#MalditaGuerra

Porque la Guerra es una mierda, se mire como se mire

"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

Microrrelatos en 3 Capítulos

Disfruta de más de cien historias cortas

La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

31 de octubre de 2008

Una pregunta a Laura Gallego



Sí, he hecho una pregunta a Laura Gallego en una entrevista en directo facilitada por el periódico El País, la verdad es que he hecho más de una pregunta, pero sólo me han aceptado una... pero bueno, no pasa nada, porque espero poder entrevistar a esta gran escritora en cuanto empecemos nuestro propio programa de radio.

De momento os ponemos nuestra pregunta...

P. ¿Te consideras más parecida a Bipa o a Aer? Leí tu libro La emperatriz de los etéreos y me recordó mucho a la literatura de Ende... pero no me quedó demasiado claro si tú misma eres una soñadora o una tía más bien práctica.

R. Jajaja... pues creo que ni lo uno ni lo otro... me parece que soy una mezcla de los dos. Y sí, has acertado: Ende es uno de mis autores favoritos, y "La historia interminable", mi libro de cabecera. Me lo he leído más de veinte veces, así que algo se me habrá pegado...


Si queréis ver la entrevista completa, sólo tenéis que pinchar aquí.

30 de octubre de 2008

Tercera intervención en El Bosque de las Palabras


Continuamos deambulando por los mundos de la Literatura Fantástica. Si en los primeros programas hablamos de La Historia Interminable de Michael Ende y de El Hobbit, del insuperable JRR Tolkien, la sucesión lógica sería hablar de otro famoso best seller internacional, otro clásico moderno del género, seguro que tus oyentes más avezados en esto de la Fantasía estarían esperando que hablara de libros como El Señor de los Anillos, Las Crónicas de Narnia, Harry Potter o alguno de la importante saga fantástica Dragonlance, grandes títulos todos ellos de la Fantasía internacional. Pero no, creo que para esta tercera intervención de este humilde experto en Fantasía, es bueno que colemos un título de la escritora española más exitosa en este género que tenemos, la jovencísima Laura Gallego, una creadora que tiene a sus espaldas un buen número de libros de literatura fantástica, traducidos a varios idiomas y una legión de seguidores, sobre todo en edad adolescente, una edad en la que es una misión casi imposible el captar un lector. Sí, es nuestra pequeña Rowling y vamos a aprovechar su éxito para colar uno de sus títulos entre los primeros de nuestra serie.

La verdad es que los libros más conocidos y exitosos de esta valenciana de 31 años son los que componen la trilogía de Las Memorias de Idhum, pero tengo que reconocer que aún no los he leído y mientras pueda hacerlo, procuraré recomendar sólo libros que yo mismo haya disfrutado. No sería un buen guía de viaje por cualquier reino fantástico si no conociera de primera mano los itinerarios a seguir ¿verdad? Claro, por eso vamos a hablar de una de las últimas novelas de esta escritora, una publicada el año pasado, La Emperatriz de los Etéreos, una bonita historia de amor oculta tras las aventuras de una chiquilla apegada a la realidad que tiene que partir en busca de un sueño.

Habrá quien piense que una novela de fantasía no puede ser una novela de amor, pero si miramos bien, en casi todas las novelas que conozco hay una historia de amor como fondo... y la novela fantástica no es una excepción. No me voy a poner aquí a enumerar a los amantes de la novela fantástica, pero bastará con decir que haberlos hailos y en una cantidad impresionante.


La emperatriz de los Etéreos

Bipa es una niña de las Cuevas, el lugar al que han sido relegados los pocos humanos que habitan en el mundo de la Emperatriz de los Etéreos, que vive en el Palacio Helado situado más allá de los Montes de Hielo y la Ciudad de Cristal, un lugar donde no existe el sufrimiento, ni el hambre, o el frío al que están tan acostumbrados los hombres de las Cuevas.

Preparad un buen abrigo de pieles, una bufanda, un gorro de lana y unos esquís, porque partimos hacia un mundo gélido, cubierto de hielo y nieve. Aquí, por suerte o por desgracia, no hay dragones de los que ocultarnos, pero sí que hay un mal que acecha a todo aquel que abandona las Cuevas, un mal volátil que ataca sólo a aquellos que desean algo más que una vida de pastoreo y duro trabajo en las cavernas, a aquellos capaces de soñar.

