14 de octubre de 2009

La Biblioteca Secreta

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Buenas tardes a todos, Francisco y amigos oyentes, como siempre espero que hayáis pasado una semana buenísima y que la que estamos empezando sea todavía mejor que la pasada, ya sabéis todos que empieza aquí la Sección Fantástica de El Bosque de las Palabras.

Esta semana la empecé muy preocupado, porque estoy leyendo libros que no son de literatura fantástica y claro, no he tenido tiempo de leer un libro que recomendaros, si acaso un par de Cuentos del Lobo Blanco, una antología de relatos dedicados al antihéroe fantástico Elric de Melniboné, creado por Michael Moorcock, un personaje de lo más inquietante del que ya os hablaré cuando me haya leído la antología completa, pero que ya os anticipo que no es el típico al que estamos acostumbrados los lectores de fantasía, sino algo que va más allá. En la introducción de la antología, el propio Michael Moorcock nos cuenta que creó a Elric cansado de novelas como El señor de los Anillos, Las crónicas de Narnia y cosas así, asemejándose su literatura mucho más a Robert E. Howard, creador del mítico Conan el Bárbaro, o a la filosofía de las revistas Pulp, donde se publicaron en un principio muchos de estos relatos fantásticos. 24 relatos de los que espero poder ir hablándoos poco a poco y que sin duda nos harán también acercarnos a la saga protagonizada por Elric de Melniboné y su Portadora de Tormentas, una espada mágica ansiosa de almas que devorar.

Bien, así que ahí estaba yo, delante de mi portátil y sin saber qué contaros esta semana y de pronto mi mirada se escabulló de la pantalla en blanco y me topé con los lomos en tono grana de una colección que compré y leí hace unos cuatro años y que la editorial que la publicaba cortó en el tercer volumen, supongo que por falta de ventas. Se trata de Leyendas de Fantasía, publicada por Ediciones B y que eran miradas y nuevos enfoques al paso de la Nada por tierras fantásticas.

Seguro que muchos de vosotros recordaréis que en mi primera intervención en El Bosque de las Palabras comenté que mi libro favorito era La Historia Interminable y que gracias a esa novela publicada por el alemán Michael Ende me aficioné a la lectura y a la literatura fantástica, también comenté y recomendé el libro en cuestión, por supuesto. Así que, era imposible que pasara por alto la lectura de esas historias que serían contadas en otra ocasión, ¿verdad?

Hay personajes, frases y entornos que permanecen indelebles en nuestra memoria durante toda la vida, sobretodo en cuestiones relacionadas con nuestra niñez o nuestra adolescencia. La Historia Interminable es la primera lectura seria de muchos niños y adolescentes de todo el mundo y sus personajes forman parte del imaginario colectivo de muchas generaciones desde su publicación. Seguro que cuando antes he hablado de la Nada, todos habéis pensado automáticamente en la historia de Ende y estoy seguro que nadie que haya leído la novela podrá olvidar nunca la frase “pero ésa es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión” ¿me equivoco?

Creo que no y también supongo que todos los que la hayan leído recordarán las palabras que había que leer con un espejo con las que comenzaba la historia. Karl Konrad Koreander, escritas en una puerta de cristal que Bastian traspasaba, accediendo a una librería de viejo muy especial, regentada por un anciano librero tan especial o más que su propia librería atestada de ejemplares y que ponía en bandeja al muchacho la adquisición de ese libro tan especial que estaba leyendo y que de modo tan oportuno dejaba al alcance de nuestro joven lector.
Ahora es otro alemán, Ralf Isau, escritor de literatura fantástica y apasionado de La historia interminable quien, basándose en la novela de su compatriota, recrea el modo en el que un joven bibliotecario, simpático e inseguro, acaba regentando la librería de viejo más famosa de todo el mundo literario, en un libro en el que los libros son protagonistas, La Biblioteca Secreta.

Sin trabajo y casi por casualidad, el joven Koreander se topa con la librería del extraño Tadeo Tillman Truzt. A pesar de lo que pueda parecer, el joven bibliotecario se siente seguro y confiado entre los miles de volúmenes que repletan la librería y los interminables pasillos, que parecen crecer y decrecer a capricho. Allí aprende mucho sobre libros, hasta que un día el viejo Tadeo desaparece. Entonces Karl se adentra en las habitaciones traseras de la librería y de pronto se da cuenta de que ya no está en su mundo, sino en Fantasía.

Allí, descubrirá que la terrible Xayide está a punto de encerrar a la Emperatriz Infantil en las mazmorras de la Torre Negra de Marfil para que la Nada campe a sus anchas y devore todo a su paso. Así que, un joven repleto de inseguridades y cuya vida siempre se ha limitado a los estudios y las lecturas, acabará teniendo que convertirse en un héroe, muy a su pesar.

Un libro que recordará en momentos la magia impresa en las páginas tintadas a dos colores de La historia interminable y que nos muestra esa fantasía más inocente que nos presentaba Ende en su novela más conocida. La biblioteca secreta convierte a los propios libros en protagonistas de una aventura en la que el librero más conocido de la historia tendrá que hacer las veces de héroe y comprender por qué es tan importante salvaguardar el país de los fantasios.

Os recomiendo La biblioteca secreta, de Ralf Isau y os aseguro que disfrutaréis de su lectura. No es una novela de batallas sangrientas, héroes musculosos o gigantescos dragones, pero os va a encantar, seguro. Y a aquellos que en su día leyeron La historia interminable les va a hacer rememorar muchos momentos de su juventud.

Y bueno, espero haber leído para la semana que viene alguno de estos Cuentos del Lobo Blanco, aunque como os he dicho Leyendas de Fantasía se componía de tres volúmenes y leí los tres. Si a alguien le pica la curiosidad, los otros dos títulos son Secretos de Nazagur y El rey de los bufones. Ya os hablaré de ellos, porque también son libros más que divertidos que nos cuentan esas historias que Ende nos regaló a todos sus lectores. Porque yo me pregunto ¿cuántos escritores no decidieron escribir tras leer su famosa frase que invitaba a imaginar historias paralelas a la vivida por Bastian Y Atreyu? Estoy seguro de que muchos, pero totalmente convencido de que al menos uno sí que lo hizo.

Bueno y si alguien me quiere recomendar algún libro a mí, o queréis que lea alguno en especial o hacer algún comentario, ya sabéis javienci@hotmail.com.


Hasta la semana que viene.