5 de octubre de 2009

Pillage, la maldición del dragón

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Hola a todos, queridos oyentes de El Bosque de las Palabras, ¿me echabais de menos? La verdad es que a mí no lo sé, pero estoy seguro de que sí que estabais deseando regresar a esos mundos fantásticos que andan desperdigados por el mundo y de los que procuramos dar buena cuenta en esta sección del programa, así que durante unos minutillos os voy a pedir que me acompañéis a una nueva aventura a través de la imaginación de un buscador de mundos y criaturas imposibles, vamos a viajar a la sección fantástica de El bosque de las Palabras.

Y hoy no nos vamos a ir demasiado lejos. No salimos de la tierra y no nos vamos a la edad media o a un futuro apocalíptico, no, nos vamos a quedar en la actualidad, más concretamente en un instituto situado en una ciudad normal, donde no ocurre nada fuera de lo normal y en la que conoceremos a Beck, un chico conflictivo que comete mil y una trastadas allá donde va y que convive como puede con su madre, que está un poco loca. Beck no es capaz de llevarse bien con nadie y va dando tumbos de pueblo en pueblo y ciudad en ciudad hasta que un día, tras caer del techo de una clase de gimnasia y destrozar el sistema de ventilación de un colegio al que lleva yendo sólo unos días, escucha la noticia de la muerte de su madre.

Sin ser capaz de percatarse del todo de lo que eso significa y aún con las lágrimas luchando por salir a través de sus ojos, Beck recibe la noticia de que un pariente rico, que vive en un lugar muy lejano, reclama su presencia y tutoría. Es entonces cuando empieza esta novela fantástica para adolescentes en la que Beck descubrirá que tener una madre loca y ser algo difícil para con los profesores y alumnos no es la única de sus rarezas.

Así comienza Pillage, la maldición del dragón, publicada por Vía Magna y escrita por Obert Skye, un escritor de literatura juvenil bastante premiado, sobre todo por su serie de libros Leven Thumps y que viaja a través del mundo inculcando a los más jóvenes la pasión por la lectura.

La verdad es que aunque me lo he pasado muy bien leyendo Pillage es un libro recomendable para chicos y chicas a partir de los trece o catorce años, a los adultos se nos puede quedar algo cojo en ciertas partes, aunque si eres un asiduo a la literatura fantástica y no pones reparos a ciertas cosas te lo puedes pasar muy bien en la piel de Beck, porque el libro está escrito en primera persona en muchas partes y se lee desde el punto de vista de este pobre niño conflictivo que de un día para otro pasa de no tener un euro en el bolsillo y tener que buscarse las mañas para subsistir a vivir en la mansión gigantesca y misteriosa de un tío rico en la que tres personas hacen todo por él, y en la que se estaría de miedo si no fuera porque no hay televisión.

Una disputa en su primer día de instituto en el pueblo nuevo nos enseñará a Beck y a nosotros que todo es aún más raro todavía, porque tras una discusión con el matón del cole, una planta trepadora da una paliza al matón de turno y a sus amigotes.

Beck, cuyo tío vive en la última planta de una mansión de seis plantas de la que nunca baja, no tiene a quien contar esas cosas excepto a sus dos nuevos amigos. Una chica con la que coincidió en el viaje de llegada a Kingsplot y que empieza a convertirse en un molesto nudo en el estómago cada vez que la recuerda y al amigo que ha ayudado en el instituto de los matones y que curiosamente vive muy cerca de la mansión.

Pronto, los tres amigos y a pesar de la orden expresa de no visitar la parte trasera de la mansión, en la que crece un espeso bosque, se toparán con un misterioso muro que ostenta un extraño cartel en el que se puede leer INVERNADERO.

Intrigados, los tres amigos procurarán por todos los medios trepar el gigantesco muro. Claro, yo no os voy a contar cómo lo atraviesan ni qué se encuentran en ese raro invernadero, pero sí que os invito a visitar los entresijos de esta divertida novela de fantasía en la que Beck aprenderá que le basta un simple deseo para hacer que las plantas crezcan y crezcan a su voluntad y todo lo que él quiera.

Pillage, la maldición del dragón es un libro que os recomiendo desde mi atalaya en el Bosque de las palabras, sobre todo si sois de esos a los que os gusta adentraros en las intrigas juveniles y los misterios de mansiones gigantescas y bosques impenetrables. Si no es así pero tenéis cerca un adolescente con ganas de pasar un buen rato con una lectura, no lo dudéis. Pillage, la maldición del dragón es una apuesta segura.

Y os dejo ya por esta semana, recomendándoos de paso Una (estupenda) historia de dragones y princesas (...más o menos), de Jordi Sierra i Fabra, un cuento o una novela corta en la que un escritor procura escribir una historia clásica de fantasía, con dragones, princesas y caballeros de fondo y se encuentra con la reticencia de su propia conciencia. Es para gente joven también, aunque como os he dicho antes con Pillage, depende de lo jóvenes que os sintáis vosotros.

El libro está publicado por Alfaguara y es muy divertido. Por cierto, con este libro me ha pasado al revés de lo que suele ocurrir siempre, uno suele escribir como alguien que le gusta como escribe. Sin embargo, con una (estupenda) historia de dragones y princesas (…más o menos) me ha ocurrido algo muy extraño, me he encontrado con ciertos párrafos y detalles que parecía extraídos de un libro mío, sólo faltaba que el caballo que aparece en la historia de Jordi se pusiese a hablar como lo hace Viento en mi Caballero Andante al final del libro.

Con estas dos recomendaciones os dejo por esta semana, hasta el martes que viene.










2 comentarios :

mir dijo...

eres un gran escritor.

Javi dijo...

Vaya... no sé qué decir... muchas gracias.