27 de enero de 2011

La música del viento

Hace unos pocos minutos que he cerrado este libro... creo que he dejado marcadas un par de páginas con lágrimas, sí, con lágrimas. Ya sé que no queda demasiado bien que un tipo como yo, con 32 años a sus espaldas, confiese que ha llorado, aunque solo haya sido un poco, con un libro para chavales de 12. Pero qué queréis, ayer mismo discutía con unos amigos sobre nuestra "ceguera colectiva" ante lo que ocurre a nuestro alrededor día a día y hoy, me encuentro leyendo un libro que me confirma, de un modo más que evidente, aquello que yo siempre he defendido... sobre todo en los últimos tiempos. Que estamos ciegos, que estamos muy cómodos con nuestra ceguera y que, por injusto que sepamos que es el mundo, pocos lucharemos realmente por intentar cambiarlo.

Como hace muchas veces, una noticia o un reportaje real, sirve de base a Jordi para trenzar esta historia tan estremecedora y tan repleta de esperanza al mismo tiempo. Con algunas licencias, como el cambio de país y, por supuesto, la ficción que acompaña a la historia real que se guarda en su interior, "La música del viento" nos presenta la terrible situación que hoy día viven millones de niños en todo el mundo, sobre todo en Asia, África y algunos países de Latinoamérica, niños esclavos, niños que trabajan de sol a sol para que nosotros podamos gozar de la vida que llevamos, de nuestra comodidad y nuestra "Crisis económica".

Antes de ponerme a escribir esta reseña me he quedado unos minutos sentado en el sofá, tenía la tele encendida (una manía mía, tener la tele encendida mientras leo), pero no la veía ni la escuchaba, pensaba en los niños de esta novela, en ellos y en todos aquellos que nunca protagonizarán una novela, pero que sé que están ahí, en alguna parte, sufriendo mil injusticias... y no he podido evitar venir a escribir, a pesar de las horas que son... querría tener el valor de hacer una locura como la que hace Alberto, el protagonista de esta historia, pero me conozco demasiado bien como para saber que nunca haré nada semejante... es triste, pero lo sé, sin un ápice de duda.

Esta es una novela corta para los cánones adultos, 200 páginas que se leen en un suspiro, con la prosa sencilla y directa de Jordi, con letras grandes y una lectura amena, aunque se hace muy dura, su lectura es como un desgarrón en el corazón, sobre todo para los que intentamos mantener viva nuestra conciencia. Nos grita verdades a la cara, nos lanza golpes sin avisar y nos recuerda el mundo que habitamos. Pero es indispensable que leamos historias como esta, es necesario, es obligado.

Creo que "La música del viento" es una novela que debería leerse en los colegios, no solo porque está muy bien escrita y animará a nuestros chavales a seguir leyendo en el futuro, sino además porque despierta nuestros corazones, nos solivianta ante la injusticia y nos hace sentirnos demasiado pequeños como para quedar indiferentes ante su historia. Y si llegáis a esta lectura siendo adultos... en fin, os invito a perderos por las calles de la India y por los recovecos de vuestras propias conciencias.

Aunque os hago una recomendación. Cuidado. Este libro empezará a quitar algunas de las vendas de nuestros ojos, si es que aún somos tan inocentes como para que quede alguna.

En fin... un libro terrible y hermoso, escrito en clave juvenil pero duro como un muro de piedra, afilado como una navaja y cruel, aunque no más que un día "normal" para muchos niños de nuestra Tierra. Leedlo, escuchad su historia, dejaos llevar por sus páginas y empezad a comprender que cualquier acto, por pequeño que parezca, es válido.

Gracias a Jordi por este estupendo libro y por contarnos la historia de Iqbal.

2 comentarios :

Helena dijo...

Lo leeré.
A pesar de que sé que sufriré un montón, pienso como tú.
Este tipo de libros deberían de servir para que el primer mundo abriera los ojos... el problema es que no quieren abrirlos.
Triste pero la cruda realidad, así de claro.

Anónimo dijo...

yo ahora tengo 24 años hace 8 o 9 años que lo lei la primera vez, y me encanto es mi libro favorito y de vez en cuando voy a la biblioteca para sacarle de nuevo,
es más cuando tenga una hija siempre e dicho que la voy a llamar Narayan, me encanta el nombre de la prota.