#MalditaGuerra

Porque la Guerra es una mierda, se mire como se mire

"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

Microrrelatos en 3 Capítulos

Disfruta de más de cien historias cortas

La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

29 de noviembre de 2008

Joooder.


Poco más se puede decir después de lo que me pasó ayer en la entrega de premios del concurso literario de la Mancomunidad los Pinares. Ya escribiré en más profundidad, pero de momento me conformaré con deciros unos apuntes. Como es el último año en el que podía participar (porque sólo es hasta 30 tacos y ya me he pasado), me puse a ello y me apunté a las tres categorías (carta, cuento y poesía). Pues bien, para que lo sepáis (es que, desgraciadamente, ya no tengo abuela y como nadie lo va a decir por mí... pues eso): ayer se entregaron los premios y el gran triunfador de la noche fue ¡Javier Fernández! JAJAJAJAJA...

No, en serio. Ayer me quedé alucinado, porque gané el primer premio de poesía, el primero de carta y el segundo (en el único que tenía verdaderas esperanzas de ganar) de cuento. ¿Qué os parece? Porque a mí me parece genial y -no es porque yo lo diga- espectacular (sé que queda mal decir esto, pero si lo hubiese logrado otra persona lo diría igual y lo tendría que escribir en el periódico... así que, ¿por qué no decirlo también de mí?).

Pues eso, amigos y amigas, una despedida a lo grande para el más grande de los concursos literarios de la Sierra Oeste (aunque cuidado, Cuentos para leer debajo de una encina, va camino de cogerles).

Un saludo a todos y espero que esto no haya sonado a más autobombo de lo que es en realidad. Como os digo, ya os contaré más y publicaré por aquí la poesía, la carta y el cuento.

27 de noviembre de 2008

Astralis


Creo que El Bosque de las Palabras puede servir de trampolín a muchas obras ocultas. Por eso…

Hoy, voy a colar otra vez a un autor español, y esta vez, además, a un autor novel. Tú mismo, Francisco y los oyentes de El bosque de las palabras, ya sabéis que yo me auto publico a través de internet, una manera de publicación que ya utilizan miles de personas en todo el mundo y que dicen las malas lenguas, puede ser la edición del futuro más cercano. Desde que empecé esta aventura de publicar mis propias obras no sólo conseguí convencerme a mí mismo de que soy escritor (o quiero serlo), sino que además logré entrar en una red creadora de personas con mis mismas inquietudes, que tenían mis mismos problemas y los solucionaban de mil y una maneras diferentes, cada uno a base de imaginación e iniciativa.

Como comprenderás, todas estas personas carecen de un apoyo publicitario o promocional base, algunos tienen la suerte de tener de su lado a sus ayuntamientos o los colegios de su pueblo, bibliotecas... lugares en los que dar a conocer su obra de una manera amplia. Pero la mayoría no cuenta con estos apoyos. Eso agudiza el ingenio, y de qué forma, y todos, absolutamente todos, encontramos el modo de darnos a conocer.

Al toparme con gente como yo, desde hace dos años empecé a hacer algo de lo más coherente, además de vender mis libros a través de internet, también se los compro a otros autores que publican como yo, libros que no sirven para decorar mis estanterías, sino que me leo con cariño y pasión, porque son de personas en las que me veo reflejado yo mismo. La verdad es que, siendo sincero, me he topado con algún que otro rollete, pero la mayoría me han sorprendido por su originalidad y calidad, hasta el punto de preguntarme en ocasiones los varemos que usan a veces las editoriales para publicar según qué cosas y rechazar otras.

Me he topado con libros que se merecen estar publicados mucho más que novelas muy famosas y vendidas.

El otro día, sin ir más lejos, empecé a leer una novela fantástica que ha logrado mantenerme en tensión con su historia durante todo este fin de semana, hasta el punto de haberla traído aquí, obligado por su apasionante lectura, para recomendársela a todos tus oyentes, su autor es un joven malagueño afincado en Barcelona que lleva varios meses intentando “colocar” su libro en alguna editorial, sin éxito, por supuesto. Ni que decir tiene, que no conozco al escritor más que algunos breves comentarios entrelazados entre su web y mis blogs, nada sospechoso, espero. El libro me ha entusiasmado, a pesar de una ligera reticencia inicial, y por eso he creído conveniente recomendarlo aquí, en mi sección.

