27 de agosto de 2009

Corazón de Tinta

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Buenas tardes exploradores del Bosque ¿cómo estáis? Seguro que todos bien y disfrutando de uno de los mejores programas sobre libros y escritores de toda la radiodifusión española ¿verdad? Pues bien, espero contribuir con mi granito de arena a que sigáis disfrutando con el programa, así que vamos a visitar las páginas de un nuevo libro de literatura fantástica, para que engordéis vuestras estanterías y para que os decidáis a embarcaros en una de esas lecturas que dicen que son infantiles y juveniles, pero que yo no me canso de recomendar a todo el mundo. Hoy tengo en mis manos el voluminoso primer tomo de la trilogía del Mundo de Tinta, escrita por la autora alemana Cornelia Funke. Así que hoy, en la sección fantástica de El bosque de las palabras, hablaremos de Corazón de Tinta.

¿Alguna vez habéis pensado que un personaje está tan bien trazado por el autor que se hace casi visible ante nuestros ojos? ¿Habéis mirado hacia atrás con un ligero resquemor cuando en cierto pasaje el asesino se sitúa a la espalda del protagonista de turno? ¿Habéis imaginado qué podría ocurrir si un personaje literario saliese de su historia y llegase a la nuestra? O peor aún… ¿si pudieseis recalar en uno de esos mundos que componen la literatura mundial? Pues Cornelia Funke sí que lo hace y al narrarlo consigue que lo pensemos nosotros. Esta ilustradora licenciada en bellas artes y escritora de multitud de cuentos infantiles logró con Corazón de Tinta llegar a decenas de países y vender más de cuatro millones de libros, llegando a los trece millones si reunimos en la cuenta las dos continuaciones de este libro fantástico que suena ya a clásico del género, Sangre de Tinta y Muerte de Tinta.

Y es que lo que nos ofrece Corazón de Tinta es algo que a cualquier lector compulsivo le tiene que sonar de maravilla… si no se tiene la suficiente idea de cómo pueden llegar a ser en la realidad los personajes que tanto nos gustan en la ficción. Ser capaces de extraer personajes, animales u objetos de los libros sólo leyendo en voz alta algún párrafo en el que se encuentren. Una idea de lo más original que ha cautivado a millones de lectores en todo el mundo. La escritora alemana además puebla toda la historia de un amor incondicional por los libros y por los cuentos infantiles, usando personajes y referencias de todos los tiempos. Peter Pan, Las mil y una noches, El señor de los Anillos, Tom Sawyer… son algunos de los libros y cuentos que se enumeran entre las páginas de un libro divertido a pesar de su grosor e inocente a pesar de su oscuridad.

Mortimer y Meggie, los dos protagonistas principales de la novela, padre e hija, viven solos y en continuo movimiento desde hace más de nueve años, Meggie no sabe a qué se debe esa forma de vida, pero su amor por su padre y por el trabajo de éste hace que a sus doce años apenas se haga preguntas al respecto. Mortimer o Mo, como le llama su hija, es un médico de libros, un encuadernador capaz de restaurar cualquier libro en mal estado, cambiando tapas y cosidos a través de sus viajes y ocultando a su hija un secreto que muy pronto veremos en acción.

La vida de padre e hija transcurre en aparente tranquilidad hasta que son descubiertos por Dedo Polvoriento, un personaje misterioso y extraño que convence a Mo de irse de la casa en la que viven en ese instante y buscar un escondite mejor. Asustado, el padre de Meggie hace las maletas y pide a su hija que haga la suya, sin olvidar una caja de madera en la que la niña tiene sus libros favoritos. Para que os hagáis una idea, en este libro, una niña de doce años es una lectora habitual que ha leído Peter Pan cinco veces y que ya ha visitado la Tierra Media de Tolkien al leer El Señor de los Anillos y el Hobbit.
En su huida llegarán a casa de la tía de la madre desaparecida de Meggie, Elinor, poseedora de una mansión atestada de miles de libros y con una biblioteca en la que se guardan incunables de valor incalculable.

Así comienza Corazón de Tinta, una bonita historia de aventuras alrededor de páginas escritas, libros leídos en voz alta y personajes de ficción arrancados de su mundo y traídos a la realidad, aunque algunos de ellos no se tomen demasiado bien el cambio y añoren profundamente su hogar, ese que está recogido en los renglones de un libro.

Corazón de tinta es un libro para todas las edades, aunque yo recomendaría que se leyese a partir de los doce o trece años. La verdad es que es muy divertido el juego que se trae con la ida y venida de personajes ficticios e incluso con la figura del escritor, figura con la que juega y a la que uno no sabe muy bien si critica o elogia, aunque siendo del oficio, no me extraña que muestre al escritor en cuestión como una persona normal con rasgos de niño travieso. Cada capítulo comienza con una cita de un libro infantil o juvenil relacionada con lo que va a pasar, recordándonos pasajes de esos clásicos de siempre, como Jim Botton y Lucas el Maquinista, por ejemplo.

Hace poco se ha estrenado en España una adaptación del libro en nuestros cines y os puedo decir después de verla que no está mal, es una película divertida y de entretenimiento, aunque falte demasiado al texto original para mi gusto y carezca de las profundidades psicológicas que esconden las palabras impresas del libro. Unas profundidades que no son descritas en sí mismas pero que se dejan ver casi a simple vista.

Podría ser muy divertido poder extraer de un libro a quien quisieras con sólo leer en voz alta, pero podría haber consecuencias imprevistas. Por cierto ¿cuánto hace que no lees en voz alta? Cornelia parece añorar la lectura en voz alta de los libros, a mí me gusta hacerlo y sé que no soy capaz de sacar a nadie de entre sus hojas, si vas a probar, ten cuidado.

Os recomiendo a todos Corazón de Tinta, de Cornelia Funke, editado en España por Ediciones Siruela, quizás un libro que sea un bonito homenaje a otro libro dentro de otro libro, como éste, La Historia Interminable. Hasta la semana que viene.