23 de diciembre de 2010

Casualidad en la Niebla

De repente, la emisión se pobló de interferencias. Solté un reniego y escupí mi mal humor en el interior de mi coche, la niebla y la noche me envolvían, impidiéndome ver más allá de veinte metros. Tras una curva que intuí gracias a la línea continua de la calzada, los faros iluminaron un poste con la información de la carretera por la que circulaba, si es que la Z-499 podía denominarse carretera...

Sin dejar de renegar ni de acordarme de todos los muertos de los encargados del mantenimiento de la carretera por la que circulaba, giré el sintonizador manual del radiocasette, procurando mantener la atención en la carretera, hasta dar con una emisora que se pudiese escuchar con claridad, por raro que fuese aquello solo pude dar con una emisora en condiciones...

La emisión hablaba de un terrible accidente con un muerto que había agonizado durante varias horas antes de morir, ya que la niebla había impedido que nadie viese el coche empotrado contra un árbol. La causa del accidente había sido un despiste del conductor... al escuchar el nombre de la carretera me quedé mirando fijamente la radio y no vi la llegada de la curva por la que me salí. Antes de estrellarme, el altavoz indicó el punto kilométrico 51 de la Z-499...