#MalditaGuerra

Porque la Guerra es una mierda, se mire como se mire

"La gran aventura de Sir Wilfredo - El asedio de las sombras"

Una novela para disfrutar de las princesas y de los caballeros.

Microrrelatos en 3 Capítulos

Disfruta de más de cien historias cortas

La importancia de las librerías

Artículo publicado en Diábolo Magazine

30 de noviembre de 2010

Llamada a las Cuatro


Se preparó para lo peor, cuando uno recibe una llamada a las cuatro de la madrugada no solo se levanta de un salto, como si estuviese haciendo deporte durante horas, sino que sabe, a ciencia cierta, que le van a decir algo terrible.

Al descolgar escuchó el aliento agitado de una mujer, no sabía quién demonios podía ser su interlocutora, hacía meses que no cruzaba más de tres palabras con mujer alguna. Al cabo de los segundos, una voz tan agitada como esa respiración que le había respondido al coger el móvil le dijo entrecortada -asómate a la ventana, no te vas a creer lo que está pasando.

Y como perro obediente que era se asomó a la ventana, no es que habitualmente fuese demasiado independiente respecto a sus propios actos, era un borreguito más, pero a las cuatro de la mañana... pues eso, se asomó y se cagó en la madre que lo parió al recordar el día que era, al final los jodidos mayas esos tenían toda la razón... ¡mierda!

26 de noviembre de 2010

Erecta y caliente

Tome entre mis manos la forma erecta y alargada, con tiento y mucho mimo. Estaba tan dura que parecía crujir entre mis dedos. La levanté con devoción y respeto, sabiendo que se podría quebrar en un segundo.

Separé la diestra entonces, con algo menos de delicadeza de la que en un principio pretendía y la manoseé ahora a ella, con prisas, deslicé mis dedos sinuosos, con urgencia, semejantes a culebras ansionas, buscando la abertura que me invitaba a penetrarla con esa forma turgente.

Todo fue rapido y certero. Casi pasional, tanto que me costó abrirla y meterla más de lo acostumbrado, aunque al final lo conseguí, como lo hacía tantas veces a lo largo del día. Y a los pocos segundos me marché de allí, dejando la barra de pan en su bolsa, colgada de la puerta de una parcela cualquiera y esperando a que el dueño precisara de ella para comer.

Un poquillo de autobombo...


Resulta que mi amigo Josué Ramos me ha entrevistado y ha colgado la entrevista en su blog, Desde el puerto... en fin, que me ha hecho tanta ilusión la cosa que me he copiado la entrevista para que la podáis leer. De vez en cuando a uno le gusta que le doren la píldora ¿no? Además, dicen que solo hay una cosa superior al talento (mayor o menor) de un escritor, y esa es su EGO. Jejejeje.

En fin, que aquí tenéis la entrevista que me ha preparado mi amigo de El Ferrol. Estoy más ancho que largo (y no solo porque esté engordando como un cerdo para la matanza, que también...)

Como me gusta mucho mantengo incluso su fuente en el texto. Pero pongo una foto de servidor, no es que sea muy guapo, pero soy yo al fin y al cabo...


Para empezar dime, ¿de dónde sale tu afición por la literatura?
Si te digo la verdad no lo sé demasiado bien. Supongo que siempre he sido un apasionado de los libros, aunque mi verdadera afición inicial eran los tebeos. En el cole se me daban muy bien las redacciones, los cuentos y todas esas cosas y al llegar a la adolescencia me dio por escribir algo más en serio. Podríamos decir que empecé por culpa de una mudanza. Me fui a vivir a una urbanización que se llenaba los fines de semana, pero que se vaciaba entre semana… La soledad le hace a uno buscarse acompañantes de aventuras de lo más extraños, yo me busqué a mis propios personajes. Después me enamoré perdidamente y empecé a escribir cartas cada dos días en las que incluía poemas malos de solemnidad, pero que –creo- a mi mujer le encantaron entonces, jeje.

Uno de los temas recurrentes al leer tus trabajos es la guerra, sus estragos y la inocencia de los que de la noche a la mañana, sin merecerlo, se ven envueltos en ella. ¿Por qué acudes tanto a este tema?
Voy a ser un mal entrevistado, pero tampoco lo sé muy bien. A veces no consigo explicarme mis cosas a mí mismo. Pero creo que es por haber leído tantas historias de héroes que lo daban todo por los demás… y porque no me gustan las guerras. Creo que el mayor error de la Humanidad, uno de tantos, es eso de creer que para que haya paz antes hay que haberse peleado como Dios manda… Somos unos idiotas y me duele, porque soy cómplice de un mundo que no me gusta nada y no hago nada por evitarlo; por eso debe de ser que escribo sobre estos asuntos.

