#MalditaGuerra

Porque la Guerra es una mierda, se mire como se mire

"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

Microrrelatos en 3 Capítulos

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La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

25 de octubre de 2010

Hoy te escribo sin razones...


Hoy me apetece escribirte aunque no tenga razón alguna para hacerlo ni apenas nada que contarte. Sólo quiero saberte ahí, en las lagunas desiertas de mi memoria, cobijada entre la hierba de mis praderas de colores, aguardándome. Adivinarte, como si pudiese modelarte sólo con pensarte entre mis brazos y crearte de la nada o traerte a mí con un suspiro enmudecido y amarte para siempre y besarte. Crearte de una hoja en blanco con mi pluma y saber que nunca estarás demasiado lejos, pues bastará una simple frase para hacerte regresar. Una palabra sola. Me basta con eso, con saber que estás cerca, aunque sea en el recuerdo, aunque sea imaginada, aunque no seas más real que mis anhelos más idiotas. Puede que te rías de estas palabras, al leerlas, que te haga enojar o te diviertan, pero el mero hecho de evocarte me hace pensar que estás aquí, a mi lado, en este instante, aunque te sepa bien lejos y para siempre perdida en el desierto de mis indecisiones.

Hoy me apetece escribirte, sin más. Sólo escribirte para no contarte nada, sólo teclearte estas palabras que se perderán en el viento, como terminan perdiéndose los vapores acuosos incapaces de formar nebulosas agrupadas en el cielo, como terminan perdidas las gotas de las nubes caídas sobre el mar. Me gustaría poder contarte algo, explicarme, gritar razones a mis congojas inventadas, pedirte una palabra necesaria, una condena, lo que fuera con tal de no callarme siempre, de no esconderme, de no ser piedra en la montaña, de no ser nada.

A veces la congoja me sonroja y me hace pensar que soy valiente, me incita a llamarte a voz en grito y a pedirte que te vengas a mi lado para siempre. A veces me siento poderoso y gigante y huracán y tormenta y certeza y garra, pero siempre regreso a mi presente y me hago pequeño y melindroso y poco a poco me encojo hasta ser poco más que nada. Siento en mí una fuerza que no comprendo y que soy incapaz de soportar y que se pierde siempre en los rincones, que se marcha. Y me escurro entre mis propias manos, como agua.

El otoño se acerca, lo presiento y sé que mi primavera no ha sido esplendorosa y sigo como siempre, sin llegar a decirte nada. No te grito, no te llamo en el silencio donde nadie pueda oírme más que tú, no te dibujo aquí, a mi lado, con palabras. Temo incluso lo que escribo, lo que hago, lo que pienso. Temo ser más de lo que digo y lo que hago, temo ser más de lo que temo.

Y sólo a veces, cuando olvido el miedo a la batalla, cuando mi mano se siente firme entre temblores, cuando mi voz no se retiene en mi garganta, sólo a veces, me atrevo a gritar que ya eres mía y a pintarte en mis azules, te tecleo sin borrones y sin pensar en el vacío bajo mis pies. Esas veces te encuentro, musa extraña, desconocida aunque te sepa rondando siempre mis amagos y al hacerlo te sé perfecta, amiga, extraña y te modelo entre mis brazos y te beso y te conviertes en un caudal profundo entre mis dedos que se derrama en mis escritos y se queda impregnando mi mundo sin notarlo y no se borra y no se olvida.

Siempre estás ahí, musa incierta, batalladora, frágil, aunque te vistas con pieles de guerra y te pintes con carnes de batalla. Siempre estás ahí y aunque te venza hoy y te destierre, sé que, como siempre, volverás a venir mañana. Como una melodía que nunca se olvida...

Un hombre especial



No era un fantasma quien surgió entre la niebla, era Walter y como siempre sucedía le seguí hasta el tugurio acostumbrado, sin importar de dónde venía, obviando el olor a colonia de otra o su tosco saludo, todo el mundo seguía a Walter y yo no era una excepción.

Pidió su bebida sin levantar la voz a pesar del tumulto, el camarero acudió solícito, como si su voz fuese una alarma que anunciara una cita ineludible. Walter era especial, se le podía atribuir casi cualquier atributo interesante. Siempre bebía ginebra, con una ligera pizca de limón para amargar su sabor seco y distante.

Lo que Walter no sabía era que, mientras él dedicaba las veinticuatro horas del día a desentrañar los casos más grotescos y a investigar los peores crímenes, a ser especial e interesante, el que terminaba calentando mi cama vacía era el camarero que le servía dócilmente su ginebra con un ligero toque de limón.

