21 de febrero de 2011

Un rayo de esperanza


¿Y si todo fuese verdad? ¿Y si todo el mundo se acabase de ir a la mierda de un plumazo? Se sentó en un bordillo aún caliente, tras él se levantaba el esqueleto de lo que, hasta hacía un par de minutos, era el Centro de Gobierno Mundial... no podía creer que hubiese sobrevivido a la explosión, no podía creer que aquella recomendación estúpida de parapetarse tras un bordillo hubiese funcionado.

Todo estaba abrasado y en ruinas, como si fuese una ciudad que llevara años arrasada por un bombardeo, aunque el paisaje era aún más descorazonador, pues a su alrededor humeaban las cenizas de las centenares de personas que deambulaban a esas horas por la calle. Estaba solo, se había quedado completamente solo. Había escuchado rumores de guerra, pero aquel ataque era totalmente impensable...

Recorrió las calles, arrasadas y envueltas en hollín humeante, durante horas. No encontró a nadie con vida. Su mundo había sido destruido en un único y devastador golpe. No podía creerlo. Continuó caminando hacia las afueras, llorando desesperado. Más allá de la ciudad todo era igual, todo estaba arrasado por el fuego... su desesperación era total. Y de repente vio una flor entre las cenizas y supo que había esperanza.