4 de junio de 2009

El poder del Mago

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Buenas tardes, queridos oyentes de El bosque de las palabras, ¿habéis preparado una buena capa de viaje y un hato con vuestras pertenencias? Espero que sí, porque empezamos ya nuestra sección fantástica.

¿Cuál es el secreto para el éxito rotundo de las sagas fantásticas? Porque si os habéis dado cuenta, casi todos los títulos que pasan por esta sección se componen de varios tomos o volúmenes. Hay libros de Fantasía que son únicos y que no necesitan más, pero la inmensa mayoría están recogidos en trilogías, pentalogías, tetralogías… ¿y por qué? ¿Os habéis parado a pensar en ello alguna vez? ¿Por qué casi todos los libros están separados en varios? Alguien poco observador podría suponer que todo es con el fin de emular al omnipresente Tolkien y su trilogía del anillo, pero no, yo creo que hay algo más.

¿Por qué los lectores más jóvenes de todo el mundo han seguido fielmente las aventuras del mago de las gafas y la cicatriz en forma de rayo? Porque han crecido con él, se han identificado con sus amigos, sus problemas, sus aventuras, sus sentimientos… todos han soñado con portar la varita mágica y derrotar a Voldemort, durante siete largos años. Muchos llegaron a las aventuras del joven mago a punto de llegar a la adolescencia y hoy, con casi veinte años, están preparados para albergar aventuras literarias más ambiciosas.


Y es que el secreto de las sagas, a mi manera de entender, no son las aventuras, los paisajes, las criaturas… no, son los protagonistas de las mismas. Personajes a los que vemos aprender a sobrevivir, a luchar, personajes que viven mil aventuras, que sueñan y nos hacen soñar a nosotros, que se enamoran y que nos obligan a emocionarnos con sus pasiones. Me podréis decir que eso es el secreto de la literatura en general, pero yo creo que la literatura fantástica lo ha sabido exprimir el máximo. ¿Quién no guarda con celo en su corazón un amor eterno hacia la Emperatriz Infantil? ¿Quién no lamentó amargamente que los elfos abandonasen finalmente La Tierra Media? Los personajes fantásticos te acompañan siempre, se vuelven casi de la familia. Algunos hemos visto crecer familias enteras en sucesivos libros. Caramon y Tika, por ejemplo, a los que conocimos siendo casi unos niños y a los que vimos morir de viejos. Todos quisimos tener en su día un dragón recién nacido al que cuidar como le pasaba a Eragon… o todos hemos querido poder utilizar nuestros recuerdos felices para viajar el mundo de Nunca Jamás y encontrar a los Niños Perdidos.

Pues bien, en esa gran familia de mundos fantásticos, la escritora de la que vamos a hablar hoy, Carolina Lozano, ha logrado incluir a algunos de los personajes de su trilogía La senda de la profecía. Si hace un par de semanas os hablaba de La cazadora de profecías, hoy os traigo El poder del mago, segundo título de la colección, que se adentra en algunos de los misterios y secretos que se dejaron entrever ligeramente en el primer volumen. River, Killian y Eyrrien ya forman parte de esa gran familia fantástica que puebla mis sueños y mis escritos.

Cuando escribimos Fantasía, casi todos queremos formar una compañía de aventureros que aglutine a nuestros personajes favoritos dentro de un mundo en concreto. Si en La cazadora de profecías Carolina reservaba el protagonismo al príncipe de Arsilon, a su primo el mago y a una elfa amiga de los humanos de poder casi ilimitado, aquí, ya forma su propia Compañía y nos prepara para la más que segura guerra a gran escala que se está gestando para el tercer título de la serie. Eriesh y Freyn, otro elfo y un enano, acompañan a los aventureros y a ellos se les une una amazona indomable, Alana.

