15 de marzo de 2011

Febrerillo el Loco


La lluvia se arrojaba sobre él con furia desmedida, con inusitada fuerza. Intentó mantenerse en pie, pero era tal la ira con la que el agua se precipitaba sobre su cabeza que tuvo que dejarse caer en el suelo y arrastrarse hasta encontrar un techo bajo el que cobijarse. Encontró un refugio endeble, cubierto por un tejado de uralita y aun así tuvo suerte, otros no fueron tan afortunados y...

...fueron sorprendidos por bolas de granizo del tamaño de una naranja. Intentó socorrer a una pareja de ancianos que procuraba resguardarse de los proyectiles mortales con sus brazos, pero fue en vano, ambos fueron golpeados brutalmente por el desmedido granizo. La chapa de uralita que le protegía cedía bajo el efecto de aquel furioso chaparrón. Tembló de miedo, no sabía qué hacer…

Y de pronto, sin previo aviso, la tormenta paró. Bajo un cielo de repente despejado y un luminoso arcoíris se preguntó qué es lo que sus antepasados habían hecho con la Tierra para que esta fuese tan inclemente con sus hijos. A su alrededor se amontonaban los cuerpos sin vida de más de cien personas menos afortunadas que él. El clima de febrero era tan loco como siempre, o eso decían los libros viejos de historia…