Aer es uno de esos extraños soñadores, y digo extraños porque vive en un mundo donde lo más importante es lo práctico, un mundo en el que no hay bosques o plantas, un mundo en el que sólo se puede sobrevivir. Aer y Bipa son totalmente opuestos, pues a la ensoñación de Aer se opone firmemente la voluntad férrea y la practicidad de Bipa.

Cuando Aer, un chico huérfano de padre, desaparece en busca del Palacio de la Empeatriz, Bipa sólo puede sentirse malhumorada con él por abandonar a su madre en el pueblo. Sin embargo el muchacho regresa con un obsequio para ella y el vínculo entre ambos queda trenzado, aunque a la muchacha no le haga demasiada gracia. Pero Aer vuelve a desaparecer, los deseosos de ver a la Emperatriz no pueden permanecer en las Cuevas mucho tiempo, el anhelo por verla es demasiado fuerte. Y la chica no tiene otra opción que ir a buscarlo.

Con una imaginación asombrosa que nos recuerda en muchos casos a la maestría creadora de Ende, de la que la escritora se confiesa lectora, Laura Gallego nos describe ese mundo helado que Bipa tendrá que atravesar en busca de su amigo perdido, para encontrarlo tendrá que evitar a multitud de seres extraños, cruzar ciudades imposibles y fronteras peligrosas y escapar de golems de toda clase y condición.

Ya os he dicho que en esta novela no hay dragones, pero eso no es inconveniente para que existan seres extraordinarios en cada página de este libro. Y nos viene muy bien para que os presente otro tipo de personaje fantástico muy importante. Los Golems, criaturas animadas a través de la magia en cuerpos de materia inerte. Aquí, en el libro que tenemos en las manos, los hay de hielo, de nieve, de cristal... incluso de esmeralda, pero en la bibliografía fantástica los podemos hallar de oro, de arena, de barro, de piedra... la lista es casi interminable. Los golems suelen ser guardianes protectores de objetos o personas, si un golem se fija en ti como un peligro, será muy difícil que seas capaz de escapar de él, por lento que sea, así que ten cuidado con las personas u objetos que pretendas tocar sin permiso y más si estás en un mundo fatástico.

A primera vista, los libros de esta escritora parecen estar destinados a chicas o a adolescentes, sin embargo, todo aquel al que le guste la literatura fantástica y lea uno de sus libros, se convertirá automáticamente en un asiduo lector y en un fiel seguidor de Laura Gallego. A mí me ocurrió con la Emperatriz de los Etéreos, me parecía un libro demasiado fácil de leer o con poca perspectiva al iniciarlo, pero una vez que te metes en la historia es imposible de abandonar a medias. Os recomiendo La emperatriz de los etéreos, no es el típico libro de batallas, viajes infinitos y héroes, pero guarda en su interior una buena parte de todo ello, narrado desde un punto de vista diferente, mucho más tierno que al que estamos acostumbrados, pero lleno también de esa emoción que nos trasmiten siempre las novelas de aventuras.

Y si os adentráis en este mundo de hielo y nieve, tened la precaución de no olvidar vuestra vida real y vuestras pertenencias y necesidades terrenales si no queréis acabar perteneciendo al pueblo de los etéreos, aunque a lo mejor a alguno de vosotros le gustaría pertenecer a ese pueblo... quién sabe, sólo con la lectura del libro podréis decidirlo.

Yo os dejo buscando a la Emperatriz y me voy a Solace, a comer unas patatas picantes de Otik al calor de un buen fuego en la taberna colgante El último hogar, se está fraguando una reunión que cambiará para siempre el destino de Krynn, y no quiero perdérmelo, os lo contaré la semana que viene.

¿Queréis escuchar la reseña? Pincha aquí

27 de octubre de 2008

La intervención de mañana en El Bosque de las palabras

Pues sí, de momento seguimos colaborando con Francisco por tercera semana consecutiva. Mañana voy a hablar sobre un libro de la escritora valenciana Laura Gallego, espero que lo escuchéis con atención y os abriguéis bastante, porque el mundo del que vamos a hablar está helado. Un saludo.

