6 de julio de 2009

Resident Evil

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Buenas tardes, ¿cómo habéis empezado el verano? Espero que bien, o al menos tan bien como yo, pero es que después de los últimos libros fantásticos que estoy leyendo creo que lo mejor que uno puede hacer es vivir lo más feliz posible y pensando sólo en el día de hoy… nunca se sabe qué puede pasar mañana.

Aunque estemos ya en 2009, hemos vivido recientemente un cambio que históricamente a la humanidad le ha servido para hablar de la destrucción del mundo, la llegada del Apocalipsis y todo tipo de males extraños capaces de borrar de un plumazo toda clase de vida de la faz de la Tierra. Sí, porque el cambio de siglo suele provocar en los profetas y agoreros cientos de pensamientos destructivos varios, pero encima un cambio de milenio como el nuestro… buf.

Si en el último año de la década de los 90 nos amenazaba el temido efecto 2000, que iba a provocar el derrumbe de la civilización y nos iba a llevar a todos a una nueva Edad de Piedra, ahora son los mayas, los míticos mayas los que anunciaron hace siglos el fin del mundo y así lo predican libros, profecías, ensayos y, por supuesto, los mentideros más catastrofistas o filosóficos de Internet. Como ocurrió un año antes de la llegada de la década que está a medio año de concluir, hay grupos formándose para irse a vivir al campo, a lugares protegidos y fortificados, repletos de conservas para varios meses o años de existencia, de armas y con una comunidad formada por personas capaces de los más diversos trabajos. Yo no sé si llegará el fin del mundo o no, si volveremos a la Edad de Piedra y nos quedaremos sin electricidad o simplemente acabaremos abrasados por el impacto de una de esas bombas de destrucción masiva que sólo pueden tener los buenos, entre comillas, de la película… aunque… no sé, me empiezo a preocupar el que tanta gente lo repita y me planteo el ser más feliz hoy y pensar en serlo mañana cuando llegue.

Y diréis, vaya rollo nos está soltando éste hoy. Puede ser, pero es que los libros de los que voy a hablar hoy, publicados por Timun Mas, hablan de un fin del mundo muy particular, el de un mundo repleto de hombres y mujeres sin mente, movidos por unos terribles instintos de cazar al que no es como ellos para alimentarse, el de los zombies.

Ya de pequeño me planteé qué haría yo en el caso de que mi mundo fuese de pronto invadido por esos seres putrefactos y asquerosos que sólo quieren comer y matar por encima de todo y fue después de ver una malísima película en la que un cometa era la causa de la conversión de los hombres en criaturas sin sentido. No sé si os habéis fijado, pero abundan las películas, las historias, videojuegos y libros sobre una posibilidad así.

Ya la grandísima escritora Mary Shelley escribió en su día El último hombre en la Tierra, en el que se hablaba de la posibilidad de que los hombres, debido a un virus mortal se transformasen en esas criaturas de la noche. Después hay toda una suerte de libros y películas semejantes, aunque creo que una de las causas del auge presente de los zombies, que nada tienen que ver (o muy poco) con los que se dice que es capaz de levantar el vudú en tierras latinas, es la aparición de un videojuego. Un videojuego que no sólo nos enseñó a temer a estas criaturas de la noche, sino a defendernos de ellos, a matarnos y a sobrevivir en una ciudad o un pueblo infestado.

Y como a los jóvenes no se llega fácilmente, algunos editores han debido pensar, si no puedes enfrentarte a ellos, únete. Y no me refiero a esa masa informe de carnes putrefactas y miembros caídos, no, me refiero a los videojuegos. Así, por ejemplo, Timun Mas recrea de forma novelada algunos de los videojuegos más famosos del mercado y tengo que reconocer de un modo más que divertido y estimulante, logrando que chicos y chicas que apenas son capaces de pasar una página en sus libros de texto devoren estas novelas cortas, con una extensión de aproximadamente 200 páginas.



Esta semana, después de todo este rollo os quiero recomendar los siete títulos publicados de la colección Resident Evil. Código Verónica, Némesis, Inframundo, La ciudad de los muertos, La ensenada Calibán, La conspiración Umbrella y Hora Cero. Estos son los siete títulos de la colección. Unas novelas muy entretenidas, con muchos detalles cinematográficos y mucha acción en el que un grupo de héroes, algunos por vocación y la mayoría por necesidad tendrá que sobrevivir a un brote de un virus que ha convertido a la mayor parte de una pequeña ciudad norteamericana en sanguinarios asesinos capaces de comer a cualquiera que pillen por delante.

La compañía farmacéutica Umbrella es la que está detrás de este brote accidental ¿o es una prueba más de sus científicos sin escrúpulos? No lo sabremos hasta el final e incluso entonces nos preguntaremos el por qué de tanta destrucción y tanto dolor. Los miembros de un agencia paramilitar contratada para averiguar qué ha sucedido serán los únicos que puedan luchar contra una plaga tan mortífera como aterradora. Los Stars serán los que procuren proteger a la humanidad no sólo de esta plaga desatada en una ciudad cerrada a cal y canto, sino de una expansión a escala mundial capaz de acabar con la humanidad tal y como la conocemos.

Una aparente colección poco ambiciosa que critica el egoísmo humano en todos los sentidos y ensalza el compañerismo y la amistad por encima de cualquier otra cosa. Acción sin límites, aventura, misterios y enigmas a montones y un ambiente oscuro que nos acompañará durante toda la serie hacen de Resident Evil, de Timun Mas una colección a recomendar desde nuestra sección fantástica.

Y antes de que se acabe el mundo os cuento que en Scyla ya tenéis disponibles las bases para la edición del Premio Minotauro del 2010. El concurso de literatura fantástica, ciencia ficción y terror mejor dotado económicamente en castellano, con 10.000 euros. La admisión de originales se cerrará el 5 de noviembre del año 2009. El fallo del jurado se hará público durante el primer trimestre del año 2010. El ganador de la edición de este año fue Fernando J. López del Oso, con su novela "El templo de la Luna".

Hombre, si el mundo no se acaba antes, 10.000 euros no están nada mal, ¿verdad?

Bueno, me despido por esta semana, no sin antes deciros que estoy leyendo otra catastrófica novela que nos amenaza con destruir de una vez por todas. Infected, de Minotauro.

Adios. Por cierto, una cosa, si os topáis por casualidad con un zombi... en fin, no tratéis de dialogar y si podéis, disparad a la cabeza.




2 comentarios :

Charo dijo...

No me gustan los zombies, ni los vampiros, ni los hombres lobo y es porque cuando era pequeña le robaba a mis hermanos mayores cómics de terror y como leía todo lo que caía en mis manos me pasaba las noches con tremendas pesadillas. Desde entonces no puedo ver películas de terror ni siquiera leer novelas y mucho menos videojuegos. La curiosidad mató al gato, que dicen. Auqnue, te digo una cosa, nunca más cierta, la realidad siempre supera a la ficción.

Saludos

Javi dijo...

A mí me encantan este tipo de pelis, sobretodo el momento cumbre, justo cuando comienza la infección y todo es desorden y caos por todas partes, después, a medida que trascurre la historia me voy agobiando... por eso pienso que preferiría morir al principio de un hecho así, en fin, me encantan las pelis de zombies, pero luego me paso diez o doce días saliendo con precaución a la calle y cerrando todas las puertas con llave...

supongo que soy un poco masoca...