhorabuena a Pilar por su gran idea y su mejor negocio. ¡Ah! Y por encontrar a Leo.

15 de julio de 2008

" ¡¡¡Zapatero es un hijo de puta!!! "

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Sí, no os asustéis, que estas palabras no han salido aún de mi boca (aunque como la crisis siga para adelante, no sé, no sé...) como veis está entrecomillado y es que éstas eran las lindezas que el otro día escuché de una persona poco afín al presente jefe de gobierno español y que guarda una profunda añoranza por el antiguo régimen existente durante gran parte del siglo pasado en este país. Y mientras este tipo chillaba a voz en grito que Zapatero era un hijo de puta y que quería que lo escuchase todo el mundo, yo (que no soy para nada partidario de ningún bando), me alegraba de vivir en un país en el que a uno se le permite decir lo que le dé la gana cuando le dé la gana y no en uno en el que, si el gobierno no te gusta o te parece injusto o si tienes algún percance con él... puedas ser encarcelado, golpeado, maltratado, insultado o asesinado sólo por pensar de forma distinta.
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Este hombre del otro día tiene mucha suerte de vivir en un lugar en el que puede expresarse con total libertad, ¿qué hubiese hecho este señor de haber estado en desacuerdo con el régimen franquista que tanto añora y defiende? No lo sé, de lo que estoy totalmente convencido es que no se habría puesto a gritar por las calles (al menos no para después irse a tomar unas cañitas o a su casa tan ricamente) que Franco era un hijo de puta, de eso estoy seguro.

12 de julio de 2008

Mejor, Diario de un repartidor de Pan

He estado dándole vueltas esta noche y al final he llegado a la conclusión de que es mejor llamar a la sección Diario de un repartidor de pan, pues es ese mi trabajo y no el de panadero, así que cambio el nombre antes de seguir escribiendo. El caso es que hoy tenía que hablaros otra vez sobre el asunto del nuevo chiringuito edificado en el Encinar del Alberche y que creo que va a traer cosas muy interesantes a la vida y ajetreo de la urbanización en la que curro... pero creo que hoy no tengo muchas ganas de ponerme a ello, sólo os diré que anotéis el asunto, porque seguro que dará que hablar.

Lo único de mención hoy es que me he pasado por la oficina de la comunidad a poner una reclamación pidiendo que me hagan publicidad del Super... no sé qué pasará, el lunes os sigo contando las hazañas de este repartidor.

Otro asunto interesante son los programas de radio que me suelen acompañar en mis repartos (por si alguien puede extraer de ahí algo sobre mi personalidad o, si lo tuviese, ingenio). Suelo escuchar RNE a diario, a Juan Ramón Lucas y Mamen Asencio por la mañana y a Toni Garrido por la tarde. Los fines de semana me pongo Esto es vida, de Onda Madrid y cuando puedo escucho el Partido de la Una o El ojo crítico... variadillo, vamos.

Bueno, voy a darme un voltio por mi otro millón de blogs.

¡Cuidado con las carteras! Boda a la vista.

Últimamente ir de boda se está convirtiendo en una auténtica faena. Siempre, como tradición, se han hecho regalos a los contrayentes de un matrimonio, para contribuir a que su vida en común sea próspera y comience de la mejor manera posible, pero ahora todos los regalos son económicos y si no es así, los novios no suelen mirarte demasiado bien... ahora, las tarjetas de invitación ya incluyen una bonita línea impresa con el número de cuenta para que les ingreses a los futuros casados tu "regalo" lo antes posible.

Y es que, con crisis económica o sin ella, la pela es la pela y la mayoría de los matrimonios empiezan su vida de casados hipotecados hasta las cejas hasta casi jubilarse (algunos más) y con una deuda enooorme con el salón de bodas donde celebran su casamiento, ése en el que deciden "invitar" a sus amigos y familiares en el día de su Boda.

Y no está mal eso de hacer un regalo, lo que ocurre es que ya sólo falta que el camarero de turno se pase con la cuenta de mesa en mesa después de los postres, esperando a que cada uno se pague su plato y a la propina correspondiente.