Como suelo hacer en estas recomendaciones, no os voy a contar demasiado sobre la historia en sí. Esta segunda parte ahonda en los conflictos del mundo de los dos continentes, situándonos en los preludios de la gran guerra que vendrá y en la que parece que todos tienen su papel asignado de antemano. River, el mago de la casa de los tres elfos, después de sufrir un atroz experimento, se ha convertido en una pieza clave en la lucha, aunque deduzco que ni él mismo sabe hasta qué punto lo será en el futuro, para bien o para mal.

Carolina nos vuelve a demostrar en esta novela que es bióloga y por eso mete a todos los personajes en un remedo de cadena trófica en la que unos depredan a otros y en la que todos parecen estar interconectados. Sean de la raza que sean. Parece que otra de las tónicas en las novelas de fantasía es esa añoranza por el pasado, por lo que se pierde con el progreso y por la ecología. Algún día, cuando me atreva a reseñaros el gran Señor de los Anillos, comentaremos lo claramente que Tolkien parece estar llorando por la pérdida del medio ambiente a favor del progreso.

Pero hoy estamos con Carolina y seguimos con ella. Esta novela, en la que uno esperaba encontrar respuestas a muchas de las preguntas que surgieron en la primera, sólo sirve para ahondar aún más en esas preguntas y dejarte con la respuesta en la punta de la lengua, cuando parece que vas a responder alguno de los misterios surge uno nuevo y más profundo, con lo que la tensión no decrece, sino que aumenta a medida que llegamos al final. Además, Carolina se ha especializado en darnos finales emocionantes.

El poder del mago tiene más aventuras que La cazadora de profecías, yo diría que es algo más ambicioso que el anterior. Eyrien, convertida en traidora para parte de su raza, no sólo tendrá que preocuparse de cuidar de sí misma, sino de todos aquéllos que deciden seguirla allá donde vaya. Pues su condición de elfa la hace hacerse responsable por puro instinto.

Esta parte, además, nos deja entrever algo novedoso. En el mundo recreado por la barcelonesa Carolina Lozano, los elfos son seres superiores que se sienten en la obligación de cuidar del resto de las razas, de juzgarlas y de gobernar sus destinos. Se dice que su condición de elfos los convierte de por sí en justos y sabios, en poderosos y razonables… pero hay algo que nos comienza a decir que quizás la mera condición de permanecer a una raza u otra no es señal suficiente como para poder afirmar que eres justo o sabio, que tienes o no la razón… quizás los elfos no son tan perfectos como nos habían hecho creer.

El vampiro Aszhar, enemigo declarado de la protagonista y cazador letal que pretende adueñarse de su voluntad, se convierte sin embargo en su protector durante buena parte de la lectura, haciéndonos ver que, como en la vida real, nada es siempre lo que parece.

Cuando las estrellas son las que rigen nuestros pasos, quizás no veamos la multitud de posibles futuros que se nos abren más allá de ellas. Eso es lo que parece querer decir Carolina con sus Sendas de la Profecía. Una saga que os recomiendo, de una escritora española que ya forma parte de nuestra estantería fantástica y de la que esperamos leer mucho más en el futuro. Hasta la semana que viene.


Oye, y una última cosa, me gusta mucho como escribe Carolina y estoy deseando que llegue El más alto humano... pero paso de leerme Diabólica. Eso se lo dejo al que le guste la novela juvenil romántica. A esa gente se la recomiendo, pero yo no la voy a leer. Un saludo.


2 comentarios :

George dijo...

pucha... por esta parte del mundo no llegan muchos libro de literatura fantástaica... y lo que llegan no me convencen del todo...

me muero por leer a Laura Gallego, "Memorias de Iduhm", pero solo llegó "La Emperatriz de los Etéreos"

Javi dijo...

Hola George. Por lo que sé, Memorias de Idhum es buenísimo, pero aún no lo he leído. En cuanto a los libros que llegan... ahora con internet, puedes comprar libros de casi todo el mundo, lo único sería el pagar los terribles gastos de envío.