24 de octubre de 2008

El Hobbit

Pues bien, El Hobbit ha sido el segundo libro comentado en mi intervención semanal de El Bosque de las Palabras, el programa radiofónico literario de mi amigo, el escritor Francisco Legaz.

Además, como Francisco es un crack, ha preparado un vídeo con mi intervención que podéis escuchar abajo del todo, espero que os guste (aunque se me oiga a través del teléfono). Un saludo a todos.
Por cierto, estoy buscando ahora mismo en Google, una versión original de El Hobbit, para leer la primera frase del libro en el programa del martes que viene en versión original... no os riáis mucho de este pobre iluso...






El Hobbit

El otro día, cuando hablábamos un poquito de literatura fantástica, mencionamos lo bien que venían de vez en cuando a los escritores de este género los dragones sacados a tiempo, como recurso literario. Pues bien, hoy vamos a hablar de uno de los dragones más famosos de la literatura en un clásico moderno, aunque no es el protagonista de la novela que tengo en las manos y tampoco es un recurso extraído de la manga, es uno de los personajes secundarios más importantes de la Fantasía escrita, Smaug, uno de los primeros personajes ideados por un filólogo capaz de crear un mundo, varias razas e incluso un idioma propios y fascinar a millones de lectores desde hace más de setenta años.

Preparad un buen hato de viaje y coged algunas viandas, porque iniciaremos un viaje por la Tierra Media de Tolkien en busca de un dragón, bueno... en realidad no vamos en busca de un dragón, sino de su tesoro, aunque para lograr hacerse con el tesoro de un dragón antes hay que acabar con él.

Todo buen aficionado a la literatura fantástica sabe que a los dragones les encanta acumular tesoros y riquezas en sus guaridas y claro, es de prever que siempre haya alguien dispuesto a enfrentarse con uno de estos gigantescos lagartos sólo por hacerse con sus tesoros, lo que da mucho juego para crear historias.


Hoy vamos a hablar de un cuento para niños que se convirtió en una novela, que a su vez fue el preludio de una de las mejores novelas de literatura fantástica de todos los tiempos y que nos enseñaba esa Tierra Media que tan famosa es en el mundo para cualquier aficionado a la lectura, te guste la fantasía o no.

Así es, porque cuando Tolkien escribió El Hobbit empezó a fraguar una de las sagas literarias más impresionantes en el género fantástico gracias a sus nociones sobre mitología escandinava, a un poema en inglés arcaico y a un examen en blanco de uno de sus alumnos de literatura.

Pero me estoy enrollando y hoy quiero ir al grano, conseguir que muchos de tus oyentes (al menos los que aún no lo hayan leído) cojan hoy mismo un ejemplar de El Hobbit y vuelvan a ser niños por unos días, disfrutando de la compañía de un mediano convertido en salteador experto de buenas a primeras, unos enanos deseosos de hacerse con un tesoro robado a sus ancestros y un gran mago que empieza a preocuparse por síntomas y señales en los que adivina una guerra cercana. Aunque si queremos, El Hobbit puede ser simplemente un hermoso cuento sobre un hombre común que decide (casi a la fuerza) irse de aventuras.


Pero espera, antes de seguir quiero leerte unas palabras que no les sonarán a muchos de tus oyentes, pero que a los británicos de cierta edad les suenan tanto como las primeras del Quijote a todo español lector que se precie. Pues hubo un tiempo en el que todos los niños de Inglaterra conocían de carrerilla el inicio de la primera obra fantástica de Tolkien, ahí van...



En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero hobbit y eso significa comodidad.


El protagonista de El Hobbit es Bilbo Bolsón, que podría equivaler a un londinense medio, un hombre normal y corriente. Bilbo es un hobbit, una raza de hombres medianos que acostumbran a vivir en paz y tranquilidad durante toda su vida y que nunca se meten en los problemas del resto del mundo.