22 de octubre de 2010

El Mago del Viento

Para leer “El mago del viento”, de Vauro Senesi, publicado por Ediciones Ámbar hay que estar preparado, pues se trata de una lectura bastante amarga y realista de una targedia que aún nos sacude hoy día y nos salpica a todo el mundo, aunque no lo queramos ver.

En un Irak a punto de ser tomado por las fuerzas de EEUU, dos miradas se cruzan en una de las calles de Bagdad. Una es la de Méndez, un soldado mexicano alistado a las tropas estadounidenses a los mandos de una metralleta situada en uno de esos poderosos carros blindados que pudimos ver en directo por la tele, atravesando las calles irakíes; la otra mirada pertenece a Fahim, un irakí capaz de ver a través de los ojos de las palomas. La novela se centra en la vida de Fahim, cuya sordera infantil causará la decadencia de toda su familia y que nos será contada como un fiel reflejo de la cuesta debajo de un país sumido en una guerra tras otra y en continua decadencia. En el mago del viento veremos morir lentamente a una familia feliz y seremos fieles de la extraña mezcla que se da en estos mágicos países musulmanes, donde se puede mezclar la mística y la sensibilidad con lo cotidiano de una manera terrible, inmensa y desgarradora.

Vauro Senesi es un conocido periodista y dibujante italiano, bastante conflictivo e irreverente, miembro del partido comunista y habitual de los medios de comunicación de Italia. Fue enviado especial durante la última guerra de Irak y allí conoció a uno de los personajes secundarios que fecundan esta novela. Además de este "El Mago del Viento", Vauro es autor de “El niño que no sabía soñar”

Las novelas me suelen durar dos o tres días, pero esta me ha durado bastante más, no es una novela especialmente dura si uno está habituado a los telediarios, pero es áspera y difícil de leer. No olvidéis que vamos viendo el desmembrar paulatino de una familia. Una familia bastante occidental para habitar en un país árabe, quizás en equidad con lo que era Irak en comparación con otros países árabes, un lugar casi occidentalizado y de práticas religiosas y soliales algo más abiertas que en el resto de países de la zona. Pero al igual que pasó con Irak, la familia de Fahim verá cómo sus raíces se resquebrajan poco a poco y se adentran en una espiral destructiva imposible de detener.

Una novela áspera e incómoda que no será fácil de olvidar y que incluye entre su amarga trama algunos retazos mágicos que lograrán atraer la atención de los lectores y que nos arrancarán alguna tímida sonrisa. Una novela que nos puede ayudar a entender cómo era Irak y sus gentes antes de las continuas guerras que se sucedieron por allá en los últimos veinte años.

Me ha costado terminar con sus 300 páginas, pero puedo afirmar que es una novela digna de ser leía y que sirve para apoyar todo lo que sabemos de esas guerras irakíes tan estupendamente documentadas y ponernos por fin en la piel de las verdaderas víctimas de Saddam y los dos Bush, los inocentes habitantes de a pie.

Si tenéis la oportunidad de leer este libro hacedlo, no lo dudéis y haced como Vauro, recordar a la niña con la que su protagonistas se encuentra al final de la novela y desead como hacen ellos dos que siga viva y feliz por las calles de Irak. Después de leer este libro veréis Irak de otra manera.

Crimen en Directo

Os puedo asegurar que con "Crimen en directo" me desvirgo en cuanto a novela nórdica de misterio se refiere, es mi primera vez y bueno, la verdad es que podéis estar seguros de que no será la última, porque, pese a algunas cosillas sin importancia me lo he pasado muy bien con esta novela policiaca y "cotidiana" de Camilla Läckberk (y no Calista, como la llevo llamando dos programas por lo menos a la pobre autora).

Me decanté por esta novela de Maeva por lo sugerente que era su sinopsis

Mientras la joven pareja formada por la escritora Erica Falck y el comisario Patrik Hedström está atareada con los preparativos de su próxima boda, el alcalde de Fjällbacka reúne al pleno del ayuntamiento para anunciar la llegada al pueblo de Tanum de un equipo de televisión para filmar un reality-show escandaloso llamado "Fucking Tanum". Este programa llamado a reportar importantes beneficios a la población va a suponer en realidad una auténtica pesadilla para todos. En efecto, mientras Patrik debe investigar la muerte de una mujer fallecida aparentemente en un accidente de tráfico, el productor del programa, consciente de que a mayor escándalo, mayor índice de audiencia, alimenta los conflictos entre el grupo de participantes.

