2 de julio de 2010

Una nueva iniciativa


Siempre les estoy dando la plasta a los niños que tengo cerca con eso de leer y de escribir y ahora, en verano, tienen demasiado tiempo libre (que tampoco está nada mal, conste), hablando con algunas madres he pensado que podía resultar interesante el formar un grupito de jóvenes lectores/escritores y qué mejor manera de atraerlos a la lectura que a través de sus propios cuentos.

Es un experimento con el que, principalmente, espero divertirme mucho, imaginaremos nuestros propios personajes, escribiremos nuestras historias y las leeremos en voz alta para que todos opinemos sobre ellas (nada que no hagan otros grupos de escritura, pero con una salvedad más que evidente, aquí ningún alumno pasará de los 12 años... un experimento en toda regla, a ver cuántos se terminan aburriendo y cuantos llegan hasta el final junto a sus cuentos).

Las "clases" se impartirán en el cesped de una piscina, cobijados por la sombra de los chopos y las encinas, rodeados de ardillas, gorriones, rabilargos, palomas... ¿cómo no van a salir los cuentos?

Además, todos los participantes acabarán este taller escribiendo un cuento para el concurso literario anual "Cuentos para leer debajo de una encina", que todos los años termina publicando un libro con los concursantes, así que, al menos, uno de sus cuentos estará recogido en una antología de cuentos infantiles.

¿No parece divertido? Y sí, voy a cobrar por hacerlo, pero es que después de muchos años trabajando con peques me he dado cuenta de que los padres reaccionan mucho mejor cuando pagan algo que cuando es gratis, no sé qué mecanismos se desarrollan en los cerebros para que esto ocurra, pero es la cruda realidad.

Os iremos contando cómo va la cosa.