El libro en cuestión se titula ASTRALIS y su autor es Antonio J. Bazalo, que recomienda el libro para un público juvenil... aunque yo lo recomiendo para todo tipo de lectores, pues tiene una trama que hace que olvides que se trata de una novela fantástica en muchas ocasiones y te hace preguntarte qué le falta a este chico para que alguien quiera publicar su novela, supongo que será algún tipo de padrino (veasé concurso literario, suerte, un primo... no sé, lo que sea.). Porque su estilo y su prosa son casi impecables, he leído muchos libros juveniles o fantásticos, publicados por grandes editoriales, escritos bastante peor que ASTRALIS.

La ficción que nos narra Antonio es muy novedosa, de hecho, aún no he conseguido catalogarla como fantasía épica o ciencia ficción, aunque supongo que lo mejor es dejarla justo en medio. Usando mucha religión, sabiduría y mitología hindú, y tomando partes de la historia mundial Antonio recrea el universo de Astralis. Un lugar gobernado por la sociedad secreta de los Astrales, unos seres ancestrales e inmortales que llevan milenios custodiando el mundo sin que los humanos se hayan percatado de ello ni de su existencia. Los astrales guardan con celo el secreto que les llevó a convertirse en lo que son, un secreto que podría sanar el mundo y todas las injusticias que lo pueblan y ensucian día tras día, pero que prefieren mantener oculto por temor a perder su puesto privilegiado en el universo.

Pero una niña con los mismos poderes y enseñanzas que ellos, está a punto de desbaratar el orden establecido, Alicia fue adoptada por uno de los astrales cuando sólo era una niña de seis años, su padrastro y maestro la entrenó, contrariando las leyes de su raza, desafiando al resto de miembros de esa élite inmortal. Alicia es adiestrada, hasta llegar al punto en el que sólo le falta conocer ese secreto oculto, algo que su maestro se niega a enseñarla por todos los medios a su alcance.

Claro que, como buen libro de fantasía, no hay un héroe o aventura que no surja tras una insurrección o una injusticia. Aquí todo comienza con la desaparición de uno de los mil astrales que existen en el universo, desaparición de la que será culpado Albilus, el maestro de Alicia. Hecho que comenzará a desentrañar todo el argumento.

El libro está salpicado con unas excelentes narraciones de las habilidades fantásticas de los astrales y con una narrativa con estilo de guión de cine que te envuelve y te inserta en un universo muy extraño con cartas de tarot, libros de astrología, referencias zodiacales, chacras, armaduras, espadas y viajes astrales muy peligrosos, pero que el autor logra convertir en sencillo y funcional en una historia que no decae en ningún momento y que te invita a continuar leyendo una página más, una página más, una página más.... hasta que el cansancio o los párpados te obligan a cejar en el empeño de continuar leyendo.

De la mano de Alicia, lo lectores conocerán el hogar de los ASTRALES, desde cuándo llevan en este mundo y al final, quizás, cuál es ese secreto tan celosamente guardado. Pero es un viaje peligroso, que llevará a la niña a buscar sus propios orígenes, a desafiar a su maestro y a contrariar todas sus enseñanzas.

El mundo de ASTRALIS y el orden establecido están peligro, pero en ocasiones deberíamos de poder elegir nuestro propio orden en vez de seguir aquello que nos viene impuesto por la voluntad de otros. Os recomiendo la lectura de Astralis a todos los que os guste la fantasía.

Además, la historia de Astralis está aderezada con la promoción por parte de su propio autor en una excelente página web en la que cualquier lector puede conversar directamente con él, compartir impresiones o realizar cualquier tipo de crítica o comentario. Aunque también puedes seguir on line y gratuitamente las aventuras de algunos de los personajes más atractivos de la novela.

Y es que el mundo de ASTRALIS acaba de nacer y dispone de todo un nuevo universo dispuesto a ser explorado por aquél que quiera ver las estrellas.