Ir a una boda de esas que se llaman "de compromiso" puede valer unos doscientos euros por pareja (sin contar viaje, trajes varios y gastos diversos) ya, que, unido a la subida del Euribor, el precio de los alimentos y la gasolina, la subida de las tarifas de la luz y otras cosas como la inflacción y la desaceleración económica pueden suponer un lastre demasiado pesado para lo que queda de mes y si encima tienes la desgracia de encontrarte con dos bodas en un mismo mes ya puedes ir rezando a todos los santos para no caer al infierno de los números rojos o los impagos.

En fin. Yo este año he tenido dos bodas en el mes de julio (sí, amigos, podéis llorar conmigo), pero es que, además, para más inri, una era de una prima hermana mía... ¡qué felicidad!

Pero no acaban ahí mis penurias "bodariles", no. En un par de semanas tengo otra boda y muy chula, me pilla en el culo de Madrid a las 10.00 de la noche... qué bien para alguien que se levanta de lunes a domingo a las 8.00 de la mañana y trabaja en verano como un burro tirando de una noria casi seca en un día soleado.

Aun así estoy contento, prefiero ir a mil bodas, aunque lo sufra gravemente mi economía, antes que a un único entierro. De momento estoy con bautizos y similares.

11 de julio de 2008

Diario de un panadero


Hoy, mientras llegaba al 323 y el 341 de la octava fase he escuchado la megafonía del coche del guarda del Encinar anunciando la apertura del nuevo chiringuito de la urbanización. Es curioso, cuando yo abrí el Super nadie me ayudó lo más mínimo y ahora ni siquiera me limpian las aceras. Es más, nada más abrir mi supermercado llegó un panadero nuevo a la urbanización para repartir pan y la Comunidad de Condueños anunció su llegada de puerta en puerta, ¿será que no caigo simpático por aquí? Bueno, yo seguiré repartiendo mientras pueda... y mientras tenga ganas de dejarme mi tiempo en un lugar en el que se ve que se me quiere bien poco.

Pufff! ¿Véis como no me daba tiempo?

Hola a todos. Sí, sé que últimamente os tengo muy abandonados, pero es que no tengo tiempo para nada, con esto del verano, la vagancia propia de mi personalidad y mis blogs, los artículos del periódico, las compras, el fútbol... vamos, que tengo que robarle horas al día sin que este se de cuenta, qué le vamos a hacer, es lo que tiene querer abarcar tantas cosas. Pero bueno, de momento seguimos "palante" en casi todo, aunque sea algo más despacio de lo que me gustaría.

Como hay veces en las que me cuesta encontrar un tema sobre el que hablar (aunque tengo pendientes por escribir algunas entradas pensadas), he decidido incluir una nueva sección en este blog, se va a llamar Diario de un Panadero y será un relato (que casi nunca será diario) sobre lo más curioso que me pase durante mis repartos de pan diarios (claro, me había olvidado antes de mencionar mis horitas de reparto diarias). Pues bien, hoy comienza este Diario de un Panadero, espero que os guste tanto como lo escrito hasta ahora.

Aunque ponga este diario, seguiré poniendo también el popurrí de relatos y variedades sobre los que suelo escribir, palabrita del Niño Jesús. Bueno, allá vamos, que no se diga...

1 de julio de 2008

Un fin de semana no apto para cardiacos


Sí, así ha sido mi pasado fin de semana... como para volverse uno loco, vamos y lo peor es, que últimamente, esto se empieza a convertir peligrosamente en algo habitual. Cada fin de semana es una nueva locura y todo eso por culpa de querer hacer tantas cosas. Ya lo dicen los que saben de esto, aprendiz de mucho maestro de nada, pues está claro que no seré nunca maestro de nada, pues no soy aprendiz de mucho, en ocasiones me parece que soy aprendiz de todo. Pero bueno, esos son los marrones en los que me meto yo solito, sin que nadie me obligue, así que...

