19 de junio de 2009

Expediente Pania

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Buenas tardes, queridos amigos y oyentes de El bosque de las Palabras. Una semana más voy a procurar haceros olvidar la realidad por unos minutos y os voy a llevar de la mano a la sección fantástica, para que descubráis que estamos rodeados de mundos paralelos ideados por esos locos dioses anónimos capaces de crear mundos y recrearlos para que todos creamos que existen… o que nos describen mundos verdaderos que todos tomamos por fantasías e ideales. La verdad es que la línea que separa realidad y ficción me parece cada vez más delgada.

Hace un par de semanas os prometí traer de vez en cuando libros de Ciencia Ficción, pues aunque la Fantasía suele aglutinar todas esas historias de espadas y magia, las que nos hablan de utopías futuras, viajes interestelares o bases en Marte son también muestras de ese mundo recreado por los autores. Pocas diferencias de base son las que hay entre la nave Enterprisse recorriendo la Galaxia o el castillo de Camelot oculto bajo las nieblas de Avalon. La verdad es que no me extraña que se suelan unir bajo los mismos titulares las novelas o las historias de Ciencia Ficción y las de Fantasía pura, pues todas esas historias no dejan de estar sustentadas con los pilares de la imaginación humana. Por fronteras inexistentes que se nos escapan a la mayoría y que sólo unos pocos son capaces de descubrir en las nebulosas de sus mentes.

Lo más lógico para empezar a hablar de Ciencia Ficción, sobre todo para un profano en la materia, sería haber empezado a leer al Tolkien del género, al mítico Isaac Asimov, padre de la Ciencia Ficción como género moderno. Tampoco habría estado mal leer o mencionar a George Orwel y a sus novelas increíblemente veraces… o al mismísimo Julio Verne. Podría haberos reseñado Fundación, Yo Robot, La máquina del Tiempo, 1984, de La Tierra a la Luna… o cualquiera de los clásicos.

Pero he preferido comenzar con una novela recién publicada. Tengo una obsesión enfermiza por hablar de la gente que conozco, sobre todo si me ha gustado lo que ya he leído de ellos. El bosque de las Palabras sigue una política que me encanta y es la de promocionar a gente que escribe muy bien y empieza a publicar, a gente novel que se dice.

Pues bien, por este bosque han desfilado dos autores que creo que seguimos desde el inicio de sus carreras literarias y que espero que sigamos cuando sean grandes literatos reconocidos por todo el mundo y se conviertan en archi famosos. Uno de esos autores es Miguel Sandín, al que conocimos de la mano de Francisco gracias a la publicación de un excelente libro, El gusano del mezcal, un libro que no es de Fantasía pero que os recomiendo leer, porque es buenísimo.

Resulta que Miguel ha publicado hace poco tiempo otra novela con Edebé, se trata de Expediente Pania. Una novela ambientada en un futuro no demasiado lejano y publicada bajo el sello Periscopio de la misma Edebé.

Expediente Pania es un libro sorprendente que no os va a dejar indiferentes, porque sin ser demasiado largo, tiene poco más de 200 páginas, dice muchísimas cosas. Expediente Pania es un libro que habla de egoísmo y prácticas poco éticas, de un mundo devastado e irreal, de muertes demasiado prematuras… pero al mismo tiempo habla con orgullo de la raza humana, de nuestro afán por superarnos y de nuestro poder de adaptación al medio en el que vivimos. Siendo un libro que comienza con una civilización muy mermada habitando en un medio hostil, se convierte de pronto en un canto al optimismo y a la esperanza en la propia humanidad.

En un futuro no demasiado lejano el mundo sufrirá una guerra de escalas inimaginables, por lo que el gobierno de un país innombrado busca el modo de combatir a sus enemigos de una manera novedosa e infalible. Así, una serie de científicos crea un virus capaz de contagiar a un país o una raza concreta y conseguir que su población muera en cuanto sus organismos alcancen la madurez corporal. O lo que es lo mismo, que no haya una sola persona que posea una esperanza de vida mayor a los 20 o los veintipocos años.


Así comienza Expediente Pania. Mostrándonos un mundo en el que sus habitantes se bautizan con los nombres de los antiguos países que componían la Tierra y en el que nadie supera la barrera de los veinte años. Un mundo en el que los ancianos son poco más que seres mitológicos y en el que los padres no ven nunca crecer a sus hijos.

Los hombres, como es natural, se han adaptado del mejor modo posible, acelerando en la medida de lo posible su desarrollo personal. Así, la humanidad pervive como puede, con la única ayuda de un ordenador portátil conectado a un generador que alguien en el pasado logró crear para que las continuas generaciones de jóvenes conozcan cómo vivieron sus antepasados.

La verdad es que la sociedad que se establece no es injusta ni antinatural. Los escasos habitantes del mundo, que creen que lo que causa su prematura muerte es el agua que los rodea, han creado una sociedad bastante bien estructurada, establecida por casas o castas a las que se accede según las cualidades de cada individuo.

Como en las antiguas tribus humanas, cada noche, los humanos se reúnen en torno a una hoguera para compartir las experiencias del día, narrar cuentos del pasado o establecer los trabajos a realizar al día siguiente. Nada parece ir mal en Pania, ese nuevo mundo al que llegaron unos antepasados remotos de sus jóvenes habitantes… hasta que un mensaje extraño en esa Gran Mente colectiva que es el ordenador portátil comienza a hacer tambalear los frágiles cimientos de una civilización artifial.


Una mezcla entre el Gran Hermano ideado por Orwel y la Isla de los Famosos ideada por algún creativo televisivo visionario es la que se da en esta novela juvenil de ciencia ficción que hace recapacitar y pensar en lo fácil que sería desestabilizar una civilización entera con una diminuta modificación genética. Un libro sencillo de leer que a mí por lo menos me ha hecho al mismo tiempo tener esperanzas y temer a los hombres, por igual, porque a uno no le queda muy claro qué pensar.

La verdad es que recomendar Expediente Pania es sencillo, porque es uno de esos libros que sabes que va a gustar, aunque al comienzo parezca un poco raro. Ciencia Ficción española que nada tiene que envidiar a otros escritos más publicitados de otros países que da que pensar durante bastante tiempo después de haber acabado la última página.

Yo soy ya seguidor acérrimo de Miguel Sandín. Y como a Susana Vallejo ya la conocéis, os anuncio que la semana que viene también traeremos otro libro de Ciencia Ficción, esta vez de la escritora de Porta Coeli y publicado también por Edebé. Swicth in the red, se titula y también nos describe un posible futuro negro. Os dejo con el mensaje que Susana nos dedicó el sábado desde la caseta de su editorial en el Retiro. Hasta la semana que viene.






4 comentarios :

Miguel Sandín dijo...

Javi:
Me alegra una barbaridad que Expediente Pania te haya gustado. Sólo puedo agradecer tu crítica y decirte que es un placer escribir para lectores como tú.
Por cierto, me encantan las fotografías que has elegido para ilustrar tu entrada, creo que encajan de maravilla con el espíritu de la novela.
Un abrazo.

Charo dijo...

Pues tiene buena pinta. Reitero mi admiración por Orwell y su 1984, para mi la novela privilegiada de mi biblioteca particular, y es que desde que la leí no he podido quitármela de la cabeza.

Un abrazo

Javi dijo...

Me alegro de que te guste Miguel, espero que por lo menos atraiga a algún lector que todavía no te conozca, seguro que queda maravillado.

Charo, todavía no he leído 1984, pero la tengo en la lista de próximas lecturas, cada vez más cerca.

Stefy dijo...

La verdad es que esta obra me encantoo!! (y)