24 de noviembre de 2008

La cita semanal con la radio


La semana pasada no hubo emisión de El Bosque de las Palabras, con lo que he tenido una semana más para preparar mi intervención de mañana. La verdad es que es un lujo el tener la "obligación" de preparar el comentario de un libro semanalmente. Porque te insta a no cejar en el empeño de escribir, algo que me viene muy bien para no dejar de hacerlo (por pura vagancia). Pues eso, que como el protagonista de El gusano del mezcal, me tengo que preparar una historia todas las semanas (el protagonista del libro lo tiene peor, porque es diaria y es una historia inventada...).

Mañana comentaré Astralis, de Antonio J. Bazalo, porque su libro me ha obligado a ello después de leerlo, es genial. Será entre las 19.00 y las 20.00 de mañana martes, aunque os recomiendo que escuchéis el programa completo (empieza a las 18.00), porque es un programa con el que, además de pasar un buen rato, aprendes un montón, al menos yo.

Un saludo a todos y os espero mañana en El Bosque de las Palabras, de Francisco Legaz.

Día Internacional del Niño


Creo que llego algo tarde para publicar este texto en el Día Internacional del Niño… y es que las ocupaciones diarias que me imponen y me auto-impongo limitan el tiempo del que dispongo para dejar en el blog mis reflexiones personales, que siempre pospongo en favor del resto de mis asuntos. La verdad es que, para una persona como yo, tan preocupado siempre por el bienestar de los más pequeños de la Tierra, sobre todo desde que soy padre del niño más guapo y travieso del mundo, un día como el Día del Niño debería de ser algo muy especial, pero tengo que reconocer que las prisas han logrado que este año ni siquiera pudiera escribir algo sobre mi segundo luluaño como escritor-editor on line.

Pero vayamos a lo importante, los niños. ¿Se puede celebrar un Día Internacional del Niño sabiendo que todos los días mueren de hambre miles de niños en el mundo? Yo diría que no, a no ser que usáramos ese día para hacer algo más que campañas publicitarias que limpian conciencias pero solucionan muy poco. ¿Sabéis en qué pensé el jueves pasado? En los veinte quilazos de euros que la Organización de las Naciones Unidas se ha gastado en adecentar el cuartillo en el que se reúnen sus mandamases internacionales. ¡Toma ya fomento al desarrollo! Al menos no se esconden, lo que debería suponer un alivio. ¿No?

Pero esa noticia, dolorosa de por sí, me jode más cuando escucho una noticia que dice que con doce millones de euros se podrían sufragar los gastos necesarios para que ningún niño más muriese de hambre o de sed en el mundo. Sí, gracias a una pasta que aporta los nutrientes necesarios para que los niños puedan crecer… aunque a lo peor es que a la ONU precisamente le preocupa que esos niños no mueran y el crecimiento demográfico se multiplique… mientras el Vaticano prohíbe que sus excelentes misiones en el Tercer Mundo repartan preservativos (porque es pecado, ¡jódete! Seguro que Dios está muy orgulloso de los cardenales, obispos, curas y Papas que viven a cuerpo de rey en todo el mundo mientras hay un montón de niños muriéndose de hambre, seguro que lo que le preocupa al Todopoderoso es que los pobres negritos no usen los condones, porque son pecado mortal… si es así… me hago ateo, porque sería un dios gilipuertas).

El caso es que no celebré el día del Niño, ni la muerte de Franco, ni el día contra la Pederastia Infantil (cualquier día dedicaré aquí mismo unas lindezas a estos valientes) ni mi aniversario como “publicador” de mis propias historias; sí, las prisas tuvieron algo (mucho) que ver, pero, ¿de verdad hay algo que celebrar?

Cuando lleguen estas Navidades –aunque para algunos ya han llegado- y nos pongamos morados de todo (yo el primero) y cuando nos gastemos un porrón de pasta en juguetes, regalos, tonterías, luces… en lo que sea, ¿no seremos todos tan vergonzosos como los de la ONU o esos religiosos que criticamos muchos?

Cada uno a nuestra escala personal sólo miramos nuestro ombligo. Todos tenemos en casa nuestra propia Cúpula de Barceló o nuestra propia Ciudad del Vaticano.

Aun así, estoy seguro de que el alarido silencioso de todos esos niños no tardará en golpearnos con toda su furia, algo tiene que cambiar de una puta vez y sólo nuestra voluntad puede obrar el milagro.

