24 de marzo de 2011

Buscando un nombre desesperadamente

Ya la he liado otra vez, ya estoy enganchado a una historia. El año pasado me ocurrió lo mismo con ese cetrero tan antipático y desagradable que inició sus aventuras por aquí y terminó en la azotea de una catedral... (ey, no os voy a contar nada, tendréis que leerlo cuando esté a la venta). El caso es que Roland empezó como una broma, como un juego en el que quería desfasar un poco con la fantasía épica que tanto me gusta y tantos buenos ratos me ha proporcionado.

Como os digo, todo empezó como un juego, como una broma hacia un personaje faltón, lujurioso, maleducado y zafio (entre otras cosillas), pero termino convirtiéndose en mi séptima novela (que está pendiente de publicación).

Con "La noche del cetrero" estaba todo muy claro desde el principio, incluso cuando era solo un juego. Sabía qué iba a pasar, quiénes eran los personajes y cómo era cada cual... aunque claro, cuando uno escribe, después suele llevarse alguna sorpresa y la acción se le puede escapar de las manos como a un dios despistado... en fin, que ya os lo leeréis (espero).

Con "La dama del claro" me ha pasado algo parecido. Un pensamiento fugaz durante las uvas de esta Nochevieja se convirtió en la primera entrada de un personaje misterioso. Sin nombre y sin recuerdos, pero molón de verdad. Un asesino bestia y sanguinario que no dejaba títere con cabeza y que comenzaba hablando con su caballo y pensando en los problemas que le habían traído las cosas que había tenido entre las piernas... el caso es que el viaje de este personaje continuó adelante, sin ningún sentido original más que el de enfrentarse y matar a todo lo que se le ponía a tiro...

Y pasó como de constumbre, que al final la historia ha terminado por aparecer y al final, esta primera serie de entradas se ha convertido en la primera parte de una presunta nueva novela, cuya historia me tiene picado a mí, porque la he ido descubriendo según se escribía, no tenía nada pensado, no tenía nada decidido y se ha abierto ante mis ojos mientras escribía y publicaba en el blog... en fin.

Ya sabéis cómo soy (o lo vais descubriendo). El caso es que ahora tengo una historia en la mente (al menos el grueso de una), tengo un personaje que me encanta, azotado por la culpa y más bestia que un "arao", pero que puede ser tierno y se ha convertido en el protector imposible de un bebé... casi nada ¿verdad?

El caso es que estoy sin nombre para él y me gustaría tener uno, pero, por primera vez, no me atrevo a ponérselo yo solo, porque su nombre debería ser perfecto, no quiero equivocarme. Aquí es donde entra el título de esta entrada, necesito vuestra ayuda para ponerle un nombre... si habéis leído alguno de los capítulos (o lo hacéis ahora), me encantaría que dejáseis un comentario con el nombre que podríamos ponerle ¿os apetece ser parte de esta historia?

Mil gracias de antemano...

PD. Y leed, que esto promete ser divertido.


4 comentarios :

Persephone dijo...

A mí me ha sucedido lo mismo que a ti cuando me puse a escribir la novela que terminé anoche (obviamente falta corregir). Comencé jugando con personajes inmortales y acabé metiendo a un personaje que llevaba bajo la piel desde hacía tiempo.

Nombres... uff... ¿Qué tal si te inventas uno lo más raro posible? Uno que no hayas visto en ningún lugar, que se quede grabado en la retina del lector.

No podría darte ideas aunque quisiese, mi cerebro está agotado ;)

Besos y mucha suerte!!

Javi dijo...

Me alegro de que la hayas terminado, espero leerla cuando la tengas en papel.

La imaginación me da para poner nombres raros o intercalar letras en nombres más sencillos, pero quiero encontrar el nombre perfecto para este "héroe" que tantas vicisitudes tendrá que soportar aún... por eso es por lo que me gustaría recibir ayuda.

Un saludo y gracias.

JESÉ dijo...

Se me ocurre un nombre: Krastán o Grastan...

La atalaya de la bruja dijo...

Bueno no tiene porque ser inventado y tampoco tiene que ser hermoso. No es el nombre el que lo ha convertido en lo que es, ¿o sí?.
Podrías buscar uno en la mitología, en la biblia, en alguna leyenda. Alquien con una historia parecida a la suya, o con una personalidad parecida, y demostrar, que los nombres pueden influir en lo que somos. Por como dice la biblia "En el principio fue el verbo" y es la palabra de su nombre lo que hace que tome consistencia de lo que es.
Es un buen tema para un relato, me gusta voy a meditar sobre él a ver si me sale un relato :)