Sobre la II Guerra Mundial escribiste la novela fantástica Un ejército para Hans. Fantástica en doble sentido ya que, personalmente, considero esta tu mejor creación. ¿De qué trata y de dónde salió la idea de hacerla?
Un ejército para Hans trata sobre la pérdida de la inocencia, sobre la lucha interna de un pequeño huérfano por continuar siendo un niño o madurar a costa de una venganza. Trata sobre las desventuras del joven Hans y sobre la crudeza de la guerra en una ciudad ocupada. Y nació sola, sin pretensiones de ninguna clase, floreció de pronto en mi cabeza gracias a un nombre perdido en un enorme libro de registro y a un asunto curioso que sucede en Ámsterdam. Resulta que los canales están llenos de bicicletas, bicicletas que se caen, que se tiran, que se pierden… y que todos los días recoge una empresa dedicada a su “recolección”, reparación y posterior venta en tiendas de segunda mano. Esto al menos es lo que nos contó el guía que nos llevó de paseo por la ciudad y según escuchaba esas palabras iba naciendo en mí la historia de un ladrón de bicicletas… pero luego, ese mismo día, visité la tristemente famosa casa de Ana Frank, supongo que no tengo que explicar quién es Ana. En el interior de aquella casa había un gigantesco libro de registro con miles de nombres, anotaciones y demás… me guardé para mí uno de esos nombres (aunque no lo recuerdo) y pensé que estaría muy bien, que sería un homenaje de mi parte el escribir una novela sobre el dueño de aquel nombre. En fin, después solo tuve que agitar esos dos fantásticos ingredientes en mi cabeza para que naciese este libro que escribí en poco más de un mes. Fue algo mágico, en serio.

También escribiste la novela La tierra seca, una obra de fantasía que nos permite reflexionar sobre la actual situación medioambiental, ¿no?
Sí, como casi siempre, empecé a escribir un cuento sobre un niño que viajaba a través del desierto. Pero ese cuento se alargó… y acabó en algo mucho más importante. Con la que nos está cayendo es importante tener en cuenta adónde podemos llegar si no nos paremos los pies. Creo que La tierra seca es una mágica señal de stop para que todos pensemos un poquito en la que estamos montando en nuestro mundo.

Ya puestos, véndenos las novelas. ¿Por que debemos leer Un ejército para Hans y La tierra seca?
Porque vais a pasar con ellos horas en las que reiréis, lloraréis y os emocionaréis. Porque vais a odiar a los nazis casi tanto como lo hace Hans y vais a tener la decisión del Niño de los Ojos Brillantes pintada en vuestra propia cara. Porque os vais a olvidar de estar leyendo y vais a reflexionar sobre ellas una vez las cerréis. Y sobre todo porque creo que los lectores de esta entrevista son personas muy inteligentes que se van a dejar arrastrar por dos títulos –creo- muy recomendables que casi no ha leído nadie –aún-.

Algo que me llamó la atención de ambas –y de algunos relatos tuyos- es que incluyen una característica común: un niño como protagonista. ¿Por qué en tantas ocasiones dejas el protagonismo a los niños? ¿Hay algo de ti en ellos?
No quiero hacerme Grande, jejeje. No, la verdad es que los niños son el futuro, son nuestra esperanza y no hacemos más que darles disgustos a los pobres. Les estamos destrozando el planeta, les hacemos ser enemigos de los otros niños y, lo peor de todo, no les escuchamos casi nunca. Si les dejásemos mandar un par de días harían cosas mucho más lógicas de las que hacen los poderosos. Además, me gusta estar con los niños y escucharles, siempre recibes consejos más que aconsejables. Cuando el protagonista es un niño es más fácil dirigirse en línea recta hacia cualquier dirección, los niños suelen hacer las cosas fáciles y no andarse con tantas tonterías como lo hacemos los adultos.

Además, este y otros de tus libros están disponibles en pdf para cualquiera que quiera leerlos. ¿Por que decidiste ofrecerlos gratuitamente?
Esta es la pregunta más fácil de todas. Porque quiero que me lean, simplemente. Quiero que los lectores me hagan mejorar y para eso creo que lo mejor es que me lean y me digan qué es lo que hago bien y qué hago mal.

¿Y en que dirección podemos encontrarlos?
En muchas, pero creo que me decantaré por mi blog http://javienci.blogspot.com

¿Tienes proyectos nuevos en mente?
Buf, cientos de ellos. Siempre digo que si me pudiese transcribir los pensamientos en papel tendría más de cien novelas escritas. Soy poco aplicado y no escribo todos los días, pero sí, tengo muchas novelas previstas por escribir, espero terminarlas algún día todas ellas. Aunque os confieso que tengo ya terminada la que es más bruta de todas las que he escrito, La noche del cetrero, una novela fantástica de terror en la que aúno a una buena porción de los seres fantásticos de siempre con algo mucho más moderno, los zombis. Es una mezcla extraña de géneros.

