18 de diciembre de 2009

El ratoncito que quería tocar la luna

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Hubo un día un ratoncito
que quiso tocar la luna,
pero no sabía cómo hacerlo
y lo deseaba con premura,
así que le preguntó a Don Búho
marido de Doña Lechuza
y el Señor Búho le dijo
que no habría forma alguna
que un ratón no tiene alas
y que, sin ellas,
nunca podría tocarla,
porque sin alas no se puede volar
y sin volar era imposible
que un ratón la luna pudiese tocar.

Y el ratón se puso triste
y se puso a sollozar
y le oyó el hada del bosque
y le preguntó por qué lloraba
y el ratoncito, lloroso, le contó qué le pasaba,
nunca podría volar
porque no tenía dos alas.

El hada quiso saber
por qué un ratón quería dos alas
y el ratón le contó que
tocar la luna anhelaba.
El hada sonrió dichosa
y arrugó la naricilla
obrando en el ratón su magia
girando así su varita.

Hoy, en noches de luna llena
y de cielos estrellados,
cuando hasta los búhos duermen
y los lobos se han callado
los revoltosos murciélagos
juguetean con las hadas

¿Y sabes qué son los murciélagos?
Son ratoncitos con dos alas.



8 de diciembre de 2009

No, no os creáis que me he metido a poeta infantil, pero se nos ocurrió un cuento a Moisés y a mí sobre un ratoncito que quería llegar a la luna y lloraba porque no tenía alas para poder volar hasta ella, en fin... que después lo retoqué un poquito y escribí este poemilla infantil (también tengo cuento adjunto, que subiré otro día).

Espero que os guste, aunque sea un poquito, a Moisés le encanta (aunque, claro, él tiene dos años y unos meses...)