23 de enero de 2011

Confíanza

Pregunté a la princesa si confiaba en mí y en su asentimiento vi nuestra mutua salvación. Nos perseguían y nuestra única salida era saltar por la ventana de su habitación... y claro, como no vuelo ni nada de eso, ahora los dos estamos cerca de espachurrarnos en el suelo... si es que no se pueden ver tantas películas ni tanta televisión... mierda.