17 de marzo de 2011

Donde nadie te encuentre

Vista desde fuera, la Guerra Civil española debió parecer una guerra estúpida, cruel, sanguinaria… supongo que los europeos y americanos nos verían como alimañas capaces de enfrentar hermanos contra hermanos, de las peores acciones y como una jauría de enemigos desatados que eran capaces de lo peor. Venganzas, crueldades, asesinatos masivos, acciones despiadadas, insatisfacción nacional… supongo que las guerras y en concreto las guerras civiles, sacan siempre lo peor del género humano… y la nuestra no fue una excepción, sino un claro ejemplo de lo terribles que pueden ser las guerras entre vecinos.

Ahora nos asomamos con arrogancia sobre lo que ocurre en Libia, en Afganistán en Irak… y juzgamos lo que pasa por allí, como en su día nosotros fuimos juzgados por los demás, que nos contemplaban con una mezcla de interés y asco, pensando que nos comportábamos como alimañas, supongo que tenían razón, nos comportamos como meras alimañas, aunque, si escarbabas en nosotros, tanto en los pertenecientes a un bando como en los otros, acababas encontrando personas… o eso creo yo.

Ese era el caso de La Pastora, un ser huraño y cuasi mitológico que azotaba las masías castellonenses durante los años de las posguerra y que se convirtió en un Coco no solo para los niños, sino para los habitantes de esas masías y para la Guardia Civil, que anduvo tras ella durante años, hasta que, por culpa de un chivatazo, años después de finalizada la contienda, acabó siendo detenida y encarcelada… o encarcelado.

La Pastora siempre fue un ser extraño. Aunque tenía atributos de hombre, con una malformación de nacimiento, sus padres decidieron inscribirle en el Registro como mujer. Así, durante su infancia, adolescencia y primera juventud tuvo que aguantar las bromas de sus vecinos y se convirtió en un personaje huraño, malhumorado, rudo y solitario, aunque capaz de entablar amistad con quien tenía alrededor y no intentaba mofarse a su costa o de acudir a los bailes y festejos de su pueblo o los pueblos de su alrededor. Un personaje real que falleció en 2004 y que se convirtió en Maquis al final de la guerra, el único colectivo que le acogió como uno más, sin cuestionar su identidad, su sexo o sus ideas.

Alicia Giménez Bartlett ganó el Premio Nadal de este mismo año con este estupendo libro de aventuras, investigación y profunda interacción interior del lector, donde un psicólogo francés, fascinado por el reportaje sobre La Pastora de un periodista español, inicia un peligroso trabajo de investigación sobre la psique humana, que le llevará a través de los rescoldos de una contienda que aún no estaba cerrada del todo y que, no me preguntéis por qué, aún no ha cicatrizado.

A lo largo del libro nosotros y el psicólogo, Lucien Nourissier nos iremos enterando de cómo era nuestro país en las zonas rurales durante los años de las posguerra, un país de miedo, soplones, heridas sin cicatrizar y destierros por ideas políticas, un país en el que no se podía pensar en voz alta ni estar en desacuerdo con las ideas imperantes, so pena de ser juzgado y condenado ya no por las autoridades, sino por aquellas personas que te rodeaban. Nosotros, los que llegamos a esta guerra desde la distancia, somos sometidos a un zarandeo brutal por parte de la autora, apoyada en ciertos capítulos espeluznantes de nuestra cotidianeidad durante la guerra que harán temblar nuestros cimientos… Lucien y nosotros, comprenderemos al final del libro que nada es como parece a simple vista y que cualquiera de nosotros, según las vivencias personajes, podemos comportarnos como nunca pensaríamos que lo pudiésemos hacer.
Como compañero de aventuras de este psicólogo (y de nuestra lectura), un español a la vuelta de todo, un periodista cínico con ganas de ser escritor, pero puesto en su sitio, sabedor de que no es capaz de escapar de su destino. Carlos Infante es un cínico que ha vivido la guerra y la posguerra… y cree tener respuestas a todo lo que ocurre, aunque en su fuero interno está tan desvalido que acabará dejándonos ver su infierno interior… pero poco a poco, que os cuento el libro.

Con la excusa de esta investigación sobre la vida de La Pastora, o mejor dicho Teresa… o Teresot…o Florencio (el que lea el libro sabrá el por qué de estos nombres). Alicia nos lleva a través de la indignación e incredulidad de un francés llegado a España y el cinismo de un español herido por la contienda, por zonas rurales y montañosas, en las que las personas son, en ocasiones, más agrestes que las propias montañas o zonas boscosas.

No puedo decir que se disfrute con la lectura de este libro, más bien se sufre, se pasa mal, se indigna… pero se lee muy fácil, las páginas se pasan a una velocidad sorprendente y logramos identificarnos con los dos protagonistas, sufrimos con las barreras que se encuentran, odiamos a los traidores y pensamos que estamos por encima de la guerra y la lucha y la muerte y el miedo… hasta el final, cuando nos damos cuenta de lo fácil que habríamos caído en las trampas tendidas por la guerra.

Un libro que hay que leer, sí o sí. Un libro que nos sirve para entender una parte de esa guerra tan nuestra que devastó los corazones de varias de nuestras generaciones. Un libro con el que algunos aprenderán a no reírse de las malformaciones, defectos o errores de los demás, por lo que pueda pasar y, en definitiva, un libro para disfrutar con una estupenda lectura.

Me ha gustado a horrores este libro. Sus quinientas páginas se me han hecho cortas, aunque a veces lo he pasado mal con algunos pasajes, en serio. La brutalidad de la guerra se deja notar en la mente de los lectores y al final ya no sabemos ni a qué bando pertenecemos o, ni siquiera, si existe un bando al que pertenecer.

A veces nos encantaría estar en otra parte o ser de otros sitios. Pero esta es nuestra guerra, aún no está cerrada del todo, quizás por eso es tan necesario que se sigan escribiendo libros que nos hagan abrir los ojos ante las crueldades que se cometieron por parte de ambos bandos.

Un libro que os recomiendo leer encarecidamente, a mí me ha resultado esclarecedor y una lectura emocionante.

1 comentarios :

V.Sánchez dijo...

El título de la novela Donde nadie te encuentre es revelador, es, sin duda, un adelanto de lo que el lector va a hallar en esta sorprendente obra de Alicia Giménez Bartlett que nos tiene acostumbrados a otros registros, de igual calidad, pero totalmente diferentes a este.
Es un sorprendente retrato de la soledad del ser humano.