21 de enero de 2010

La Noche del Cetrero 5

-Esta vez no estaba seguro de que volvieses con vida amigo mío.

-Ya sabes cómo soy –dijo Rigrard haciendo un guiño y esbozando una muy leve sonrisa, no eran tiempos para sonreír- me gusta aguardar al final de la batalla, sabes que no dejo atrás nunca a ninguno de mis guerreros mientras continúan con vida.

-Lo sé amigo, lo sé, ¿hemos sufrido muchas pérdidas?

El rostro del guerrero se ensombreció y para Roland fue como verle envejecer cien años en apenas un segundo, por un momento, el porte marcial de Rigrard desapareció, dejando en su lugar sólo un hombre entristecido.

-Perder un solo caballero frente a esos monstruos ya es doloroso y un precio demasiado grande por nuestro valor, pero me temo que antes de que caiga la noche de mañana serán muchos los caballeros que partan a Lumes, donde combatirán por siempre por el bien de este mundo.

-Espero que tu hermano no te oiga decir eso, te quemaría por hereje y por pagano…

-Lo sé y no me lo escuchará decir jamás, aunque sabe tan bien como yo en lo que creo. Por cierto Oerges, ¿qué le has dicho? Me he cruzado con él al entrar en el castillo y apenas me ha saludado.

-Le he dicho lo que opino sobre sus ideas para acabar por los Drauks…