Sin embargo, la vida de nuestro hobbit dará un giro radical cuando comparezcan en la puerta de Bolsón Cerrado, su casa, un buen número de enanos que buscan contratar los servicios de un salteador, un experto capaz de ayudarles en su empresa de arrebatar los tesoros robados a su linaje a Smaug, el dragón del libro, que como muchos otros, es uno de los últimos (si no el último) de su raza... ni que decir tiene que los enanos no acuden a la casa de este personaje por casualidad, sino que siguen la recomendación de un mago, Gandalf, un mago capital en la historia de la lectura y bueno, también del cine.


Así comienza El hobbit, en el que Bilbo comenzará, como la mayoría de los héroes fantásticos, un viaje iniciático en el terminará demostrando que Gandalf no se equivocó al escogerlo. En esta novela hay aventuras, peligros, monstruos, batallas, en fin, que no va a defraudar a nadie.
Al ser un cuento para niños, el Hobbit es para todo tipo de públicos, además de gozar de una prosa ligera (aunque salpicada por la genialidad de un filólogo escritor) y de una temática muy amena.

Si lees el Hobbit tendrás diversión a raudales y aventuras de todo tipo, incluso leerás un capítulo repleto de adivinanzas que te presentará a un personaje muy importante en la obra capital de este escritor británico, un personaje que perderá un objeto en una apuesta que cambiará para siempre el curso de la historia en la Tierra Media, por otro lado, un mundo fantástico repleto de alusiones al pasado, por el que el autor parece guardar una tierna añoranza.


Os recomiendo este libro, tengáis la edad que tengáis y si ya lo habéis leído emprended una nueva lectura, pues dicen que los buenos libros son aquellos que soportan una segunda lectura y sin duda El hobbit es uno de ellos, veréis que con el paso de los años no ha perdido ni un ápice de su novedad editorial. Pero buscad un buen cobijo para leerlo, uno nunca sabe cuando un dragón puede regresar en busca de su tesoro.



Gandalf saluda a Bilbo en la puerta de su hogar, Bolsón Cerrado

In a hole in the ground there lived a hobbit. Not a nasty, dirty, wet filled with the ends of worms and an oozy smell, nor yet a dry, bare, sandy hole with nothing in it and that means comfort.

Aquí arriba tenéis la dichosa frase que tengo que leer y abajo, el en lace al vídeo

20 de octubre de 2008

Mi próxima intervención en El Bosque de las Palabras

Pues sí, mañana continuaremos esta nueva aventura radiofónica que empezamos la semana pasada con una reseña hacia La Historia Interminable. Voy a empezar con libros conocidos que puede haber leído cualquiera y que yo también haya disfrutado, una vez acabados éstos nos pondremos a hablar de algunos más rebuscados, de momento mañana, a eso de las 19.00 hablaremos de El Hobbit, la primera novela del dios Tolkien, un genio de la Fantasía.

Podéis escuchar El Bosque de las Palabras desde la web de Radio Morata (a lo mejor, porque yo no puedo). Martes de 18.00 a 20.00

18 de octubre de 2008

La Historia Interminable

Y esta es la continuación, aunque al final quedó algo más corto, porque cambiamos mucha lectura por un diálogo sobre lo que quería decir, aunque concentrando estas palabras que os pongo aquí. ¿Con qué otro libro podía empezar salvo con La Historia Interminable?


Y qué mejor novela para empezar estos comentarios de literatura fantástica que aquélla que amenazó con destruir todas las historias, personajes, mundos y seres de Fantasía, aquella novela publicada en 1979, en alemán, por Michael Ende. No creo que a nadie se le escape ya el título de la obra sobre la que voy a hablar, pero para los pocos que aún no la tengan en mente les diré que su título recoge toda la esencia de esta literatura sobre la que llevo ya un rato habando, sí, pues es una historia que no tiene fin, La Historia Interminable.

Y eso que la Historia Interminable no es el típico libro fantástico en el que se aprecia claramente la eterna lucha entre el bien y el mal, que suele ser la tónica general en este género.