12 de noviembre de 2008

Como dicen mis amigos de las Islas Cook, esta Navidad, Todos con una SONRISA


No sé si sabéis quiénes son Plyngo y sus compañeros de la Cueva de las Islas Cook, pero son unos colegas de peluche que tengo en aquellos lares del Pacífico, pues bien. Plyngo y sus colegas han organizado una campaña para que las cartas de petición de regalos de tods los niños del mundo (por lo menos los que pueden escribirlas y pueden pedir regalos) incluyan la petición de una sonrisa para todos los niños, los que viven en la zona rica de la Tierra y los que viven en la zona Pobre. Lo ideal sería que los niños ricos enviasen al menos uno de sus regalos a los niños pobres, así todos seríamos algo más felices, ¿no creéis?


Yo voy a intentar que Moisés escriba ese deseo todas las navidades de su vida infantil. Quién sabe, a lo mejor este pequeño gesto llegado desde las Cook, logra cambiar para mejor un poquito el mundo, aunque sólo sea un poquito muy pequeño y de peluche rosa.

Devoradores de cadáveres


Este es mi sentido y sencillo homenaje a uno de esos extraños escritores de éxito que suelen ser criticados por los literatos, pero que a mí siempre me encantan y me saben a lecturas más simples de mi niñez, a esas de aventuras y fantasías sin más, a puro divertimento.

Descanse en paz, aunque seguro que sus libros no estarán demasiado tiempo quietos en ninguna estantería.
Por cierto, no me ha apetecido escanear la cubierta del libro (tengo dos ejemplares de este libro, uno regalo de Jose y otro que me compré un mes antes de recibir el regalo... me suele pasar), pues eso, que no me ha apetecido escanear la cubierta y como no he encontrado en Google una imagen, me he visto obligado a tomar prestadas dos de la película (cada vez me parezco más a un kender, "tomando prestado" de la red cuanto necesito, pero sin malicia y con cosas que a otros ya no les sirven...) .

Espero que os guste esta nueva intervención en El bosque de las Palabras, de Francisco Legaz.



Desde que empecé mi colaboración en tu programa, comencé a enumerar en mi cabeza la larga lista de títulos fantásticos que han pasado alguna vez por mis manos y ante mis ojos, seleccionando los que me parecían más importantes y su orden de aparición, esperando agotar las “existencias” y tener que leer muchos más para seguir contando aquí los nuevos títulos que caigan en mi poder.

Hay muchos títulos evidentemente fantásticos, de los de dragones y espadas, y otros que, siendo tan fantásticos o más que los otros, me resultan algo más serios o realistas... o, menos fantásticos. Por lo que decidí dejarlos para cuando hubiese acabado con los más conocidos.

Siempre que termino mi intervención, me pongo a pensar de modo automático en el libro siguiente, sin estar nunca demasiado seguro de qué título recomendar o comentar. La respuesta esta semana me ha sido impuesta por la actualidad, por una triste noticia de la que me enteré el miércoles pasado a eso de las siete de la tarde, la muerte de un escritor de gran éxito internacional y que a mí me encanta, pues al leerlo no sólo me divierto, sino que me creo sus fantásticas ficciones como si pudiesen llegar a ser reales, como si fuese un lector contemporáneo de Julio Verne. El escritor del que hablo y que murió la semana pasada es Michael Crichton, creador de libros tan conocidos como Parque Jurásico, Congo, Acoso, Sol Naciente o Next... que sin haberlo consultado en ningún sitio me atrevo a asegurar que están todos llevados al cine.

Michael Crichton, además, es el creador de la exitosa serie americana Urgencias, que creó gracias a su estudios de medicina en la universidad de Harvard.

Hay un libro en especial de este escritor de best sellers que me gusta en particular, uno que recomiendo y sobre el que vamos a hablar hoy. El libro en cuestión se titula Devoradores de Cadáveres, que fue llevado al cine con el título de El guerrero número 13, para que lo recordéis mejor os diré que es esa película en la que Antonio Banderas hace de un intelectual musulman de los tiempos de Al-Andalus que tiene que viajar al norte de Europa como embajador y termina formando parte de un grupo de guerreros vikingos con los que vive aventuras de todo tipo y con los que combatirá a los comedores de muertos, unos guerreros espectrales que todos temen y que se ayudan de las brumas y las nieblas para sembrar el terror por tierras norteñas.

