17 de febrero de 2011

Bajo la lluvia...

Ese día llovía a rabiar. Una lluvia violenta, iracunda y gélida. Ese tipo de lluvia que cala hasta el alma y hace que uno se encoja. Había decidido quedarse en casa. No tenía demasiadas opciones allí, pero era mejor que mojarse por nada. La cola del Paro podría esperar. Un buen libro, anestesia a base de telebasura... el mando a distancia era su argumento...

Así estaba un par de horas después, anestesiado en el sofá, con un libro sin abrir en el regazo, arropado con una cálida manta de franela y, de repente, como esos antojos mitológicos de las embarazadas, deseó tomarse un café con todas sus fuerzas. Pero ¡horror! Cuando se atrevió a levantarse descubrió que no había leche en casa. Fuera seguía lloviendo con ganas...

Y aun así se armó de valor y salió a la calle a toda prisa, sin mirar por dónde iba. No dio ni tres pasos antes de chocar con alguien. Ambos trastabillaron y cayeron en un charco. Abrió los ojos, con una disculpa que nunca llegó a salir de sus labios. Gracias -pronunció la voz de la mujer más hermosa que había visto en su vida- esto es lo mejor que me ha pasado en todo el día...



Epílogo...

Tras mirarse en silencio unos segundos, ambos arrancaron en un estallido de risa y comenzaron a salpicarse con las manos, arrojándose el agua fría del charco como niños en la playa. Y allí seguirían de no ser porque ella se acordó de que iba a casa a tomarse un café, ahora en compañía.

Escrito por Marcos (no se digáis a nadie. pero a excepción de la frase de los niños en la playa y eso, el resto es lo que yo había pensado como final para la historia... en serio)

11 comentarios :

Marcos DK dijo...

Tras mirarse en silencio unos segundos, ambos arrancaron con un estallido de risa y comenzaron a salpicarse con las manos, arrojándose el agua fria del charco como niños en la playa. Y allí seguirían de no ser por que ella se acordó de que iba a casa a tomarse un café, ahora en compañía.

Mari Cruz Benito dijo...

Y sintió que su corazón palpitaba más deprisa, ¿fue un flechazo? ¿Una ilusión pasajera?, pensó que nada pasa por casualidad y que ese traspié le había dado una oportunid...ad, la de conocer a la mujer de su vida.

Una sensación de felicidad recorrió su cuerpo de pies a cabeza, no recordaba haber sentido nunca nada igual. Sin más, le sonrió y dijo :”para mí el día comienza en este instante. ¿Crees en el amor a primera vista? Yo , desde el instante que vi tu sonrisa.”

Relatos de sal dijo...

La mujer se levantó, mostrando en su mano derecha el motivo de su alegría: un billete de cincuenta euros. Aún mojado por hallarse en el charco,una vez seco estaría perfecto para su uso. Tras mirar el reloj y no dar lugar a réplica, marchó sorprendida por lo tarde que era.
Por su parte, él continuó hasta el ultramarinos más cercano. Una vez en la caja registradora, cargado con una caja de leche, y empapado hasta los huesos, se percató de que había olvidado la cartera en su casa...

Nora Marín Marín (Lola) dijo...

No sabía qué decir ni qué hacer; se sentía como un colegial, torpe e inseguro.

Sonrió tontamente mientras se perdía en aquéllos ojos grises que le miraban condescendientemente. Había en ellos un halo de misterio, de luz y también de infinita tristeza que le cautivaron de inmediato.

No recordaba para qué había bajado a la calle, no tenía conciencia de la lluvia, no sentía frio y, aún así, temblaba...tal era el estado en el que estaba ante aquél encuentro inesperado entre sus horas.

- ¿Te encuentras bien? - preguntó ella al ver cómo palidecía lentamente.

- Sí...gracias - repondió turbado.

La voz de él sonó lejana, perdida, y ella, sin dudarlo ni un instante, le guareció bajo su paraguas, y sonriendo suávemente, le invitó a un café en la cafetería de enfrente.

Todo cobró sentido para él, no había perdido el día. Había luz al final del tunel.

A.D.N. Literario dijo...

Las miradas se fundieron en un punto clave. Por décimas de segundos la lluvia ya no mojaba, el tiempo dejaba de correr, el entorno se había congelado.
El café quedó en el olvido, y una nueva historia nació en ese instante.

José Luis Zapatero (El rapto del tiempo) dijo...

Entonces, él pensó: “¿qué tipo de vida llevará para que lo mejor del día haya sido que la empujen dentro de un charco?”. Y a continuación, mientras la ayudaba a levantarse, tomó una irrevocable decisión: a partir de ahora se consagraría en cuerpo y alma a hacer feliz a aquella chica.

Javi dijo...

Hola a todos, los seis finales me han encantado, en serio. Pero como en todo concurso que se precia, solo puede haber un ganador... y esta vez ha sido Marcos el agraciado.

Y es que el tío, salvando los detalles, ha clavado el final que ha escrito ha clavado lo que tenía yo en la mente...

Marcos DK dijo...

Pues me alegro mucho Javi. Fue una reacción automática por seguir tu juego. Me gustó la experiencia; muy divertida. Los demás finales también son muy buenos.

Javi dijo...

Creo que repetiremos la experiencia siempre que quede un micro con final abierto (que no es siempre, claro)

irene dijo...

Bello relato corto y con un final maravilloso, con que poco podemos llegar a ser felices ¿verdad?
Enhorabuena Marcos por ser el elegido, te quedo perfecto
Un beso chicos

A.D.N. Literario dijo...

¡Felicitaciones Marcossss!!!! Y a ver si hay más de éstos concursos ya que son, además, un lindo ejercicio de escritura!