En las 400 páginas exactas de La Historia Interminable, Atreyu, un muchacho de las tribus de las praderas, es enviado por la Emperatriz Infantil en busca de un modo de salvar Fantasía de la Nada, un mal que acecha con destruir todas las historias edificadas por la imaginación de los hombres, por todos aquellos que soñaron alguna vez con un mundo distinto o unos seres que sólo habitaban en su cerebro, un mal colectivo que no se puede endemoniar, porque no existe. A su vez, Bastian, oculto en el desván de su colegio, es el lector indispensable para que la historia pueda seguir su curso.

No os voy a desvelar nada de lo que ocurre en este fabuloso libro de Fantasía, sólo os puedo decir que en él encontraréis seres que os robarán el corazón y que formarán para siempre parte de vuestro imaginario. Por poner esos ejemplos que tanto me gustan, podéis toparos con un caracol de carreras o con un gigante comerrocas, para que os hagáis una idea.

Es una novela indispensable en cualquier librería de cualquier buen aficionado a la lectura, le guste la fantasía o no, y un título a tener en cuenta a la hora de adentrar a un adolescente en la lectura algo más sesuda. Aunque os tengo que advertir que al leer este libro uno tiene que realizar un ejercicio mental notable para ser capaz de imaginar todo lo que leemos.

Al leerlo, uno puede evocar aquellos personajes olvidados de su niñez, o descubrir otros nuevos que jamás podría haberse imaginado, la verdad es que la imaginación del autor es apabullante y la trama logra engancharte de principio a fin. Durante la lectura de este libro, titulado igual que el que está leyendo Bastian en su desván, uno llega a embelesarse tanto con su lectura, que puede incluso que llegue un momento en el que no sepa discernir si es un personaje de la novela más, quizás aquél al que el niño de las praderas busca con tanto ahínco. Llegará un momento en el que todos desearemos ser aquel paladín buscado, aquel jinete de un dragón blanco de la suerte que salve Fantasía.

Un buen libro para cualquier edad, muy ameno y divertido, pero a la vez con un sentimiento tan profundo que consigue cautivar, un libro excelente para leer y para comenzar esta sección de títulos fantásticos, La Historia Interminable.

La versión que tengo ahora mismo en mis manos es de 1983 y sus hojas tienen, después de 25 años, ese color descolorido de las páginas añejas, además está muy ajado ya por el uso continuado y desprende un olor a viejo que lo hace aún más acogedor cada vez que lo robo de la estantería de mi cuarto. La historia interminable fue mi primer libro gordo, la primera novela que leí con más de cien páginas y espero que dentro de unos años muchas personas me agradezcan haber entablado la lectura de esta aventura que aún no ha concluido, pues como su propio nombre indica, es Interminable, crece más y más cada vez que alguien se engancha a sus páginas impresas a dos colores.

La importancia de la Literatura Fantástica

El otro día os comenté que iba a empezar a comentar libros en un programa literario de radio, pues bien, ésto fue lo primero que dije en él. Ya seguiré con el cuento del dragón, es que, hasta que no tenga internet en casa y pueda escribir tranquilo en mi habitación...


Antes de empezar tengo que hacerte una confesión

Sí, una confesión, porque si empecé a escribir sobre el género fantástico, no fue sólo porque fuese el género que más me gustaba, sino por pura comodidad.

Lo mejor que tiene ser escritor o lector de literatura fantástica, es que nunca sabes con lo que te vas a encontrar más allá, de los límites de las esquinas de la página siguiente.

Como escritor, es muy cómodo serlo del género fantástico, mira, si te encuentras en un atolladero del que no sabes cómo salir, siempre puedes recurrir a la aparición de un dragón, capaz de desbaratar toda la acción en una frase, o al sortilegio sorprendente de un niño convertido en hechicero, que con dos palabras culminen el capítulo, o te lleven a otro lugar desde el que empezar casi desde cero, por poner un par de ejemplos. Si quieres escribir sobre un mundo fantástico sólo tienes que cumplir una norma, una única regla: dejar que tu imaginación vuele lo más alto y lo más libre posible.