¿A que llama la atención? Pues eso, que me lo pedí y me lo empecé a leer con mucho gusto, aunque no hubiese leído los títulos anteriores de la serie y no supiese quiénes eran Erika o Patrick.

La verdad es que (para el que no haya seguido la saga) es algo complicado el evitar perderse en el batiburrillo de nombres, historias y vidas cotidianas de unos personajes que ya serán conocidos por muchos lectores y cuya aventura sea ya de sobra sabida y resabida. Aun así puedo afirmar que sólo hay que poner una pizca de atención para ponerse al día sobre los asuntos "corazoniles" de estos personajes de un pequeño pueblo sueco, llamado Fjällbacka, que además de ser el escenario de las aventuras policiacas narradas por la autora es su pueblo natal, por lo que lo describe a la perfección y le otorga el privilegio de conocer cada uno de los rincones que nos tiene que describir.

En líneas generales el libro me ha gustado, aunque me queda (éste en particular) muy lejos de la mejor novela negra que he leído (tampoco es que haya sido mucha, la verdad). Me ha sonado a teleserie de investigadores familiares que tanto se llevaban en los ochenta y los noventa (y que tanto nos gustaban y entretenían a todos), supongo que los agentes de la comisaría de Fjällbacka, Erica y compañía serán para muchos como lo son la Señora Fletcher, Colombo o Monk para muchos más. Pues son unos personajes que uno invita al salón de su casa cada tarde, aunque estén rodeados de cadáveres.

Aun así, los personajes de Camila tienen ese punto familiar que hace que uno les pueda coger cariño incluso con una primera lectura como la que he hecho yo, son personajes familiares, que podrían darse en cualquier parte y con los que nos podemos identificar con nosotros mismos o con personas de nuestro entorno. Aun así, hay una cosa de este libro que me parece no está del todo explotada. Este "nuevo caso" se inicia con la llegada al pueblo de un Reallity Show muy particular, el escandaloso "Fucking Tanum", un programa que reúne en un pequeño pueblo a miembros de Gran Hermano, Supervivientes u Operación Triunfo para trabajar, emborracharse y fo... ligar todo lo posible mientras son grabados por las cámaras 24 horas al día.

Pues bien, con un caramelo tan jugoso con el que desmembrar a la sociedad en general, Camila (creo yo) se limita a utilizar este Reallity de un modo demasiado secundario, cuando podía haber metido muuucha caña con él y haberse sacado uno de esos asesinos a los que "el mundo ha hecho así", dándonos un palo colectivo por seguir viendo toda esa basura, pero no, ha preferido dejarlo en un segundo plano y crear un malo muy original y muy "chulo", pero que no tiene nada que ver con un Reallity y que no consigue rematar de modo perfecto este libro tan, por otro lado, entretenido.

A pesar de este detalle que a mí me ha parecido bueno reseñar, Crimen en Directo, es una interesante novela negra que gustará a la mayor parte de los adeptos al género y que puede gustar incluso al lector más eventual. Además, Camila deja dos tramas sin resolver para que todos estemos deseando que saque una nueva entrega de sus novelas. Date prisa Camila, nos morimos de ganas de saber qué ha pasado con todo ese dinero (aunque lo sospechemos ya...) y con el otro hilo que no voy a desvelar.

Secretos de Arena

No soy lector de novela romántica, no es por ninguna idea prefijada ni por ninguna tontería del género masculino ni nada por el estilo, la verdad es que no me llama este tipo de novelas, así que, cuando nos llega alguna novela al castillo prefiero que sea Silvia la que se la lea, pero en esta ocasión, por asuntos de agenda y de compromisos, me ha tocado leerme a mí esta novela repleta de romances, sentimientos, aventuras eróticas y problemas familiares.

Vale, no os diré que a partir de esta lectura me voy a volver un lector empedernido de romanticismos varios, porque sería mentira, pero sí que os puedo afirmar que no lo he pasado tan mal como yo creía antes de empezar a leerlo. Vale, sí, Secretos de Arena está llena de romances, amores y sentimientos y confidencias femeninas, pero qué queréis que os diga, al final me lo he pasado bastante bien en compañía de Anna y su familia.

La historia nos habla de Anna, una mujer recientemente divorciada (y despechada) con dos hijos adolescentes que lleva 20 años fuera de su Asturias natal y que no se habla con su padre desde entonces. No tiene madre y bueno, al divorciarse, decide -gracias a una "mentira piadosa" de su tío- volver a la casa de su infancia para intentar hacer las paces con su padre y olvidar lo ocurrido con su ex.

