9 de febrero de 2010

Su tabaco, gracias

No soy de esa clase de personas que parecen enfadadas con el mundo y siempre encuentran una excusa para protestar por lo que sea, nunca me ha molestado que se fumase donde yo estaba y bueno, me he tragado el humo en conversaciones de amigos, en bares y restaurantes, incluso en el fútbol sin chistar, de puros, porros y cigarros. Nunca me he quejado más allá de un "¿por favor, podrías echar el humo para otro lado en vez de a mi cara?"

Tampoco soy fumador, creo que en toda mi vida habré fumado dos cigarros en un par de bodas en las que estaba algo más contento de lo habitual y un intento de un puro en la boda de mi prima con el que lo único que conseguí fue masticar tabado durante el resto de la noche, por meterme en menesteres que no van conmigo. Nunca sentí la necesidad de reafirmarme chupando de un papel relleno de nicotina que se consumía en unos minutos, no supe o no quise creer que fuera en eso en lo que consistía el hacerse mayor... mis amigos y amigas me aceptaron como era (para bien o para mal) sin necesidad de gastarme pasta en un objeto que siempre creí que era dañino para mi salud.

Ya he dicho que nunca he protestado por el tabaco fumado en mi compañía, a excepción de dos lugares para mí sagrados: mi casa y mi coche (o furgoneta, cuando la uso, que es casi todos los días), no consiento que se fume allí, y ya lo siento, porque a mi casa las visitas fumadoras suelen dejar de ir en dos días, será que no les importa demasiado el visitarme...

Pero el otro día ya sí tuve que protestar, fue el colmo. Me llamaron insolidario porque no quise firmar un papel en el que se protestaba contra la nueva ley anti tabaco que quiere promulgar el que no se fume en lugares públicos. A mí, me llamaron egoísta por no comprender que sin un cigarrito no se disfruta de una buena cena o de un café, y claro, ya está bien de tanta gilipollez. Yo soy un insolidario sí, pero no lo son los que se fuman los cigarros a mi lado mientras desayuno y me "invitan" a su humo diario mientras leo el periódico (el otro día, en lo que te tomaba un café, me "fumé" tres cigarritos muy ricos en la barra del bar)... ¿qué pasa? ¿Voy a tener que dejar de tomar mi café para ser solidario? ¿Voy a tener que dar las gracias a los fumadores por la peste que destila mi ropa (y yo mismo) cada vez que entro en un bar, pub o similar en el que no haya una buena ventilazión? ¡Seré insolidario y egoísta!

Yo no sé si sentará mejor la comida con un cigarro, no sé si después de echar un polvo el fumar relaja, tampoco sé si el café tiene un regusto más amargo cuando se acompaña de un tubo de papel relleno de tabaco y "condimentos"... ¡ni falta que me hace, joder! ¡Ya está bien! Que los fumadores dejen de hacerse las víctimas de una vez, los insolidarios no somos los que no fumamos y aguantamos sin protestar que se fume en nuestra presencia, o al menos eso es lo que creo yo. Será que soy un tío raro.

2 comentarios :

Laura Pollo García dijo...

Pues sí, ya vale. En Noruega está prohibido fumar en lugares públicos, están a temperaturas que aquí ni imaginamos y nadie se queja, se toman su copa, salen a la calle, se fuman su cigarro y vuelven a entrar, ellos contentos y yo no tenía que bucear entre bocanadas de humo buscando oxígeno. Algunos olvidan que sus derechos acaban donde empiezan los derechos de los demás.

Salvador dijo...

Compadre eres un crack, todo un genio de las palabras, si señor, has resumido todo lo que pienso perfectamente.
La verdad es que el mundo parece estar así de mal, hemos perdido el norte, parece que ahora la culpa no es del que apuñala si no del que es apuñalado por cruzarse en su camino.
Yo tmp firmaría ese papel, y desde luego tb hubiera entrado en cólera si encima soy el malo de la película. La verdad es que yo ni siquiera he llegado a probar nada de eso en toda mi vida, ni bodas ni nada, ni pienso probarlo.

Saludos!!