Javi, tu contacto con la literatura no se limita solo a escribir, ¿qué otros sacrificios haces por los libros?
¿Sacrificios? Bueno, sí, podrían llamarse así, jeje. Tengo varios blogs en los que ofrezco noticias literarias, reseñas, entrevistas y un poco de todo. Leo casi a diario (lo cual me parece un placer) y tengo la cabeza 24 horas en un programa de radio literario que codirijo y presento junto a Silvia Lozano. Un programa en el que intentamos dar cabida a toda clase de escritores y de libros, se llama Castillos en el Aire y os recomiendo a todos que os paséis por allí y me hagáis currar aún más. También acudo semanalmente a una tertulia literaria, obligo a los peques de mi entorno a leer y escribir y en cuanto puedo, me lío la manta a la cabeza y acudo a cualquier parte como cuentacuentos, jeje. Además, últimamente también soy presentador de actos literarios en la Sierra Oeste de Madrid.

Y ya para terminar, ¿cuáles son tus influencias, libros y autores favoritos?
Supongo que me influye todo lo que leo. Hay momentos en los que creo que se me pega todo lo que leo y eso no es malo, no, pero tampoco es excelente para un escritor. Sobre todo estoy influenciado por los libros de fantasía que leí a decenas hace unos años y de los que todavía disfruto siempre que puedo, la fantasía es mi género, aunque suela hacerla en una protesta social sin darme cuenta de ello. Mis libros favoritos son La historia interminable, El señor de los anillos y la trilogía de las Crónicas de la Dragonlance, cuyos autores son mis escritores favoritos. Margaret Weis y Tracy Hickman. Richard A.Knaak también me parece una pasada… casi todos los buenos escritores me lo parecen. Supongo que algo de Cervantes también me toca muy de lejos… Y además, cada día descubro a nuevos autores o a autores clásicos que me enriquecen y me hacen preguntarme si he elegido bien a mis favoritos… en fin, supongo que es como el que ve una película y luego se da cuenta de que se ha dejado muchas por ver. Y si me pongo en serio os diré para acabar que muchos de mis autores favoritos son los escritores noveles y valientes que se lanzan a la batalla de la publicación con toda su ilusión y sin saber demasiado bien de qué bando están.

23 de noviembre de 2010

Pequeño gato derrotado


Hoy, en este día gris, macilento,
enrabietado,
en nubes borrascosas,
brumas y tinieblas atrapado
hoy, pequeño gato, hoy te he encontrado
desarmado
cual anticipo leve de leyenda,
de Mal supersticioso que ya nunca serás
porque ya has sido,
aun siendo todavía semilla,
talado,
ya has sido por la muerte derrotado.

Pequeño gato negro acunado en la hojarasca
ocres y castaños y dorados te amamantan
envuelto, ya para siempre, en amarillenta mortaja,
los chopos, entristecidos, lloran tu vida apagada,
se agitan temblorosas sus copas bajo las nubes y los grises
de este otoño sin clemencia, de esta mañana aciaga,
que ya no podrás sufrir
pues nunca más podrás sufrir por nada.

Ya no recorrerás el muro
junto al que tus huesos descansan
ya no saltarán tus negros en la noche despejada,
ya no maullarás tu pena a la Luna
con el llanto arrullador mecido por tu garganta.

Has caído para siempre
y los castaños ya te guardan,
serás gris, serás polvo y serás la tierra callada
y quizás en el futuro seas tú un chopo lloroso
que en su llanto por un gato
despueble sus ramas blancas.

Los hombres somos las hojas
que despuntan en las ramas
y cuando llega el momento
el color se les apaga
y se tornan en dorados
y en ocres que no destacan
y se deslizan sin remedio
hacia la tierra grisácea
y de un todo que fuimos
nos hacemos
apócopes de la nada.

Pequeño gato negro,
terciopelo de la noche,
espía de nuestros sueños,
suave y sigiloso fantasma,
cantor de la Luna
paladín de la luz de plata,
gato negro,
diminuto maullador
de infatigable garganta,
tú no llegaste a tu invierno,
te quedaste en primavera
y los chopos, llameantes,
lloran tu condena amarga,
dejando caer en silencio
el pelaje de sus ramas canas
sus copas de oros y ocres
te cubrirán para siempre
y te acunarán
con sus lágrimas castañas.

¡Oh! Pequeño gato
prueba de nuestra desgracia
dime qué ven los fulgores
verde azules de tu cara,
dime si hay más allá
o nos aguarda la nada.