Crichton juega con realidad y ficción a partes iguales, hasta el punto de que, en el epílogo de Los devoradores de cadáveres, nos dice en qué momentos habla de hechos históricos y en qué momento el libro pasa a ser ficción. El narrador de la obra, escrita en primera persona, emulando un tratado existente en realidad, es el musulmán Ibn-Fadlan, un personaje histórico que fue el primer hombre en escribir el testimonio más antiguo que existe acerca de los vikingos. Ibn-Fadlan era, en efecto, un embajador de Bagdad, que fue enviado por el califa a realizar labores de embajador en la corte búlgara, aunque nunca llegó a su destino, pues se topó con un grupo de guerreros nórdicos con los que permaneció casi tres años, tras los que regresó a su país natal y realizó un informe oficial de sus aventuras junto a estos bárbaros del norte.

Retomando las partes que aún se conservan de esos informes y las copias manuscritas posteriores a los años en los que vivió Ibn-Falan, además del poema épico Beowulf, Michael Crichton elabora toda una ficción fantástica acerca de un grupo de héroes vikingos que, acompañados por un árabe, impuesto por la profecía de una bruja, deben de enfrentarse a los maléficos y sanguinaros wendol, los devoradores de cadáveres. Mezclando en su rápida y precisa narración, casi como de guión de cine, a los vikingos con una rama perdida de hombres de Neardenthal.

Es un libro corto, de poco más de doscientas páginas, que se lee en un suspiro y en el que llegas a aprender bastante sobre ciertos detalles de la vida de los vikingos, gracias a la descripción objetiva de un observador ajeno a su cultura, que se hace muchas preguntas que nos son respondidas al momento. Devoradores de cadáveres es un libro muy divertido, ya os he dicho antes que para mí es comparable con algunos de los libros de Julio Verne.

Con Crichton uno siente la certeza de que lo que está leyendo es real, aunque sea una narración sobre un poema mágico de hace mas de mil años que habla de monstruos marinos, magia y dragones... todos desmitificados, o casi, a lo largo del libro, aunque seguro que para los vikingos aquella magia, que a nosotros se nos hace fantástica, era cotidiana y real; aquellos monstruos marinos, que nosotros hoy identificamos claramente con las ballenas, tenían que resultarles monstruos en realidad, criaturas con las que en muchas ocasiones colisionaban sus navíos y propiciaban trágicos naufragios; y el dragón de fuego... bueno, ese misterio os dejo que lo descubráis por vosotros mismos.

En el libro que nos ocupa, y en la realidad vikinga, sólo había una cosa a la que tener miedo de verdad, y eso era a lo desconocido, no hay nada más pavoroso que lo que se desconoce... por eso los famosos vikingos sólo temen en realidad a las brumas, pues no pueden adivinar qué hay en ellas.

Bueno, os dejo por hoy y sólo os doy una recomendación más, tened cuidado con la niebla, uno nunca sabe lo que puede haber del otro lado.

Antonio Banderas caracterizado como Ibn Fadlan, uno de mis "héroes" favoritos


7 de noviembre de 2008

Los 30...


Hoy cumplo treinta tacos. Y claro, como es natural, llevo todo el día dándole vueltas a escribir una entrada en el blog hablando de la crisis de identidad, del tiempo que dejamos atrás, de la juventud... pero no se me ocurre nada y no me siento diferente de ayer, así que, debe de ser por eso que soy incapaz de escribir nada demasiado original. Claro, si me pongo sentimental y me lío a escribir sobre lo que ha ocurrido en estos treinta tacos, puede que el blog se convirtiera hoy en un saco lacrimógeno en el que podíamos ahogar todos nuestras penas personales.

Pero ¿no empieza ahora lo mejor? Yo creo que sí.


Os cuento. Tengo un hijo que es lo mejor; quiero mucho a Miriam, mi mujer y soy muy feliz con los dos; tengo un éxito relativo con mis blogs (hablo en plural porque son muchos); escribo en un periódico, participo una vez a la semana en un programa de radio, escribo y leo todo lo que me da la gana... y así me podría estar toda la noche, con todos los proyectos ilusionantes que tengo por delante.

