18 de enero de 2010

La Noche del Cetrero 3

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-Corre –dijo el monarca- corre a esconderte en tu oscura iglesia, sabandija. Creo –siguió hablando, aunque esta vez dirigiéndose al joven halconero- que te acabas de ganar un peligroso enemigo jovencito, no creo que al bueno de Ladruat se le olvide nunca tu rostro, lo siento, no he podido contenerme, llevaba meses deseando hacer esto, pero no ha sido hoy, que está todo ya perdido, que me he atrevido a hacerlo realmente.

-Pero señor… yo no he hecho…

-Ya, ya sé que tú no has hecho ni dicho nada, pero ese monje se ha marchado corriendo y con el rabo entre las piernas, creo que nadie le había humillado nunca así, ni creo que lo haga nadie en el futuro… -el monarca esbozó una mueca que pretendía ser una sonrisa- y tú has sido testigo. No, ten por seguro que Ladruat te recordará siempre.