Y en el caso del lector de literatura fantástica, tienes también varios privilegios respecto a otro tipo de lectores, entre ellos, que cada vez que abres un libro nuevo te encuentras en un mundo diferente, con personajes variopintos y con héroes imposibles, incluso aquellos libros de Fantasía que procuran ajustarse a los cánones del género todo lo posible son únicos. Ciudades, dioses, países, mundos, criaturas... todo es personal e intransferible en cada nuevo libro dedicado a ese extraño mundo llamado Fantasía.

Y habrá quien me diga que la Fantasía no es un género literario por sí mismo, que las primeras leyendas guardan un resquicio de imaginación desbordada en cada una de sus palabras, o que los mejores cuentos, e incluso las novelas más realistas, o redactadas como si lo fueran, tienen incluidas buenas dosis de inyecciones de eso que algunos osamos llamar Fantasía, con mayúsculas.

Es cierto, ahí tenemos el Drácula de Stoker o la mismísima Odisea de Homero, por poner dos títulos llamativos que ilustren mis palabras. Ambos libros, además de muchos otros clásicos de la literatura mundial, están totalmente cimentados sobre pilares fantásticos. Pero no es esa la Fantasía de la que hablo, yo estoy hablando de la de brujerías y espadas, la de caballeros y dragones… la Fantasía Épica que la llaman, que en los últimos años, además de estar en un momento excelente de crítica y público, han trascendido las fronteras de la literatura infantil y juvenil, llegando a lectores de todas las edades.

Sin duda, en los últimos años la Fantasía se ha adueñado de las estanterías de los lectores de todo el mundo, en especial de los más jóvenes, es verdad, gracias a libros pertenecientes a este género tan antaño denostado, los chavales se convierten en ávidos lectores y son capaces de levantar un segundo la mirada ojeriza de las pantallas de sus ordenadores o soltar los mandos de sus vídeo consolas para asomarse a la Escuela de Hechicería de Hogwarts o darse un paseo a lomos de un Huargo en la Tierra Media. La lista de títulos que arrasan en las librerías de todo el mundo es interminable. Tenemos al insuperable Tolkien con su Señor de los Anillos, llevado de manera magistral al cine por Peter Jackson o podemos regresar a la mágica aventura adolescente del magnate de los libreros, D. Harry Potter, sí, ya hay que llamarle don, en serio. Además de otros títulos como Eragon, la trilogía de Cornelia Funke, Mundo de Tinta, las locas aventuras de un demonio llamado Bartimeo o las Memorias de Hidum de una española subida al carro del éxito fantástico, nuestra pequeña Rowling, Laura Gallero.

Hay centenares de títulos que aún no conozco y varios más que ya he leído, de todos los que podamos hablaremos un poco en esta nueva sección de tu programa.

16 de octubre de 2008

Una bonita canción, que no entendía del todo, que agrego a mi lista de canciones favoritas


A veces las prisas, la desatención o la propia torpeza de uno, impiden que nos percatemos de los pequeños detalles que tenemos a nuestro alrededor y disfrutemos de nuestro entorno en toda su grandeza. Hace un mes (o algo así) me compré el último CD de La Oreja de Van Gogh, sí, yo soy de los tontos que suelen comprar aún los discos.

El caso es que no me gustan todas las canciones (como creo que puede llegar a ser lógico), pero hay una que me entusiasma, pues es como un pequeño cuento cantado por la nueva cantante del grupo (para mí, tan buena o mejor que la anterior). Una historia de amor situada en un tren, un drama cotidiano que bien podría darse mañana mismo o pasado, o ayer... cualquier día, en cualquier momento. Se trata de un flechazo entre dos personas que no se conocen más que de verse todos los días en el vagón que les lleva al trabajo, a estudiar... donde sea.

Sólo había un detalle del cuento-canción que no me terminaba de convencer y ése era la fecha elegida para el desenlace... o el inicio, no lo tenía claro del todo, ahora ya sí lo tengo. La fecha escogida era el 11 de marzo, el día en el que la vida de los dos protagonistas del cuento cambiaba para siempre. Como dice la canción, un día especial este 11 de marzo... un día en el que a todos nos cambió la vida un poquito (igual que el 11 de septiembre nos la cambió unos años atrás). A mí, al principio no me quedaba demasiado claro el por qué, de pronto, la canción se acababa, aludiendo al último soplo de corazón de uno de los amantes... o de los dos, quién sabe.

