6 de marzo de 2009

El Ciclo de la Puerta de la Muerte

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Hay ocasiones en las que el destino, o la magia, hacen que uno viva acompañado de algo que más tarde será muy importante en su vida, aunque no lo sepa todavía. Durante años, un poster con la imagen del dragón sobrevolando el castillo de Ariano me acompañó durante todas las horas que pasé en mi habitación adolescente, gentileza de un libro Homenaje a Tolkien que publicó una colección de esas de las que sólo compras el primer ejemplar.

Pues bien, ahora comento libros de Fantasía, ya veis cómo es la vida. El caso es que, hasta que no empecé a leer Ala de Dragón, no supe que ese poster hacía referencia a una de las sagas fantásticas que más me ha embaucado. Sin duda El Ciclo de la Puerta de la Muerte es un viaje apasionante, de la mano de mis escritores fantásticos favoritos (o al menos, dos de ellos).


Hoy vamos a volver a hablar de un libro fantástico, bueno, de un libro no, vamos a hablar de los siete libros que componen la saga del Ciclo de la Puerta de la Muerte, una serie de libros creada por los creadores de mundos y fantasías por excelencia de finales del siglo XX y comienzos del XXI, estamos hablando una vez más, de los prolíficos Margaret Weis y Tracy Hickman.

Cualquiera de tus oyentes que siga con asiduidad esta sección de tu programa dedicada a la literatura fantástica, se dará cuenta de que siendo predilección por estos dos escritores norteamericanos que suelen firmar conjuntamente sus novelas. No sólo son los creadores del mítico mundo descrito en la Dragonlance, sino que son los culpables de que existan mil y un universos diferentes, cientos de dioses y al menos un millón de héroes y antihéroes desperdigados por el imaginario colectivo de millones de personas en todo el mundo.

La saga de la que vamos a hablar hoy parece ser el sumun de su ingenio, pues en siete libros no sólo nos hacen toparnos con una cantidad ingente de héroes y villanos, que a lo largo de las siete novelas dejan de ser lo uno para ser lo otro… o casi, sino que nos describen cuatro mundos diferentes, cada cual con sus razas propias y sus costumbres, sus diversos sistemas políticos, sus propias guerras y conflictos internos… pero aun así conectados por un nexo de unión entre ellos. Cuatro mundos elementales en los que los Sartán, una raza ancestral, dividieron todo el universo en el pasado.

Pero puede que os esté haciendo un lío, así que empezaré por el principio de este Ciclo de la Puerta de la Muerte, publicado por primera vez en la década de los noventa y traducido al español casi de manera inminente, comercializado en España por la editorial Timun Mas. No sé si os habréis dado cuenta de que los escritores de literatura fantástica, cuando crean o escriben una saga, intentan encontrar una palabra altisonante que llegue al lector de manera fulgurante. No sé, para que os hagáis una idea, están las Crónicas de la Dragonlance, las Memorias de Idhum, las Leyendas de no sé qué, los Cuentos de no sé cuantos… aquí, Margaret y Tracy se sacaron de la manga el sustantivo Ciclo, que no deja de ser un nombre que habla de un conjunto de cosas que suceden en un mismo lugar en el espacio o en el tiempo.

Para que os hagáis una idea algo más clara de acerca de lo que trata esta saga fantástica, os leo la sinopsis del ejemplar que poseo de Ala de Dragón, el primer volumen de la saga, para más señas en edición de bolsillo, y comprado entre 1996 y 1998.

“Siglos atrás, unos brujos de gran poder dividieron el mundo en cuatro reinos (cielo, piedra, fuego y mar) y a continuación desaparecieron. Hoy únicamente los pocos que han sobrevivido al Laberinto y han atravesado la Puerta de la Muerte conocen la existencia de los cuatro reinos. Ala de Dragón es la historia de Ariano, el reino del cielo, donde humanos, elfos y enanos luchan por el control del bien más preciado: el agua. En esta lucha, un asesino humano, conocido como Hugh “la Mano” accede a asesinar al hijo del rey sin saber que su víctima será un chiquillo de excepcional encanto…