El problema es que, como suele ocurrir, Anna conoce por casualidad a un tipo guapo, molón, exitoso y dueño de un perro la mar de cariñoso. Poco a poco la relación de Anna y de Albert, que además de todo eso que he dicho antes es odontólogo, empieza a ir a más, aunque ella se ha prometido a sí misma no hacer demasiado caso a los hombres de ahora en adelante... algo que, como podréis comprobar si leéis esta novela, no resulta nada fácil con un tío como Albert en las cercanías.

Dice Helena que tuvo problemas para publicar este libro en editoriales románticas porque no es una novela al uso y bueno, creo que tiene razón. Aparte de los amores o desamores de Anna y su estupendo odontólogo cuarentón, Secretos de Arena nos habla de los conflictos generacionales entre un padre demasiado protector y una hija incapaz de comprender la dureza de su exigente padre. Y entre la propia Anna y sus dos hijos, que no aceptan en un principio el divorcio de sus padres y menos aún el que su madre pueda rehacer su vida...

A mí me ha gustado Secretos de Arena, creo que está muy bien escrita, se lee muy fácil y no resulta pesada a pesar de tanto romance entrecruzado. Para mi gusto tiene demasiadas historias con final afortunado, pero eso es cuestión de gustos y comprendo que en las novelas románticas lo suyo es que las historias lleguen siempre (o casi) a buen puerto. Es una novela bastante optimista en cuanto a relaciones se refiere, pero me gusta la manera en la que retrata el rechado de los hijos de Anna a su relación post marital. Creo que, en general, esta novela le gustará a todo el que se acerque a ella, aunque se la recomiendo en especial, no es por nada, a mujeres y a amantes de la literatura romántica.

Me gusta de Anna que no sea la mujer 10, que se muestre imperfecta, que actúe con inseguridad, que tenga dudas, que se frustre, que sea humana... eso la hace mucho más versosímil y le da a su historia un grado más de calidad. La verdad es que pienso que Helena ha sabido escribir una historia repleta de sentimientos pero también de aspectos cotidianos con los que muchas personas se identificarán. Ya lo veréis.

Por cierto, por ponerle un pero. ¿Por qué, si la obra transcurre en Asturias, con personajes españoles, tiene que tener tantos nombres anglosajones? ¿Y por qué todos los tipos guapos, solteros y exitoso tienen que ser odontólogos?

21 de octubre de 2010

Un mal día


Aquel día me levanté furioso con el mundo, estaba harto de la estupidez de las personas, así que chasqueé los dedos y lo destruí. Al llegar la noche estaba aburrido en la nada y me dio por hacer otro... ¿sabéis eso que dicen de que las segundas partes nunca son buenas? Pues eso, pero ya ni me molesto en destruirlo, que... se maten entre ellos.

Dios.

20 de octubre de 2010

La última carta

La mujer tomó la carta que el cartero le ofrecía con una tímida sonrisa que no le hizo despegar la mirada de sus zapatos polvorientos. Él salió dando un leve traspié que habría resultado cómico en cualquier otra situación. Ella cerró la puerta con un suspiro y rasgó el sobre para ver quién le había enviado una carta después de tanto tiempo… sus ojos se abrieron como platos y estuvo muy cerca de golpearse en la cara con la hoja de la puerta al abrirla precipitadamente. El cartero apenas tuvo tiempo de prepararse para recibirla y el vecino de enfrente creyó que la mujer pretendía golpearle al verla correr.

-¡Sí! ¡Sí! –Gritó eufórica- ¡Claro que quiero casarme contigo!

La mirada del cartero se levantó de sus zapatos por primera vez en mucho tiempo y su sonrisa, esta vez mucho más amplia, fue sofocada por un beso de película ofrecido por su joven amada. Aquella a la que había regalado tantos y tantos versos anónimos. A su alrededor flotaron las cartas que aún no había repartido aquella mañana y que ya no llegarían a sus dueños hasta el día siguiente.

5 de octubre de 2010

El Cazador

El gamusino tiró furioso el saco y la linterna al suelo, intentando no hacer caso de las risas de sus tíos y sus primos. Había estado caminando casi toda la noche y, por más que los había buscado no había encontrado un solo humano que cazar. ¿Cómo había podido caer en una broma así? Todo el mundo sabía que los humanos no existen.


Este cuento está ideado sobre la marcha para el guión del tercer programa de Menudo Castillo.