2 de enero de 2011

Un nuevo año, un nuevo cuaderno que emborronar

Empiezo un nuevo cuaderno con el nuevo año que empieza. No es que sea una tradición mía, ni siquiera una manía habitual ni nada parecido, pero creo que es una costumbre que voy a tener desde hoy mismo, una tradición que inauguro en este 2011 que acaba de echar a rodar… y sí, la fecha está bien, no hay fallo alguno, esta es una tradición que, desde el primer día arranca fuera de fecha, pero es que, casi todo lo que yo hago está fuera de fecha (por exceso o por defecto… viene de serie con mi chasis, qué le vamos a hacer). Sí, hoy es 2 de enero… ni 1 ni 31 de diciembre, como habrían mandado los cánones de un propósito personal en toda regla, pero es que nunca he sido una persona de fechas señaladas, al menos en cuanto a este pluriempleo oficioso que me gasto como escritor. No me preguntéis la razón, porque nunca sabré darla, pero me es muy complicado el ponerme a escribir en los días clave, nunca suelo hacerlo, siempre lo hago unos días antes o unos días después… aunque casi siempre (y eso debería ser un punto a mi favor) lo termino haciendo si soy capaz de engañar a mi inconstancia crónica y a mi mente futurista, que siempre está pensando en lo que hará mañana, aunque aún no haya hecho todo lo que me había propuesto hacer hasta la fecha…

Y si alguien se para a leer esta extravagante parrafada en el blog que suscribo (uno de ellos), podría llegar a pensar “¿Y este tío por qué nos habla de que acaba de empezar un cuaderno si está escribiendo en un blog?”, bueno, eso sí que os lo puedo responder sin temor a equivocarme y sin mentir, siempre, siempre usaré cuadernos para escribir (aunque en esto también soy bastante inconstante). Sí, publicaré en blogs, escribiré directamente en el ordenador o usaré el boli digital, último modelo, que me trajo Papá Noel el otro día en uno de los regalos más acertados que recuerdo en los últimos años. Sí, usaré todos los medios a mi alcance para escribir, aunque siempre seguiré recurriendo a mis queridos cuadernos de cuadros para expresarme, tengo decenas de cuadernos de cuadros azules. El día de mañana, Moisés (si es que le apetece hacerlo por algún motivo) podrá encontrar en ellos muchas ideas, poemas o cuentos que se quedaron en ese instante y nunca llegaron a nadie más que a mis cuadros azules y a mí mismo. Tengo todo lo que escribo grabado en archivos de ordenador, pero algunas cosas sin aparente importancia o sin sentido u olvidadas por descuido, algunos retazos de mi alma siempre estarán garabateadas con una letra horrible (y con tachones) en uno de mis cuadernos de hojas desgastadas, retorcidas y emborronadas con mi letruja.

En fin, he empezado este cuaderno para dejar azul sobre blanco (con cuadrados) algunas de mis ideas para este año que comienza. No, no voy a hacer ninguna lista ni ninguna promesa extraña y llena de sentido (porque luego ya se sabe lo que pasa con esas listas y promesas), pero sí que voy a dejar una lista de propósitos que después podré incumplir, solo por darme el gusto de incumplirlos y por ser, al menos de vez en cuando, como todo el mundo y no resultar siempre un bicho raro (algo que cada vez tengo más claro que soy y que fomento, sí, sí, lo de ser un bicho raro digo).

Bien, solo prometo que seguiré soñando con imposibles e inalcanzables, así, aunque nunca los alcance me servirán al menos para seguir adelante con mis escritos y con mis ilusiones, si soñase con cosas plausibles… me aburriría de ellas al conseguirlas (al menos eso creo), es lo que tiene el sentirse un verdadero romántico. Bueno, también prometo empezar (que lo de acabar ya es otro cantar) algún que otro cuaderno más, prometo seguir siendo muy pesado y muy, muy raro (todo lo raro que se puede ser sin que lo insulten a uno, ya se sabe) y bueno… podría prometer muchas cosas más, como… y esta sí que es una propuesta en firme, volver a compartir mi vida con ciertos personajes a los que he dejado algo de lado y que en 2011 (Dios mediante) pegarán con todas mis fuerzas (que no son demasiadas, ya lo sé) y prometo empezar muchas nuevas historias que no sé si terminaré jamás. De hecho, con las campanadas se me apareció un extravagante personaje que lleva ya dos días dándome la barrila en la cabeza y cuya primera historia está a punto de ser gestada…

Bueno, para no querer hacer una lista creo que me he flipado un poco ¿no?

Lo dicho, que el año 2011 sea nuestro año. Procuraré disfrutarlo con los míos y con todos los que estéis a mi alrededor… además, espero poder “olvidarme de escribir” en las campanadas del año que viene, será señal de que estamos por aquí de nuevo.

Aunque, como dice una de las protagonistas de alguno de mis escritos, lo mejor es no hacer planes a largo plazo… qué verdad más grande y concluyente, así que, hasta mañana a todos.

Os deseo que empecéis el 2011 lo mejor posible y que mejore día a día…