22 de marzo de 2011

Esos valientes poetas


De dónde surgen las palabras,
De dónde surgen los poetas…

Es un manantial profundo e insondable,
un río caudaloso surcado por mil misterios,
una ventana incierta que se abre
para encender el corazón un día
y marchitarlo con crueldad extrema el día siguiente.

Un pozo negro del que nunca se sale indemne,
una caída sin apoyo al que aferrarse,
un muro con el que golpearse hasta la muerte,

nunca sabrá el poeta de dónde surgen las palabras,
nunca será capaz de descifrarlo.

Las palabras son traviesas y voraces,
llegan, te susurran su condena y te rehúyen,
se alejan para siempre,
dejando al poeta a la deriva,
solo unos pocos se atreven a rasgarlas de su mente,
a grabarlas, sinuosas, cariñosas o mordaces, en mil cuerpos,
en mil seres diferentes,
en mil frentes,
solo algunos se lanzan al abismo a rescatarlas,

solo esos valientes se atreven a ser poetas
y a sufrir de la condena susurrada,
del desvelo acaecido en su presencia
de la esclavitud impuesta por su estancia,

solo algunos osan surcar el río incierto y misterioso,
profundo, caudaloso e insondable
donde vagan,

solo algunos son poetas,
solo ellos se desnudan y desangran,
se desuellan
para que el resto disfrutemos de sus mares,
solo algunos nos relatan sus dolores,
sus amores,
sus luces y sus sombras,
sus dichas y
cuando se sienten fenecer,
el oscuro divagar de sus pesares.

Este río es su condena.
Solo algunos valientes se atreven a ser poetas.