22 de febrero de 2011

Que me perdonen las ratas!

La voluntad de los pueblos es imparable. No hay tanques, pistolas o balas capaces de contener las ansias de libertad cuando estas se desatan. Algún día los tiranos se darán cuenta de eso y tendrán que huir acobardados a rincones oscuros, como las ratas que son… con perdón de las ratas.