Ya os digo que uno, a causa de las prisas, la desatención o la torpeza, no siempre se percata de los pequeños detalles. Pero ahora que he entendido la canción del todo aún me gusta más. Mi enhorabuena a los miembros del grupo y al letrista, por haber logrado un texto tan bueno y sentido, tan original y diferente, para enviar su propio homenaje a aquellas personas que se dejaron la vida en los trenes de Madrid ese fatídico 11 de marzo de triste recuerdo, ese día tan especial que cambió la vida a muchos y mostró al mundo la solidaridad, la fuerza y el coraje del pueblo madrileño, provengan de donde provengan sus vecinos, pues aquí no hay forasteros, todos somos madrileños, seamos de la nacionalidad o provincia que seamos. La sangre mezclada de todos esos países que fueron víctimas del brutal atentado es buena muestra de ello.

Y no es necesario saber si la pareja del cuento-canción es real o no, pues aunque sea ficticia ya forma parte de mi corazón y para mí es una pareja real, como el resto de las víctimas.

15 de octubre de 2008

Qué pesado soy, ahora también en la radio


Sí, desde ayer y gracias a mi amigo Francisco Legaz (director y locutor de El Bosque de las Palabras de Radio Morata), ahora soy crítico-comentador literario. Sí, seré el "experto" que comente sobre literatura fantástica, todos los martes, sobre las 19.00 horas, compareceré en directo para comentar un libro sobre ese mundo loco llamado Fantasía. Os espero.

Aunque lo mejor es que escuchéis El Bosque de las Palabras todos los martes desde las 18.00 hasta las 20.00, porque encontraréis mucha información literaria y conoceréis a muchos nuevos escritores del panorama nacional, no os lo perdáis.

Por cierto, mañana colgaré el texto de mi primera intervención, en el que hablo de uno de mis libros favoritos: La Historia Interminable; además de la importancia de la literatura fantástica en este siglo XXI.

10 de octubre de 2008

Un nuevo blog


Pues sí, continúo con mi vorágine afán blogeador y he creado un nuevo blog, esta vez dedicado a mi novela Un ejército para Hans, donde podréis leer poco a poco la novela y/o comentar qué os parece, espero que os guste la idea y escribáis bastantes comentarios.

El dragón engreído

Esto de abajo también está "escrito en directo", espero que os guste y no encontréis demasiadas faltas gramaticales u ortográficas.


En realidad los aldeanos no se habían negado aún a pagar los tributos que la ley les obligaba a pagar al rey, sin embargo sí que era cierto que en Turulandia comenzaban a cambiar ciertas cosas. Los niños se reunían cada mañana en la plaza de la aldea para escuchar las palabras de un trovador que, con los años y la vejez, había preferido asentarse en la aldea en vez de recorrer el mundo como lo había hecho de joven y que vivía de lo que cada padre buenamente quería darle por la educación de sus hijos. Éso era algo inaudito para un aldea medieval, los hijos de los campesinos no podían aprender, pues si lo hacía querrían dedicarse a otros oficios más notables y que requerían de una cultura superior y si era así, nadie sería campesino.

Además, Aristófocles sabía que los que ahora estudiaban podrían llegar a ser sabios el día de mañana y quién sabía, podía que incluso llegasen a ser más cultos e inteligentes que los hijos de los caballeros, los nobles o del mismo rey, que no solían dar demasiada importancia a eso del estudio y el aprendizaje. Eso era algo que no se podía consentir.

El sabio había comprendido muy pronto el peligro que aquel maestro representaba para sus intereses y para los de los habitantes de la zona noble del castillo de Turulandia, tenía que hacer algo para evitar que aquellos niños continuasen estudiando, pero era inevitable que sucediera a no ser que encontrara una artimaña para poder deshacerse del maestro sin levantar demasiadas sospechas o cometer un acto que a los aldeanos les pareciera una injusticia. Los pueblos eran sencillos de moldear si uno era inteligente. Eran como corderitos que seguían las leyes sin chistar, igual que el rebaño no rebasa nunca la cerca impuesta por el pastor y si lo hace sabe que está cometiendo un delito y que, por tanto, puede ser castigado. Sin embargo, si creían que se estaba cometiendo una injusticia podrían incluso provocar una incómoda rebelión.