Mirad, el fin de semana comenzó el jueves, con el partido de semifinales de España ante Rusia, ¡partidazo oye! Aunque dejaré el fútbol para la próxima entrada, en la que os explicaré toda mi Eurocopa. Llegó el vienes y comenzó el carrusel, parecía que todo comenzaba de modo relajado, pues me tomé la tarde libre para ir con Miriam a ver a mi nuevo primo recién nacido, Adrián. Moisés vino con nosotros y aunque no es bueno ni recomendable llevar a un niño sano a un hospital, Miriam y yo estimamos que merecía la pena llevarlo en una ocasión semejante. El caso es que estuvimos allí muy poco tiempo, pues resulta que en ese hospital en particular los niños menores de doce años no pueden estar. Así que pasamos la tarde tranquilos y de compras, aunque yo empezaba a pensar que se mascaba la tragedia, que la tormenta se estaba fraguando...

El sábado por la mañana fui al pabellón José Ramón de la Morena, a llevar a los peques del Encinar a jugar un triangular de fútbol sala. Sí, el sábado por la mañana trabajo, pero calculé que tendría tiempo más que de sobra para llegar, preparar los pedidos y repartir, con lo que no contaba era con la tremenda caravana formada cualquier sábado por la mañana de camino al Encinar del Alberche, sí, contaba con bastante tráfico, pero en algún instante pensé que no llegaría antes de la hora de cerrar (o de comer, que sería peor, porque yo reparto el pan a domicilio en la urbanización). Y además, nos la volvieron a liar, yo entreno a un equipo de prebenjamines, sí, niños hasta seis años. Pues bien, los dos equipos contrarios eran de benjamines, esto es, de dos o hasta tres años más, así que... encima perdimos.

Así que llegué tarde y encima perdí, sólo fueron cinco niños al partido y encima tenía que ir de boda esa misma noche (y estaba en vaqueros). ¿Qué podía hacer? Lo obvio, claro, en cuanto acabé de repartir (al final llegué al Super a las 12.45 y repartí en tiempo record), me comí un bocadillo de salami y cogí la Jumpy para ir a mi casa, en busca del traje para la boda de por la noche. Pero claro, todo no podía ser tan fácil. Cuando llegué otra vez al Super me di cuenta de que me había dejado los zapatos y el cinturón en casa, ¡joder! Pues en playeras a la boda. Los sábados por la tarde también curramos en el supermercado y aunque tenía prisa por ir a la boda no podía decirle a mi padre que me tenía que ir pronto, sobretodo después del terrible retraso de la mañana. Pues nada, a eso de las 20,15 me cambié y con las zapatillas puestas (cual Emilio Aragón con olor de pies y todo) cogí el coche y me fui de boda. La boda fue... pues eso, una boda como cualquier otra, todos felices y comiendo (no, perdices no) como burros. Llegamos a casa a las 2.00 de la mañana.

Me levanté a las 8,00 (como todos los días) y me piré a currar al Super, a repartir el pan, pero el finde no se había acabado, no, tenía que hacer varios viajes aún. El domingo por lo menos repartí de forma mucho más cómoda y cuando terminé de hacerlo cogí la Jumpy y me fui a la comida de fin de temporada de la liga de fútbol sala QDQ, donde además se entregaban los trofeos. No, no tenía que recoger ningún trofeo propio, otra vez será (espero). Bueno, como casi siempre hago, llegué a la comida tarde y con prisas (por lo que me gané un comentario jocoso por parte del presidente de la liga). Pero la cosa no concluía aquí, no creáis.

No, aún me tocó coger a Miriam y a Moisés para ir al Encinar del Alberche para celebrar el cumpleaños de mi hermano (y encima jugaba España la final) ¿Qué hacer? Pues lo que parecía más evidente, ver la primera parte allí, coger el coche en el descanso para llegar a Navas y disfrutar como un enano los últimos minutos de la segunda parte de España...

Largo ¿no?