¿Recuerdas, pequeño gato,
cuando en verano, el sol doraba tu espalda?
¿Cuándo corrías el muro
y la hierba convertías en sábana, colchón y almohada?

Ya no verán los almendros
tus felices correrías
ni los pinos quejumbrosos
tus certeras cacerías,
por eso los álamos lloran
porque ya no verán tus negros
saltando bajo sus copas,
ni tu sinuoso andar
con aires de gallardía
ni tu ominoso silencio
ni tu eterna seriedad
repleta de triste alegría,
te has quedado en el camino
y las hojas te cobijan,
como a mí me cobijarán
sus ocres, dorados y castaños
en el final de mi vida.


Vale, supongo que un gatito muerto no es lo más hermoso que existe, pero aunque no me creáis el domingo cuando le vi ahí, tirado entre las hojas de los álamos, me dije ¿y por qué no le dedicas un poema al pobre gato? Pues bien, aquí lo tenéis, espero que os guste.

Reencuentro

Fue pura casualidad, trasteando con el Facebook a las tantas de la madrugada, mientras veía un programa en la televisión que no me interesaba nada, me topé en la pantalla con un antiguo compañero de colegio al que no veía desde los quince años.

A partir de ahí todo fue sencillo y más bien rápido, primero conectamos en el Facebook, después nos llamamos por teléfono y a los pocos días ya estábamos quedando en su casa para rememorar viejos tiempos.

Ahora, con los pantalones en los tobillos, las manos atadas al respaldo de la silla y amordazado, creo que no fue tan buena idea querer rememorar los viejos tiempos... ¿Quién me iba a decir que aquel amigo de la infancia se iba a convertir en un asesino en serie que disfrutaba torturando a sus víctimas hasta el extremo antes de matarlas?

18 de noviembre de 2010

El Corredor


Cuando no tenía nada mejor que hacer corría, era su modo de desahogarse, de mantenerse ocupado, de sentirse útil.

Corría y sudaba y podía notar que en cada gota de sudor dejaba escapar una de esas sonrisas que nunca dedicó, las lágrimas que nunca sufrió y los sueños que nunca llegaron a hacerse realidad.

Y al llegar a la meta, al morir, Supo por fin que no se puede huir de uno mismo.

La primera batalla


Un suspiro resonó en la quietud de la noche, desatando una tormenta imposible de parar.

Sus labios se enzarzaron en una guerra sin cuartel y todo pareció desaparecer a su alrededor, no había nada más, solo un abrazo inexpugnable, una lucha en la que dejarían de ser dos para ser solamente uno.

La batalla no duró más que unos breves segundos que semejaron eras y no se repitió nunca más, aunque dejó el sabor de aquel suspiro en sus corazones para siempre. Ninguno de los dos pudo olvidar jamás su primer beso de amor.




La ilustración es de Manzana Loca
El texto pertenece a mi colección Microrrelatos en Tres Capítulos

5 de noviembre de 2010

Muerte...

Un latido resonó en el pecho del moribundo y le hizo sonreír justo antes de ver las pecas de la Muerte asomando tras la esquina.

Y la muerte respondió a su sonrisa, envolviendo su alma con sus relucientes ojillos azul turquesa y el manto de sus cabellos rizados.

El niño entonces dio la mano a la Parca y se sintió feliz, protegido por aquellas pecas y aquellos rizos dorados. Juntos caminaron hacia el otro lado de la existencia, sin miedo, de la mano...

No se levanta


Nada, no se levanta. Y mira que he mirado y vuelto a mirar, por si acaso estaba equivocado, pero no, es cierto, no se levanta. Esto antes no pasaba, de verdad. Era llegar el amanecer y ¡hala! Para arriba enseguida. Pero ahora… dicen que los años no pasan en balde, debe ser verdad, se van cumpliendo años y llega un momento en el que las cosas empiezan a fallar sin que nos demos cuenta, pero no había pensado que esto pudiera pasarme nunca. Ni me lo había planteado.

Si me dicen esto hace unos meses me río de cualquiera, pero ahora que veo que es cierto, que noto que no hay manera, que no se levanta, pues chico, qué quieres que te diga, se siente uno un poco más viejo, no fastidies.

Mira que no levantarse, con el cariño que yo la tengo, con lo que la mimo… todas las mañanas, antes de levantarme la acaricio y acicalo bien, para que se ponga aún más contenta, paso la mano arriba y abajo, arriba y abajo, una y otra vez… con un gustito… incluso la rasco de tanto en tanto… pero parece que eso es pasado ya, si no se levanta…

Miro una vez más hacia abajo, por si las moscas, pero nada, la pobre perrita está ya muy vieja y no tiene ganas de levantarse por las mañanas.