7 de enero de 2011

El Sueño

El último día, justo antes de escuchar la última de las campanadas que anunciaba a todo el mundo que el año se había terminado al fin, deseó fervientemente un único deseo, lo deseó con todas sus fuerzas, imaginando por un segundo que pudiera hacerse realidad si lo deseaba con convicción.

‎El primer día del año siguiente volvió a desearlo con todas sus fuerzas, continuaba pensando que la convicción total sería suficiente. El segundo día siguió soñando y el tercero y el cuarto y el quinto...

...y cuando llegó la última campanada del año siguiente, volvió a brindar con un deje de despiste en la mirada y, como si despertase de un sueño o un letargo, se percató de haber estado todo un año entero soñando, sin haber hecho nada por cumplir su único sueño.