Así que, ¿para qué lamentarme de cumplir los treinta? ya lo haré cuando cumpla los noventa, entonces sí que me amargaré pensando en este día... o no, puede que entonces tenga a la vista proyectos tan interesantes e importantes como los que tengo ahora mismo. Un saludo a todos.


¿Seguiremos todos por aquí cuando cumpla treinta más? Sería genial.


PD. Aunque no lo creáis, soy yo en las dos fotos.

6 de noviembre de 2008

El bosque de las Palabras

Os presento este programa de radio conducido por mi amigo, el escritor Francisco Legaz, que está convirtiendo la aventura de presentar un programa de libros y literatura en un exitoso recorrido por el mundo de los escritores españoles. Va pasito a pasito, pero el programa ya se le queda pequeño, va a tener que ampliar... y cada vez atrae a escritores más importantes... aunque ¿hay escritores poco importantes? Pues eso, que os invito a todos a escuchar El bosque de las Palabras y a disfrutar del mundo de los libros con Francisco Legaz.

Además, os pongo aquí el enlace al blog del programa para que vayáis abriendo boca.


Crónicas de la Dragonlance


Hasta ahora hemos tratado libros de literatura fantástica de modo individual, pero hoy vamos a hablar de un tema muy común en esto de las sagas fantásticas, las series de libros sobre un mismo mundo o universo. La literatura fantástica es un excelente caldo de cultivo para atraer adeptos o seguidores a esto de la lectura, además, su prosa sencilla y sus aventuras son perfectos para atraer un tipo de público especial, el juvenil. Una vez que has logrado captar a un adolescente en uno de estos universos fantásticos, es muy fácil que lo mantengas para siempre si sabes darle lo que quiere. Por eso es muy común encontrar algunas editoriales especializadas que explotan un mundo o un universo en concreto.

Hay muchas sagas literarias de este tipo, la editorial que mejor explota este tipo de best sellers juveniles es TIMUN MAS, aunque la editorial Minotauro también es una excelente explotadora de títulos fantásticos y ahora que está de moda, han surgido muchas otras. Vamos a enumerar unas series de libros que tienen bastante éxito en todo el mundo, especialmente en Europa y en América, la lista de títulos de algunas de estas series que tratan sobre un mundo en concreto puede superar los cien libros y los seguidores de las mismas, suelen ser capaces de leerse todos los libros pertenecientes a su colección favorita, lo que es todo un mérito en los tiempos que corren.

Enumerando a vuelapluma, tenemos Los Reinos Olvidados, Dragones y Mazmorras, la serie Warhamer y Warhamer 40000, La rueda del tiempo, Shanara, Sol oscuro, La espada de Joram o la Dragonlance, de la que extraeremos hoy su título de origen, El retorno de los dragones, de la trilogía Crónicas de la Dragonlace, publicada hace más de veinte años y con miles de seguidores en todo el mundo. Es muy común en literatura fantástica esto de escribir trilogías de libros, creo que todos los que escribimos Fantasía procuramos emular de algún modo la trilogía fantástica por excelencia, El Señor de los Anillos, descendiente a su vez, de las sagas escandinavas y del ciclo artúrico.

Las Crónicas de la Dragonlance es una trilogía que trata sobre un grupo de compañeros de varias razas diferentes que trata por todos los medios a su alcance de encontrar alguna señal que les muestre que los dioses verdaderos existieron realmente en Krynn; además de un modo de lograr derrotar al mal que acecha su mundo, un ejército de criaturas oscuras encabezado por una raza que algunos consideraban poco menos que mitológica, los dragones del mal. Este ejército se muestra imparable ante la débil resistencia que pugna por librar a Krynn de la esclavitud y sólo una ayuda divina o hallar a los dragones del bien, sería capaz de equilibrar la balanza en la batalla. Una muestra en toda regla de la eterna lucha entre el bien y el mal, con el aliciente de contar, con grandes dosis de referencias a las mitologías clásicas, con la participación de los dioses de uno y otro bando en la lucha cuerpo a cuerpo por el destino de Krynn. La guerra está narrada bajo el seguimiento realizado a sus personajes principales, que serán los encargados de luchar por la libertad de su mundo.