Pues bien, así comienza esta saga fantástica, en la que no sólo conoceremos a los Sartán y a los Patryn, dos razas muy poderosas y enfrentadas en el pasado por el control del mundo en una guerra que separó el mundo en esos cuatro reinos, sino que acompañaremos a un asesino y a un príncipe tocado con un don por los cuatro mundos separados por la Puerta de la Muerte. Para que todos tengan una conciencia clara de los seres con los que estamos tratando, en las guerras del pasado, los Patryn eran la encarnación del mal, mientras que los Sartán eran la del bien. Sin embargo, los Sartán, en su afán por hacer el bien, se decidieron a expulsar el mal del mundo, sin tener en cuenta la necesidad del equilibro entre voluntades que debe existir y destruyeron a la gran mayoría de los patryn al separar el mundo, condenándose a sí mismos en aquella acción.
El Ciclo de la Puerta de la Muerte no tiene un protagonista al uso, sino varios, que se mezclan o se enfrentan entre sí, según avance la historia. Así nos topamos con uno de los personajes más suculentos de la fantasía moderna: Haplo, un patryn enviado por Xar, un poderoso ser que pretende volver a unir los cuatro mundos para gobernarlos él mismo, por cualquier medio a su alcance. O con Alfred, uno de los extintos sartán, que pertenece a una raza bondadosa que se convirtió en criminal en su afán por destruir a los Patryn, lo que le hace ser un personaje atormentado por la duda y el arrepentimiento. También tenemos a Hugh “la Mano” un asesino perteneciente a la Hermandad, que acompañará como simple humano a los dos enemigos, aliados por las circunstancias en su viaje a lo largo y ancho de los cuatro mundos y más allá, cuando tengan que ir al Laberinto, donde los Patryn se han convertido en seres civilizados que habitan en un lugar inaudito gobernado por monstruos de todo tipo.

La saga nos lleva en un principio a recorrer los cuatro reinos a bordo del Ala de Dragón, una nave protegida por runas arcanas capaz de atravesar la Puerta de la Muerte o de surcar un mar de magma. Pero a medida que se suceden los títulos, todo se complica. Haplo, el hombre sin alma, acompañado de un perro negro que va allá donde va, es el encargado de llevar el caos a los cuatro mundos, para que su señor Xar, pueda gobernarlos y conquistarlos, sin embargo, poco a poco Haplo comenzará a albergar dudas al respecto de su misión… todo se complica a partir del quinto libro, cuando la Puerta de la Muerte se abre y todo se desbarata, cuando el propio Haplo comienza a dudar de todo lo que ha creído por cierto hasta ese mismo instante…

Yo os recomiendo a todos los que os guste la literatura fantástica que os leáis este Ciclo de la Puerta de la Muerte, no os va a defraudar, es una saga apasionante y cuando lleguéis al Laberinto… bueno, entonces preparaos para disfrutar de un lugar más que original.

Para concluir por hoy, os enumeraré los siete títulos que componen la saga. Ala de Dragón, que ya hemos dicho que es el primer volumen; La estrella de los elfos, donde se nos describe Pryan, el reino del fuego; El Mar de Fuego, donde nos encontramos con Abarrach, el reino de piedra; El Mago de la Serpiente, que trata sobre la llegada de Haplo y Alfred a Chelestra, el reino del agua; La Mano del Caos, donde todo el plan de los Sartán comienza a desmoronarse y a mostrarse como un auténtico fraude; En el Laberinto y La Séptima Puerta, el desenlace de esta originalísima y emocionante saga fantástica.

Y como colofón os daré un dato curioso para los amantes de la literatura fantástica y de estos dos grandes escritores. En la Dragonlance existe un personaje muy querido por todos sus seguidores, se trata de Fizban, un mago un poco loco que aparece en las Crónicas y que, aunque no se asegure casi en ningún sitio, todos los lectores de la serie sabemos que es Paladin, el dios supremo del panteón Dragonlance. Pues bien, en el Ciclo de la Puerta de la muerte aparece el mismo mago, aunque en vez de Fizban se llama Zifnab, lo que crea un nexo de unión entre las dos sagas que a buen seguro llaman la atención de los seguidores más fieles.

Y sin más me despido pronunciando una de las máximas que pretende dar a entender esta saga literaria, no puede existir el bien sin la presencia del mal. Os recomiendo a todos la lectura de los siete volúmenes que componen el Ciclo de la Puerta de la Muerte.

Hasta la semana que viene.

2 comentarios :

Irene Comendador dijo...

¿7 volumenes? wow, me has dejado muy intrigada y con unas ganas enormes de leerme estos libros, pero a ver quien es el listo en sacar tiempo. Bueno todo se consigue con perseverancia y algunas horas de sueño menos ¬¬
además con algún que otro secretillo de personajes camuflados, guay esta "reseña", gracias Javier, tengo que ponerme mucho al día en buena lectura :DDD
Besos

Anónimo dijo...

Espectacular saga!! soy testigo de cada volumen de este maravilloso mundo de fantasia.WEIS-HICKMAN genios..!!!