Aristófocles envió a sus espectrales espías a ver qué podía realizar para culpar a aquel maestro entrometido de un delito y así, meterlo en la cárcel y evitar que los niños continuaran aprendiendo y, a su vez, enseñando a sus padres y madres.

La tarea fue sencilla para los espías, pues nadie en la aldea pensaba que aquel inocente maestro pudiera ser espiado por nada que violase la ley de Turulandia, no imaginaban que enseñar y aprender podía llegar a ser un delito en muchos países y muchas culturas de todo el mundo, a los reyes no les gustaba que otros supieran más que ellos.

Aunque resultó muy sencillo para los espías entrar en la humilde casa del antiguo trovador e investigar todos sus efectos personales no encontraron nada que pudiera ser considerado peligroso o delictivo. El hogar de aquel maestro sólo tenía recuerdos de todos los lugares del mundo que había visitado, una mesa con dos sillas de madera, un gran sillón roído por el paso del tiempo junto al hogar encendido, un jergón elevado (algo muy inusual para una casa de la aldea) y una pared repleta de libros de todos los tamaños, algo que llamó muchísimo la atención de los espías.

Allí -según informaron a Aristófocles horas después- había más de mil libros, los había más gruesos y más delgados, más altos y más bajos, decorados con bellas filiogranas o cosidos con cuerda de pita, encuadernados con cuero o con madera... y desordenados, muy desordenados. Incluso había montones de libros apilados junto a la pared, que seguramente estaban allí porque no entraban en la estantería, en la que, en cambio, se apreciaban algunos huecos de libros menudos y delgados. Lo que llamó mucho la atención del mago que, intrigado, envió de nuevo a sus espías con el fin de averiguar dónde estaban esos libros que faltaban.

7 de octubre de 2008

¡He tenido una idea genial!

Sí, o al menos eso es lo que a mí me parece. A lo mejor a alguien se le ha ocurrido ya anteriormente y eso de una idea genial es una estupidez, pero... voy a ponerla en práctica. Voy a escribir un libro en directo, sí, a través del blog. Cada vez que entre aquí escribiré algo nuevo sobre ese libro, será algo así como un serial... a ver qué sale. Claro que podréis opinar, corregir o dictar cualquier cosa que se os ocurra. Podréis aconsejarme, buscar un título para el libro... corregir mis faltas o mi estilo. Bueno, sólo voy a empezar, no es nada y aún no tengo decidido qué voy a escribir, palabra. A ver qué sale...

Creo que el experimento lo voy a comenzar con un cuento, ¿qué os parece? Para calentar y eso...


Un día, el rey de Turulandia decidió prohibir los libros en su Reino. No es que él supiese mucho de libros o que algún escritor lo hubiera criticado, tampoco tenía nada en contra de los que leían y nunca en toda su vida había pensado que escribir o leer pudiera resultar peligroso para la corona del rey. Pero según Aristófocles, el mago de la Corte, había aldeanos que empezaban a refunfuñar cada vez que alguien les iba a pedir los impuestos y eso era algo sagrado que no se podía consentir.

Aristófocles era muy sabio, casi tanto como los antiguos magos de los Tiempos Viejos, que sólo se recordaban por leyendas y rumores, por cuentos y por los seres ocultos en las páginas marchitas de los libros más vetustos, pero era también muy malvado. Ambicionaba para sí la corona del propio rey, pero ocultaba sus anhelos tras un velo de consejo y servidumbre. El rey no tenía demasiadas luces, nunca había hecho demasiado caso a las enseñanzas que recibía de niño y había ascendido al trono siendo muy joven e inexperto, por lo que siempre hacía caso de los consejos del Mago Real, el único mago que habitaba Turulandia...


Bueno, éste es el inicio, espero que os haya gustado cómo empieza el cuento, cuando vuelva por aquí continuaré la narración. Acabo de titularlo El Dragón Engreído, espero que sigáis leyendo hasta que éste aparezca. Un saludo.