Está escrita a cuatro manos por dos genios en esto de la literatura fantástica actual, poseedores de una amplia lista de títulos de gran éxito de crítica y público, Margaret Weis y Tracy Hickman. Creadores de mundos y personajes por excelencia, entre sus títulos están varios de la propia Dragonlance, Pozo de oscuridad, El ciclo de la puerta de la muerte, La espada de Shannara, La espada de Joram... imprescindibles todos ellos para cualquier amante de la Fantasía.

La trilogía que nos ocupa hoy surgió de una partida de rol, así, como suena. Y tiene entre sus filas a personajes inolvidables, algunos de la talla de los grandes personajes literarios de los genios de la literatura. Uno de sus primeros personajes, uno de los héroes de ficción más completos y conocidos, es un mago capaz de abandonarlo todo por su amor a la magia, Raistlin Majere, un ser tan ambiguo y completo como el mejor personaje de cualquier clásico de la literatura de todos los tiempos.

Bien, no voy a ponerme aquí a contaros todo lo que ocurre en las Crónicas de la Dragonlance o en los más de cien títulos relacionados con el devenir de la historia o los personajes de Krynn, eso os lo dejo a los que decidáis leer alguno de sus títulos, pero os recomiendo encarecidamente que, si os gusta la literatura fantástica, os internéis en las aventuras de este mundo singular, que tiene entre sus escritores a algunos de los más importantes en cuanto a literatura fantástica actual se refiere: Douglas Nyles, Richard A. Knaak, Terry William, los ya mencionados Margaret Weys y Tracy Hickman...

Pero haré algo mejor hoy que contaros de qué van las Crónicas de la Dragonlance, por lo menos más de lo que lo he hecho ya, os voy a narrar el comienzo de las mismas para ver si os atrapo en las redes de la que, para mí, es la mejor serie de literatura fantástica.

¿Recordáis que la semana pasada os decía que me iba a comer unas patatas picantes al calor de un buen fuego? Pues bien, aquí estoy, en la posada El último hogar, servido por Tika, una hermosa pelirroja de pelo rizado y rostro pecoso, detrás de la barra del cálido lugar, iluminado por unas teas y por el propio fuego gobernante en la gran chimenea central, se encuentra Otik, el gigantesco posadero, un tonel andante con cara de bonachón y brazos tan gruesos como troncos de árboles. Para llegar a la posada, he tenido que venir hasta Solace y subir por una escalera de caracol hasta la copa de un árbol, un wallenwood, un árbol enorme que pertenece a una arboleda semejante que alberga una toda ciudad colgante que está a punto de ser arrasada por el ejército de los dragones.

A mi lado, en la mesa más oscura de toda la posada, oculto por las sombras, se sienta un viejo de lo más estrafalario y risueño, cuyos ojos despiden el brillo de una inteligencia muy bien disimulada. En una mesa algo más alejada, se reúne un grupo de lo más variopinto, compuesto por un mago, un hombre que parece un bárbaro, un enano, un caballero de Solamnia, un semielfo y un kender. Yo ya los conozco, he leído mucho sobre todos ellos, así que os diré sus nombres y os advierto que si los conocéis, muy pocos lograréis olvidarlos. Se trata de Raistlin y su hermano Caramon, Flint, Sturm, Tanis y Tas. Más conocidos como los héroes de la lanza...

A ellos, en su aventura, se unirán Tika, la hermosa camarera y dos refugiados indios perseguidos por aportar pruebas de la existencia de los dioses desaparecidos, Riverwind y Goldmoon. Juntos, esos personajes comenzarán una odisea que les llevará a lo largo y ancho de Krynn en busca de los dioses verdaderos y de la existencia de los temibles dragones. La guerra de la lanza ha comenzado y esta extraña mezcla de seres será la encargada de intentar ganarla. Aunque enfrente tendrán a Takhissis, la terrible diosa del mal, que ha reunido a un gran ejército de criaturas perversas y ha despertado a parte de esos dragones...

Bueno, aquí os dejo por esta semana, pero os recomiendo encarecidamente que leáis, al menos, las Crónicas de la Dragonlance, una gran aventura con la que adentraros en el maravilloso mundo de la literatura fantástica.

Si quieres escuchar mi intervención en El bosque de las palabras hablando de la Dragonlance, sólo tienes que pinchar en este enlace.