21 de octubre de 2010

Un mal día


Aquel día me levanté furioso con el mundo, estaba harto de la estupidez de las personas, así que chasqueé los dedos y lo destruí. Al llegar la noche estaba aburrido en la nada y me dio por hacer otro... ¿sabéis eso que dicen de que las segundas partes nunca son buenas? Pues eso, pero ya ni me molesto en destruirlo, que... se maten entre ellos.

Dios.